Basura | El Imparcial de Oaxaca
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Basura

 


Más allá de los diversos factores que motivaron las movilizaciones y paro de labores de las y los integrantes del Sindicato Independiente “3 de marzo”, de nueva cuenta la Ciudad de Oaxaca debió enfrentar una de las varias consecuencias de nuestras prácticas de producción y consumo: la basura.
Técnicamente conocidos como los residuos sólidos urbanos, los desechos de nuestros hogares, industrias y comercios parecen ser relevantes en la agenda pública cuando los servicios de limpia no están en condiciones de desempeñar sus funciones. Una vez que desaparecen de nuestra vista costales, botes, bolsas y cajas llenas de desperdicio, continuamos produciendo sendas cantidades de basura que únicamente vuelven a ser de preocupación cuando enfrentamos su resguardo en un periodo mayor al acostumbrado.
Sin embargo, la gestión de nuestros residuos debe ser un asunto de política pública mucho más prioritario que en lo que la actualidad es. La gestión de la basura de nuestras zonas urbanas es una bomba de tiempo que detonó desde hace mucho en los Valles Centrales.
Dónde depositamos nuestros desechos implica mucho más que poner todo lo que ya no queremos en un solo lugar lejos de la vista (de algunas y algunos, porque no de todas las personas). Recordemos que la Zona Metropolitana de la Ciudad de Oaxaca cuenta con un relleno sanitario que ha rebasado su capacidad desde hace años y hoy es un tiradero a cielo abierto que no solo representa un problema de salud pública sino también un problema de seguridad y de contaminación ambiental que impacta a las comunidades y ecosistemas circundantes (https://bit.ly/3lngao0).
No por nada ya varias administraciones estatales han fracasado en su intento de instalar nuevos rellenos sanitarios para hacer frente a la incesable producción de basura de la ciudad capital y sus municipios conurbados. Cada proyecto, a pesar de contar con “viabilidad técnica”, ha encontrado férrea oposición de las comunidades circundantes (https://bit.ly/3iKdFdS; https://bit.ly/3myT3q5; https://bit.ly/3mAQC6b). Claro, ¿quién querría tener la basura al lado de su casa, camino al trabajo, escuela, hospital? ¿Alguna persona aceptaría que los prados y suelos cercanos se pudrieran desde lo profundo debido al avance de los lixiviados? ¿Quién pediría que las múltiples problemáticas sociales derivadas de las malas gestiones en los sitios de depósito alcancen su vida?
Estancada por décadas, la problemática persiste y así seguirá. La razón: la política pública lejos de estar interesada por atender la causa se empeña en atender solo los efectos.
El problema de fondo es la basura. Punto. Todas las personas producimos basura, pero ninguna queremos las consecuencias de nuestros modos de producción y gestión de residuos sólidos.
En Oaxaca, el Gobierno Estatal y los Ayuntamientos comparten en diferente medida, atribuciones relativas a la limpia, recolección, traslado, tratamiento y disposición final de residuos. Y aunque contamos con una robusta Ley para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos Sólidos, que prevé conceptos de reducción de fuentes productoras y de residuos, ninguno de los niveles de gobierno en las zonas metropolitanas de la entidad ha impulsado de lleno políticas públicas en este rubro, que podrían incluir, entre muchísimas otras, la sistemática separación de basura, la masificación de las compostas y la muy necesaria incidencia en la industria y el comercio para transformar empaques y prácticas de producción.
No hay espacio suficiente para que enterremos y olvidemos todas aquellas cosas y sustancias que nos son indeseables sin que suframos las muy problemáticas consecuencias de ello. El agua, los suelos y el aire contaminados de micro plásticos, sustancias y gases que al final de cuentas nos hacen pagar la factura, especialmente -y de manera desproporcionada- a aquellas comunidades próximas a los sitios de disposición. Asimismo, no existen capacidades institucionales que basten para atender la de por sí mal atendida demanda de servicios de limpia en los barrios, colonias y agencias que componen los municipios de las Zonas Metropolitanas.
Urge un cambio de paradigma en este sector, no solo para dar una muy necesaria respuesta a la demanda de servicios de limpia, sino también para brindar finalmente viabilidad a la gestión de los residuos sólidos desde la perspectiva ambiental, institucional y social a través de políticas públicas tendientes a la reducción de la producción de basura. Soluciones de fondo, no estéticas.
@GalateaSwanson