Presión innecesaria | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Editorial

Presión innecesaria

 


La situación del manejo de los desechos sólidos en la capital del estado y los 24 municipios conurbados que los depositaban en el relleno sanitario ubicado en jurisdicción de la Villa de Zaachila, no es un secreto. Las agencias y colonias que se ubican en las inmediaciones han decidido que, dado el rebase de sus capacidades, el mismo tiene que cerrarse a la brevedad posibles. Sin embargo, a través de una tregua decidieron que sólo cinco municipios podrán utilizarlo, pero sólo un tiempo breve, hasta en tanto resuelven su particular problemática. Ello libera al municipio de Oaxaca de Juárez de alguna responsabilidad al respecto, pues el mismo Cabildo está imposibilitado de resolver dicho asunto. De ahí que parte de la basura que se ha recolectado haya ido a dar a un terreno, propiedad del ayuntamiento, en donde se edificaría algo relativo a la seguridad pública local.

Pues bien. Cerrados a entender dicha realidad, el pasado miércoles, un grupo de recolectores privados, afiliados a algunos sindicatos y organizaciones sociales, como la Confederación de Trabajadores de México (CTM); de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (Catem), además de las organizaciones sociales “Sol Rojo” y la “Ocho Regiones”, en protesta porque el presidente municipal de Oaxaca de Juárez, Francisco Martínez Neri, no les ha recibido para solucionarle el problema para depositar sus cargas en el basurero aludido, arrojaron los desechos en la Plaza de la Danza, además de cerrar vialidades y cruceros en el Centro Histórico. Las redes sociales se dieron vuelo para fotografiar y videograbar esta infamia en contra de la ciudad y de quienes la habitamos. Fueron recibidos finalmente, para reconocer lo que decimos antes.

Desde luego se trata de una agresión que, bajo ninguna circunstancia debe quedar impune. El asunto es que son propietarios de camiones y camionetas que, de manera privada y cobrando por el servicio, llegan a colonias y agencias conurbadas a recolectar la basura, con cobros particulares. Pretender que el gobierno de la ciudad les permita el acceso al relleno sanitario, cuando el mismo está emplazado temporalmente para utilizarlo es un absurdo. Más lo es, convertir a un sitio emblemático de nuestra ciudad en una estercolero, dando con ello una imagen deprimente ante la propia ciudadanía y el turismo que aún queda. Desde luego que, sabidos de que no hay castigo, dirigentes y líderes sin escrúpulos buscan con ello, más prebendas de las que ya han recibido.

 

Justicia por mano propia

 

Los estados de Oaxaca y Puebla tienen una mala fama: hay entre la ciudadanía, producto de la ignorancia y el fetichismo, una tendencia a hacerse justicia por propia mano. Así por ejemplo, se han dado casos de ladrones de poca monta que al ser descubiertos son amarrados a potes de luz, si no es que asesinados. Hace algunos años un ladrón domiciliario fue detenido dentro de un domicilio en Santiago Matatlán, para ser llevado al centro de la población a donde le prendieron fuego. La pira humana fue el festín de vecinos que no acuden a las corporaciones policiales, con el argumento de que a cambio de un dinero, el ladrón será liberado. Poco después en una población del distrito de Tlacolula, dos ladrones corrieron igual suerte. Fueron detenidos robando la casa de una persona de la tercera edad y conducidos sin más al basurero municipal, en donde algún oficioso llevó un bote de gasolina y otro les prendió fuego.

Hay todo un catálogo de hechos como éstos, que han ocurrido en Oaxaca en los últimos años. Vale la pena recordar cuando igualmente ladrones robaron y dieron muerte a conocido médico y prestamista de San Blas Atempa, hace poco más de dos décadas. La policía los encerró en la cárcel municipal de Santo Domingo Tehuantepec, de donde fueron sacados en rastras por una enardecida multitud, que los quemó vivos. Años después otro sujeto, presuntamente taxista tuvo un final similar en Magdalena Tequisistlán. Hace tal vez dos años que en la agencia de San Martín Mexicapam, un joven que habría robado fue asesinado a golpes por una turba. Por fortuna, en fotografías y videos se detectó a los culpables. Uno ya fue sentenciado.

El pasado miércoles 3 de agosto, por la tarde, trascendió en redes sociales el linchamiento de una persona del sexo masculino, presuntamente asesinado a golpes por vecinos y mototaxistas de la agencia municipal de Trinidad de Viguera. Otro más, se dijo, habría resultado seriamente lesionado. Y ello ocurre en jurisdicción de la capital oaxaqueña, en donde la Policía Municipal, como ya es común, se dedica a otras cosas y no a salvaguardar la seguridad de la ciudadanía. Con certeza, la Fiscalía General del Estado (FGEO) habrá de investigar estos hechos, habida cuenta de que vivimos en una tierra de normas jurídicas y no en la que prevalece la ley de la selva. Hoy, las cámaras de video públicas o privadas son de gran utilidad para conocer la naturaleza de los hechos. No hay razón para hacer justicia por propia mano.