Fibromialgia juvenil
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Opinión

Comentario Pediátrico

Fibromialgia juvenil

 

(PRIMERA PARTE)

Es una enfermedad crónica con inicio en la etapa adolescente o juvenil, de causa desconocida, que se caracteriza por: dolor generalizado en regiones musculares o esqueléticas de evolución prolongada, que suele acompañarse de otras alteraciones habituales como los problemas del sueño y la fatiga crónica; y además, puede presentarse otras variantes anormales que pueden incluir: sensación de adormecimiento, rigidez de articulaciones, dolores de cabeza, ansiedad, depresión, sensación de tumefacción corporal, problemas de concentración y memoria.

Considerando que el dolor es la manifestación más significativa en esta enfermedad, vale la pena señalar su clasificación en tres tipos, en relación a su causa específica. El nociceptivo o periférico, se establece por la estimulación que reciben los nervios de los tejidos dañados por un trauma o por respuesta inflamatoria. El dolor neuropático, es el que se origina ante las afecciones específicas que se establecen en la trayectoria o la integridad del nervio involucrado; y por último el dolor centralizado, que no tiene afección en zonas periféricas y tampoco en su trayectoria o integridad, pero se debe a una alteración en la regulación de los mecanismos de estimulación y/o inhibición del dolor, en los centros cerebrales del dolor, hiperactividad en las vías ascendentes y/o deficiencia en la inhibición del dolor en las vías descendentes. 

Esta enfermedad en forma clásica, se describe con inicio durante la adolescencia o la juventud, pero el dolor al tratarse de un dato subjetivo (solo el paciente lo reporta y no hay evidencia objetiva por fuera de su cuerpo) puede condicionar que haya sido atribuido a otras alteraciones en tiempo anterior; o bien, al ser adjudicado a condición manipuladora del niño durante su infancia, puede interferir en considerar el cuadro a una menor edad.

Su prevalencia es variable entre el 1 por ciento y 2 por ciento entre la población adolescente, con una edad media de inicio que oscila entre los 12 a 15 años, con predominio femenino en proporción 4:1 en mayor medida en hijas de madres que sufren fibromialgia y la población adulta afectada por esta enfermedad, cerca del 25% la iniciaron durante la adolescencia. 

Su causa no está establecida en forma específica. Resulta al parecer de la combinación de una predisposición genética y el efecto de varios factores estresantes externos, que establecen la sensibilización del sistema nervioso y sus alteraciones secundarias, con una mayor excitabilidad a la estimulación externa y una deficiencia en la inhibición del dolor. 

Esta enfermedad mientras no era bien definida, fue considerada con otros nombres (fibrosistitis, neurastenia, fibrositis, reumatismo psicógeno), pero fue a partir de 1976 que se describe con este nombre a la enfermedad que asocia dolores en múltiples partes del cuerpo, además de manifestaciones constitucionales y vegetativas, con dolor intenso localizado en las inserciones musculares y tendinosas específicas (puntos dolorosos). Con el paso del tiempo, los criterios se han seleccionado para validar la enfermedad tanto para la presentación adulta (clásica) como para la juvenil.

Para considerar la existencia de esta enfermedad en algún adolescente, se debe reunir datos específicos, que incluyen la existencia de dolor difuso corporal en evolución crónica (más de tres meses), con ausencia de alguna alteración específica que pueda motivarlo y a su revisión manifieste dolor en al menos cinco puntos sensibles (específicos), asociado con alteraciones del sueño, afección del aprendizaje y fatiga, además de otra serie posible de alteraciones sintomáticas corporales. 

(SEGUNDA PARTE)

El dolor afecta estructuras musculares y esqueléticas en forma difusa, siendo señalado a nivel de brazos, piernas, espalda y el cuello. No todas las partes del cuerpo pueden verse afectadas simultáneamente, pero es importante reconocer que éste no es un fenómeno localizado. Los pacientes afectados con frecuencia lo refieren diciendo: me duele todo. La forma como los pacientes lo pueden describir es muy variados, por lo que pueden reportarlo como: sordo, agudo, punzante, insoportable o de tipo ardoroso. Suele ser constante y crónico, no intermitente que puede variar solo de intensidad y puede despertar a los pacientes. Este dolor generalmente no tiene alivio con medicamentos de uso común que justifica en varias ocasiones, la búsqueda de alternativas de tratamiento muy variadas.

El dolor que se percibe en las articulaciones, asocia sensación de rigidez en ellas, además de incluir en la extensión del dolor la afectación en los músculos, lo cual define su diferencia con los problemas de artritis, además que en estos pacientes de fibromialgia no hay evidencia de articulaciones inflamadas en su revisión. 

Los puntos sensibles son el segundo hallazgo común en pacientes con fibromialgia, en la actualidad se requieren presentarse en cinco lugares por lo menos. Se tratan de áreas especiales localizadas del cuerpo que son consistentemente sensibles a la presión, que provoca dolor con reacción significativa como mueca y respuesta de retirada o rechazo.

La sensación de fatiga es variable pero la pueden llegar a presentar hasta un 90% de los pacientes. Se distingue de la sensación de cansancio en que éste desaparece posterior a un momento de reposo proporcionado; en cambio, la fatiga en esta enfermedad persiste. 

El sueño se nota afectado al manifestar dificultad para conciliarlo. A pesar de la sensación de fatiga severa, estos niños suelen tardar una hora o más en quedarse dormidos e incluso, cuando se duermen suelen tener dificultades para mantener el sueño y se despiertan por la noche. No es reparador y es la queja más habitual que la refiere con la sensación de despertarse más cansado o más agotado, incluso después de una noche de sueño completo. 

Estas afecciones en consecuencia, modifican el rendimiento académico de los pacientes, siendo habitual que los profesores notifiquen a los familiares, de notar al paciente con sensación de sueño o cansancio en su horario escolar. Se modifican los hábitos de alimentación y de actividad física, lo que puede perpetuar las manifestaciones habituales. 

Otras alteraciones que pueden asociarse y tomar en cuenta, incluyen: dolor de cabeza crónico, intestino irritable, modulaciones del dolor por el clima o estados de ansiedad. 

Como alteraciones asociadas, se presentan alteraciones psiquiátricas que incluyen depresión y ansiedad, así como alteraciones al estado de ánimo y trastornos de comportamiento, y suelen reaccionar con inestabilidad de temperamento y mayor vulnerabilidad a las condiciones de tensión emocional. 

En la evaluación por estudios de laboratorio o de imagen, ninguna prueba resulta alterada en forma evidente para señalar la presencia de esta enfermedad y todos sus estudios suelen resultar como normales. En caso de notar alguna alteración, amerita considerar el estudio de la causa específica que será diferente a la fibromialgia. 

Por estas características particulares, el cuadro amerita descartar algunas enfermedades que pueden tener datos similares, destacando en especial las enfermedades reumáticas (en especial artritis idiopática juvenil), los llamados dolores del crecimiento, síndrome de fatiga crónica y las osteocondrosis. 

Para el tratamiento de esta alteración, se requiere la participación de subespecialistas variados para atender todas las alteraciones y consecuencias de la enfermedad. Se requiere de atención por el servicio de rehabilitación y fisioterapia para mejorar la actividad muscular y esquelética del afectado. Psicología por su parte se encargará de las terapias adaptativas conductuales, neurología, psiquiatría y reumatología considerarán el empleo de medicamentos específicos para controlar el dolor, alteraciones del comportamiento y del sueño. Además debe considerarse la participación adicional de sus profesores.

La detección y tratamiento temprano de la fibromialgia juvenil, es una indicación de un mejor pronóstico, con ganancias significativas en la calidad de vida y la funcionalidad para las personas que reciben un tratamiento adecuado, mientras que aquellos con dolor generalizado que no se tratan adecuadamente, tienen una mayor probabilidad de desarrollar fibromialgia en su vida futura… Todo dolor en su hijo es muy importante.