Jueces y banco central, en el periscopio | El Imparcial de Oaxaca
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Jueces y banco central, en el periscopio

 


Aunque la flota naval mexicana no tiene submarinos, utiliza el periscopio para localizar a sus víctimas y objetivos a hundir: hacia ellos dirigirá el torpedo destructor que echará a pique embarcaciones que no gusten al comandante de la flota. Tal vez grosera analogía con la política, pero lo sucedido el viernes 21 de mayo de 2021 en conferencia palaciega, pasará al libro de derrota (término marino para fijar la ruta de una embarcación). El secretario de Marina, observando en la línea de flotación a un buque sólo artillado con la ley, fijó su blanco: el Poder Judicial de la Federación, tachándolo como “el enemigo”, en una de las declaraciones más desafortunadas que un secretario de gabinete haya soltado en la historia de este país. El almirante, enfundado en uniforme camuflado, presto para el ‘zafarrancho de combate’ (terminología naval), dejaba ver en la infamia de su expresión verbal, el propósito de la administración federal que es, sin duda, el sometimiento de los jueces, magistrados y ministros a la voluntad del poder. Incluyó también al Ministerio Público. Ante ese torpedeo a las instituciones autónomas y, de dar en el blanco, el estado de derecho se irá a pique para ceder a la omnipotencia presidencial, el dominio de ínsulas y cabos en este proceloso océano, que debe sobajarse a la tendencia tiránica que ya nos agobia.
Pero en la misma línea de flotación, esta vez, por fortuna, el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, salió en defensa de los juzgadores, señalando en acertada respuesta, que “el deber de los jueces es defender los derechos humanos y la Constitución”. Afirmó, que seguirá garantizándose su autonomía y señalando que “Un poder judicial independiente es esencial en la democracia”. El cañonazo justiciero salió desde el acorazado de la Ley, ese valor universal que hoy es atacado y que también, de manera perversa, se ha tratado de someter para establecer una autocracia no vista en México desde Juárez, el implacable que creaba leyes, pero las ignoraba para imponer su voluntad.
Nuestro país no tiene experiencia ni méritos en combates navales. La frágil y mal equipada armada del México independiente, siempre fue humillada y sólo sobresale por sus derrotas. La historia oficial no reconoce que nuestra Nueva España tuvo una flota poderosa y valiente: la Armada de Barlovento, que combatió piratas y triunfaba sobre corsarios e invasores ingleses y franceses en el Caribe: hubo honor y gloria. Hoy es diferente.
Pero si el Poder Judicial está en la mira, otra entidad autónoma, regida por la Constitución y su propia ley orgánica, está ya señalada y sentenciada para ser destrozada por los proyectiles de un poder insaciable que no sabe (ni le interesa) el papel de un banco central en las economías modernas. El Banco de México no sólo es el emisor único de moneda y regulador del crédito. Es depositario de las reservas en divisas y metales preciosos que respaldan al peso mexicano. Las reservas son un pasivo contable que, de tocarse por la desmesura del poder, provocaría de inmediato una brutal devaluación y otro proceso inflacionario acompañados de un desprestigio mundial que también nos llevaría a la bancarrota: pérdida de crédito en los mercados y descalificación absoluta para recibir inversiones.
A pesar del sobresaliente desempeño del Gobernador del Banco de México, que dejará el puesto en diciembre de 2021, el titular del Ejecutivo anunció inesperadamente que no lo propondrá al senado para un nuevo período en la institución, y que en su lugar llegará un especialista afín a la “economía moral”, previéndose que ─ahora sí─, el funesto plan de destruir a nuestro banco central va en serio: se le quitará autonomía, se usarán las reservas monetarias para los proyectos favoritos del gobierno federal y sobrevendrá la anarquía monetaria como en los días de Carranza: volverán los “bilimbiques”, aquel papel-moneda sin valor en un país caótico y alejado de toda certeza y confianza en el ámbito internacional. Eso sí, reclamando la paz en Medio Oriente y escondiéndose de los muertos y heridos del Metro en Tláhuac.

EXTRA: nuestra solidaridad con Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.