Va contra la UNAM | El Imparcial de Oaxaca
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Carpe Diem

Va contra la UNAM

 


El presidente se lanza contra la UNAM, la califica de institución derechista y neoliberal, lo que en su cosmovisión es una herejía que merece la condena a ser quemado vivo en la hoguera.

Estos ataques verbales son el preludio de lo que, probablemente, en unas semanas serán las tomas violentas y largos paros por parte de los grupos de porros incrustados en Morena para desestabilizar a la institución y apoderarse de ella. Toda aquella institución en donde se cultive la ciencia, la razón, la crítica y se generen conocimientos debe ser sometida a la voluntad presidencial, esa es la meta restauradora del viejo priista que tenemos en la presidencia.

Ejemplo claro de lo que podría ser el futuro de la UNAM es la UABJO actual.

Basados en muchas mentiras, los agitadores del “movimiento universitario” de los años 70 salieron a las calles para apoderarse de la universidad que se encontraba en el cénit de su prestigio. La tomaron por asalto y la convirtieron en la decadente institución que hoy es, propiedad ahora de uno de aquellos radicales convertido en un viejo cacique aburguesado.

Es elitista, afirmaban; es para una “vallistocracia” de apenas 300 riquillos, machacaban. Había que masificarla, abrirla a los hijos de los campesinos y los obreros, convertirla en una institución crítica, científica y popular.

Hubo voces que se alzaron para defender a la institución, pero estábamos en el sexenio de Luis Echeverría, padre político del López Obrador, con Augusto Gómez Villanueva, Porfirio Muñoz Ledo y José López Portillo en la cúspide del “pinche poder”, por lo que esas voces eran calificadas como las de los emisarios del pasado, de la reacción, de la derecha. Así los callaron, usando todo el poder del Estado.

Hábilmente crearon una narrativa redentora, ellos eran los buenos y los demás los malos, igual que se hace hoy desde el púlpito mañanero. Desde el mismo gobierno se alentó la desestabilización y apoderamiento de la UABJO y otras universidades del país como parte del proyecto transexenal de Echeverría de crear un “Maximato”, es decir, de extender su sexenio a través de algún pelele. Echeverría cayó al basurero de la historia, pero la semilla de la agitación encontró tierra fértil en Oaxaca, con una mayoría receptora del discurso del resentido que tanto poder de convocatoria tiene, como lo testificamos hoy por la popularidad del presidente.

Es un peligro para México, literalmente, que la UNAM caiga en manos de la 4T, significaría un retroceso civilizatorio en donde se pondría a la Fe por delante de la razón, es decir, regresaríamos a una oscuridad medieval similar al radicalismo de los musulmanes en medio oriente.

La Fe es incuestionable, es dogmática; la razón nos permite cuestionar y criticar a la razón misma con la propia razón. Esto último proporciona las herramientas para el progreso de la humanidad que, como vemos, al señor presidente no le importa mucho porque, en su supuesta visión cristiana del universo, con un par de pantalones, un par de camisas y un par de zapatos deberíamos conformarnos y ser felices. Esto mismo no aplica con sus propios hijos y hermanos, por supuesto.

El presidente disfruta haciendo provocaciones, descalificando y llegando hasta al insulto de su propia esposa al leer en su propio show un mensaje denigrante contra ella. Es evidente que algo no está bien.

La UNAM es una casa abierta y libre en la que se dan todas las ideologías. Ahí radica su valor, y lo apreciamos quienes tenemos en ella a nuestra alma mater. Soy egresado de la misma facultad del presidente, en diferente carrera, y me consta personalmente la pluralidad de su campus, aunque bastante cargado a la izquierda, pero no por ello es obligatorio convertirse en un marxista radical. Ahí se aprende, se madura y se crece como persona, se conocen otras ideas, se lee aun lo que va contra nuestra manera de pensar, se enseña y se genera conocimiento.

El presidente ha sido muy duro e injusto con muchas personas, organizaciones e instituciones. Se lo dijo Ricardo Anaya y ahora es evidente: no entiende al mundo moderno. Si alguna vez la juventud de sus años soñó con tomar un fusil para irse a la sierra a hacer la revolución, hoy los jóvenes prefieren un celular y la comodidad de una ciudad para vivir, estudiar y trabajar. Prefieren tener un trabajo que andar corriendo aventuras por la selva.

La UNAM fue generosa con él, aprovechó la gratuidad de esta y la tolerancia que él no tiene al permitirle permanecer catorce años en sus aulas y pasillos como un muy mediocre estudiante, y todavía le otorgó un título universitario.

Los oaxaqueños estamos pagando el haber dejado a la UABJO en manos de una pandilla a cambio de un discurso redentor absolutamente falso. México debería verse en nuestro espejo y evitar este asalto a la razón.

Ser obradorista es peor que ser neoliberal.

 

Twitter @nestoryuri