Recuperar proyecto fallido
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Opinión

Editorial

Recuperar proyecto fallido

 

Uno de los proyectos fracasados del sexenio pasado fue, precisamente, el denominado Sistema Integral de Transporte (SIT), también conocido como SitiOax. Se trató de un interesante proyecto para aliviar la de por sí caótica vialidad y la dignificación del transporte urbano público. Pese a todo el ruido que generó, como fue el caso de la apertura de una vía exclusiva para los autobuses, la construcción de estaciones y paraderos, que implicó diálogo con los vecinos y muchos problemas adicionales. Sin embargo, el proyecto quedó prácticamente en el abandono. Se construyeron paraderos que al poco tiempo y ante la falta de funcionamiento del sistema, fueron destruidos por vándalos, al igual que los 43 autobuses que se adquirieron para tal efecto, los cuales han estado parados en un encierro del gobierno estatal, los cuales, por fortuna, han tenido mantenimiento.
Lo que ha generado confusión y no poca controversia es que el gobierno de Alejandro Murat, ha anunciado, a través de la titular de la Secretaría de Movilidad (Semovi), Mariana Nassar, invertir más millones en dicho proyecto, sin haber fincado responsabilidades hasta el día de hoy, del gasto de más de 700 millones de pesos en un proyecto que no ha terminado de caminar. Es más, en muchos casos se ha considerado dinero perdido o echado a la basura. El titular de la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, José Ángel Díaz Navarro, dijo en su pasada comparecencia ante los y las diputadas locales, que el tema está vigente y los presuntos responsables podrían ser llamados a comparecer o fincarles responsabilidades penales.
Lo cierto es que el actual gobierno le sigue invirtiendo, como lo dejó en claro la titular de la Semovi, quien dio a conocer que se han invertido al menos 26 millones de pesos. Es más, en diciembre afirmó que se requerían no menos de 100 millones de pesos para reactivar el citado proyecto. Es importante reconocer que el multicitado proyecto es en realidad histórico, pues traería importantes beneficios para no depender, además, de la chatarra que hoy emplea el pulpo camionero, el cual no se ha renovado desde hace muchos años. Ello, no obstante, el compromiso contraído una y otra vez por los permisionarios, que han faltado a su palabra, pues cada que exigen aumento de tarifa prometen renovar el parque vehicular. La cuestión es, pues, que a un proyecto fallido se le siga invirtiendo, en lo que algunos han llamado, meterle dinero limpio al sucio.
La Constitución de 1917
La vida política e institucional de México, siempre ha sido conducida bajo un marco jurídico irrebatible: nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Nuestro país ha tenido en ello una larga trayectoria que proviene, ya como país independiente, de la participación de delegados mexicanos en las Cortes de Cádiz, que dieron origen a una de las primeras constituciones de México: la de 1814, conocida como Constitución de Apatzingán, bajo la premisa de salvaguardar los derechos humanos y algunos como la igualdad, la libertad, la seguridad jurídica, la propiedad, algunos derechos políticos y otros en materia educativa. La de 1814, que fue inspirada en los “Sentimientos de la Nación” de José María Morelos y Pavón, recoge además los principios de la Constitución de Cádiz y del modelo liberal-democrático de la Constitución Francesa.
Vendrían después otras constituciones como las de 1824 que, gira en torno a la organización y división del poder del Estado. No tuvo un apartado especial para el reconocimiento y tutela de los derechos ya que delegaba a las constituciones locales su enunciación. Más relevante aún fue la de 1857, de corte liberal y federal. Su capítulo primero, denominado “De los derechos del Hombre”, reconocía los derechos a la libertad de expresión, asociación y portación de armas; reafirmaba la abolición de la esclavitud y eliminaba la prisión por deudas civiles, las formas crueles de castigo y la pena de muerte; de igual manera, prohibió los títulos de nobleza y se establecieron los principios de legalidad e irretroactividad; sin embargo, siguieron sin tratarse los temas referentes a los derechos de la mujer y la libertad de creencias.
Sin embargo, a 103 años de haberse promulgado un día como hoy, nos sigue rigiendo, con muchas reformas y adiciones, la Constitución de 1917, promulgada por quien fuera jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza. Esta constitución dejó intocados los principios básicos de la constitución de 1857 como la soberanía popular, la división de poderes y los derechos individuales, pero se agregaron además un catálogo de derechos sociales que colocaron a la constitución mexicana como pionera de la materia a nivel mundial, al reconocer derechos a los campesinos, los trabajadores y en materia de educación. Esta constitución ha sido objeto progresivamente de diversas reformas en materia de amparo y derechos humanos.