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El que a video mata, a video muere

 


La bomba anunciada detonó. Los detalles del fraude realizado con el dinero de la empresa brasileña Odebretch explotó esta semana en México, cuando se dio a conocer la denuncia de Emilio Lozoya donde menciona a los legisladores cuyo voto y simpatía fueron comprados para apoyar la reforma energética. En esta primera ocasión salen acusados miembros distinguidos del PAN, del PRI y uno de Morena. La filtración de la denuncia y un primer video donde se ve dinero en serio, millones y millones de pesos, empaquetados por Banorte, ha causado un revuelo en el escenario político. Parece que quien más disfruta el espectáculo es el presidente de la República.

Como buen político va “cantando” en las mañaneras lo que va a ocurrir. Habló de que sería bueno que se viera el video y en la tarde salió el video, comentó que sería saludable que se conociera toda la denuncia que Lozoya había hecho a la Fiscalía, y apareció la denuncia. Dando a conocer nombre y precio de los legisladores panistas que ponen su voto a la venta. El martes estuvo en Querétaro y el gobernador de esa entidad, miembro distinguido del PAN, señalado por haber recibido 6.5 millones de pesos por parte de Lozoya, se defendió como gato boca arriba. Previamente le había dicho a su amigo, socio y secretario particular, que tenía que tragar camote, cargar con el muerto y echarse la culpa. Que él, no lo abandonará y su familia seguirá cobrando su sueldo.  Por lo pronto lo cesó, y en un acto demagógico, ordenó a la Controlaría del Gobierno de Querétaro, que nada tiene que ver en este asunto, lo investigue. ¿Lo investigue de qué, me pregunto?       

Desde que yo tengo memoria la política se hace con dinero, dinero para las comidas, los mítines, los acarreos, la movilización de los candidatos, la compra de votos, el pago a la prensa, la compra de plumas que escriban los discursos, planes de desarrollo, y presentaciones, así como subvencionar a los periodistas para que hablen lo que conviene. El dinero para que los jefecillos de bandas locales dejen de molestar y apoyen.  De manera que no es nada extraño que David Penchyna, Miguel Barbosa, de Morena y el corrupto de Ricardo Anaya, hayan recibido dinero para aceitar la maquinaria. Dar pequeñas cantidades algunos legisladores rejegos de menor valía, que era necesario amarrar, invitaciones a comer, regalos como los de Lourdes Mendoza, que además de guapa necesita dinero para pagar la colegiatura de su hijo. El problema está, de dónde viene el dinero, quién lo patrocina y a cambio de qué se da, y para qué se usa. No es lo mismo. Que se pida dinero para promover una corriente política que limpie al país, que pedir dinero para robárselo, engrosar las cuentas bancarias, comprar departamentos y casas en el extranjero. Vivir en Denver y viajar cada semana a Estados Unidos y pedir a cambio pedazos de país y negocios corruptos.

Durante 60 años no hubo problema, sabíamos quién iba a ganar y quién iba a perder. La mayoría de las veces sólo había un contendiente. México era un país revolucionario e institucional. Cuando llega Ernesto Zedillo a la presidencia estalla el problema económico, aplica las medidas neoliberales y pide a los Estados Unidos que le presten dinero para amanecer el otro día, después de navidad. Bill Clinton, reconoce con sus asesores que no puede dejar caer a México y ordena se publique que el gobierno americano apoya a México financieramente. Ese solo anuncio, salvo al país y al gobierno de Zedillo. Sin embargo, uno de los asesores de Clinton le recordó al presidente de EU que México era una dictadura perfecta y el partido en el poder tenía más de 60 años gobernando. Era tiempo de entrar a un proceso democrático verdadero.    

Ahí empezaron otros problemas, porque tratamos de jugar a la democracia. En un principio, llego un burro que no sabía gobernar y siguió el mismo modelito que tenía el PRI. Dijeron los panistas “quítate tú para ponerme a robar yo”. El enriquecimiento de los hijastros del presidente y de los allegados a Martha Sahagún, fue sorprendente, de la noche a la mañana todos resultaron millonarios, no en pesos, en dólares.    

Con el crecimiento del país crecieron los negocios y en los mandos de gobierno se empezaron hablar de sumas de millones de dólares. Se habían vendido todas las empresas paraestatales, ahora había que meterle los dientes a Pemex. Dos administraciones más, uno del PAN encabezado por Felipe Calderón y otro de Enrique Peña Nieto, fueron las manifestaciones más corruptas que han existido en este país.  Casi sin darnos cuenta nos fuimos metiendo en un gobierno fallido, apoyado por el narcotráfico en todos los niveles, buscando hacer negocios con los bienes públicos.   

Estamos presenciando una lucha brutal contra la corrupción, se trata de borrar de las esferas de la administración pública las prácticas de hacer negocio con los trámites, las asignaciones de trabajos y los bienes del Estado mexicano. La tarea es inmensa, porque no hay esfera de la administración pública que no esté infectada.

¿Quién entregó los videos que filmó David León? actualmente nombrado por el presidente en Protección Civil y a punto de hacerse cargo de una de las empresas más importantes del modelo de administración de Andrés Manuel López Obrador. Dónde se perdieron esos videos y se entregaron a los enemigos de AMLO. Cómo un hombre tan comprometido como David León descuida ese material explosivo. Es seguro que el presidente utilizará este evento dará una voltereta para dar una lección definitiva de su honestidad personal y la de su gobierno. Habrá también que cambiar las prácticas de administración para que llegue quien llegue, no aplique los modelitos que permiten la corrupción que hemos vivido y que ahora nos explotan en la cara.