El Estado etnocrático | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

El Estado etnocrático

 


Por Cipriano Miraflores

Los centros hegemónicos, en forma regular tienen una percepción valorativa de las cosas, sin embargo, no siempre tienen una vinculación orgánica con los tiempos históricos.

El poder de definición sobre los pueblos de América fue definitivo para marcar, signar la historia de los pueblos desde hace más de quinientos años. 

Este poder de definición tuvo la capacidad de la definición de los pueblos, al no tener alma, no son humanos, se dijo, por tanto, no caben en ninguna definición, así fue el comienzo. A través de quinientos años se ha alcanzado la definición como entidades de interés público.

Así fue el primer reconocimiento: sujetos de protección, sujetos de interés de la reina Isabel de Castilla. El virreinato, los gobiernos liberales, la Revolución y la modernización no le han agregado una coma a esta idea de ser sujetos de protección. Las justificaciones han cambiado, pero se ha llegado a la misma conclusión. 

A la llegada la misión de los europeos fue primero acotar la realidad que tenían ante sus ojos y demás sentidos. El colonizador es lo primero que hace: acotar. Lo hace con el fin de tener la superioridad de inicio que debe tener cualquier colonizador, ningún colonizador puede iniciar un proceso de colonización sintiéndose inferior.

Este fenómeno es vigente en nuestros días. Desde todos los ángulos posibles la cultura, los saberes, las prácticas del pueblo del Quinto Sol están acotadas, circunscriptas en un marco, sea desde la historia, desde la política, desde las ciencias, desde los conceptos y categorías o desde la piedad y generosidad cristiana. 

En la religión, campo más visible del acotamiento, por ejemplo, no resiste un análisis serio del hecho, así, se reconoce la riqueza del politeísmo sobre el monoteísmo cristiano, en casi toda la antigüedad es un gran logro cultural. Las bases religiosas de las sociedades y comunidades antiguas tuvieron una base común, por muy diferentes que fuesen las tradiciones y culturas. Desde la interculturalidad la comprensión religiosa antigua era entendible para todos porque eran dioses cósmicos.

No había, por tanto, la posibilidad de acotar a una religión como falsa como lo hicieron los colonizadores desde la religión cristiana. El más injusto de los acotamientos la encontramos en la Constitución, no se expresa el pueblo del Quinto Sol a plenitud en el entramado de los artículos, se adhieren sus supuestos derechos como parches o suplementos que no forma parte de la esencia constitucional. 

La demanda del pueblo del Quinto Sol es ser parte constitutiva de la Constitución, no desapareciendo como lo hicieron los constituyentes de las tres Revoluciones anteriores sino con plena expresión en esta Cuarta Revolución del siglo XXI, debe ser desde el artículo primero: la expresión del carácter plurinacional del Estado mexicano. Desde luego, no se pretende construir un Estado solo de etnias sino un Estado de la diversidad como es la nación mexicana. 

Asimismo, la construcción del Estado etnocrático solo produjo miseria, opresión, antidemocracia, fragmentación, violencia, injusticia. En realidad, la colonización española significó un atraso de siglos para los pueblos de América. Con las categorías medievales se ingresó tarde a la modernidad, el ingreso hubiese sido con capacidad para imprimirle un sello pluricultural seguramente.

  Para la construcción de este Estado etnocrático, se incurrió en la devaluación de las demás culturas existentes, en mayor medida con los pueblos del norte de continente por su estado tribal, no así con los pueblos mesoamericanos que eran verdaderas civilizaciones.

Primero fue la devaluación y luego la dominación, ésta fue una estrategia de operación política de los invasores.