Ante la Sexta Gran Extinción | El Imparcial de Oaxaca
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Opinión

Ante la Sexta Gran Extinción

 


Por Francisco Pinchetti

Duele y preocupa de verdad enterarnos de que Estados Unidos acaba de declarar extinguidas 23 especies de animales, entre ellas nada menos que el pájaro carpintero. Y no precisamente por la nostalgia que nos provoca la figura caricaturizada de esa simpática ave. Se trata del asomo de una verdadera tragedia, que bien pudiera conducir a la desaparición de la humanidad misma. Según los especialistas internacionales, el planeta está al borde de lo que los científicos denominan la Sexta Gran Extinción.

Explican que desde que la vida surgió en la Tierra, su fauna se ha transformado en muchas ocasiones. Durante miles de años, y por diversas razones, se han producido cinco grandes extinciones de las especies que han poblado la Tierra: son las conocidas como las cinco extinciones masivas. En todos los casos, esos desastres se han debido a la acción de nosotros los humanos. Hoy estamos en la sexta.

De acuerdo con el reporte del Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (FWS, en inglés) los factores detrás la desaparición de esas 23 especies varían: demasiado desarrollo, contaminación de aguas, deforestación, competición con especies invasoras, tráfico ilegal, aves cazadas por sus plumas y animales capturados por coleccionistas privados. “En todos los casos, la causa definitiva fue el ser humano”, concluye el organismo.

Por otro lado, estadísticas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), fundada en 1948 y considerada la entidad internacional con mayor autoridad sobre el problema, indican que aproximadamente 5 mil 200 especies de animales se encuentran en peligro de extinción en la actualidad en el mundo. Además, en un desglose por clase, se encuentran en peligro de extinción el 11 por ciento de las aves, el 20 por ciento de los reptiles, el 34 por ciento de los peces y 25 por ciento de los anfibios y mamíferos.

Según un reportaje del National Geografic, México se encuentra, junto con España y el Perú, entre las naciones con mayor número de especies animales en peligro.  Existen tres categorías en cuanto al nivel de riesgo: en peligro de extinción (P), amenazadas (A), y sujetas a protección especial (Pr). En total en la República Mexicana hay 911 especies amenazadas y 535 de ellas en peligro de extinción, según la Comisión Nacional para la Biodiversidad (Conabio), de la que es Coordinador nacional el doctor José Sarukhán Kermez.

La lista de animales en inminente peligro de extinción en nuestro país está encabezada por 20 especies: ajolote, jaguar, lobo mexicano, oso negro, vaquita marina, tortuga caguama, guacamayo rojo, ocelote, manatí, tapir, mapache de Cozumel o pigmeo, musaraña de Los Tuxtlas, picamaderas imperial o carpintero imperial, conejo matorralero de la isla de San José, rana fisgona mayor, picote tequila, pardela de Townsend, tortuga del bolsón, coqueta de Guerrero y quetzal. La amenaza de desaparición de los cinco primeros se considera “alarmante”.

Preservar la vida silvestre y en especial proteger a las especies amenazadas no es tarea fácil. Los expertos consideran que evitar que una especie desaparezca implica la puesta en marcha de una gran cantidad de recursos y acciones concretas. Algunas de ellas serían evitar la fragmentación de sus hábitats; perseguir y castigar con dureza la caza ilegal y el tráfico de especies; creación de reservas naturales o fomento de programas de reproducción, reintroducción y de mejora genética. La lucha contra la contaminación y el cambio climático también es la lucha por la conservación de muchos animales.

Grave la actitud actual del Gobierno mexicano, que no abona esperanzas al respecto. Por lo contrario. Las cifras y la opinión de expertos entrevistados por diversos medios confirman que el medio ambiente no es prioridad para el Presidente López Obrador, pues no impulsa acciones relacionadas en estas áreas, ha dejado impunes los asesinatos de activistas y ha recortado el presupuesto de los organismos encargados de estos temas hasta en un 37 por ciento.

“El medio ambiente no es una prioridad para este Gobierno. Se observa desde el Plan Nacional de Desarrollo, donde básicamente hay dos o tres puntos donde se habla de desarrollo sostenible y es una situación inconcebible, porque México es un país megadiverso”, dijo Erika Ornela, especialista en Derecho Ambiental en la Universidad La Salle. Comentó que no ve que el Gobierno apueste por llevar al medio ambiente como un tema prioritario, sino impulsar energías “no limpias” y megaproyectos, como el Tren Maya.

Por cierto, hablando del Tren Maya, ecologistas han advertido reiteradamente que la ruta atraviesa el corredor biológico del jaguar, una de las especies en mayor peligro en México. De hecho, el segundo en la lista. Estos felinos en peligro de extinción migran desde Utah hasta Argentina y aquí en México fracturarán su ruta por el “elefante blanco” de la autollamada 4T. Un claro ejemplo.

El desdén del Gobierno actual por la preservación del medio ambiente se refleja en la reducción del presupuesto destinado a esas tareas. De acuerdo con una revisión que se hizo a la Cuenta Pública y a los Presupuestos de Egresos de la Federación, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), entidad que tiene como propósito construir políticas para proteger el medio ambiente, tuvo recortes entre 2018 y 2021 que equivalen a un 28.07 por ciento, casi una tercera parte. En el último año de la pasada administración la dependencia gastó 43 mil 582 millones 338 mil 928 pesos, y para este año se le asignaron 31 mil 348 millones 192 mil 349 pesos; esto significa 12 mil millones de pesos menos.

También disminuyeron el presupuesto del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, que realiza estudios y proyectos de investigación en materia de cambio climático, protección al ambiente y preservación y restauración del equilibrio ecológico. A este organismo el recorte de 2018 a 2021 fue por más de 74 millones de pesos, que equivale a 30.8 por ciento, pues pasó de 242 millones 319 mil 166 a 167 millones 671 mil 330 pesos.

No preocupa sino aterra la falta de apoyo público a tareas sustantivas para la preservación de la naturaleza y para la vida misma en nuestro país y en el planeta. Y no por razones románticas como nuestra añoranza de esos hermosos animales perdidos para siempre: por motivos de sobrevivencia, tan fuertes como la Sexta Gran Extinción que se avecina. Aunque claro, los loros huastecos no votan. Válgame.