Migrantes: duermen en calles y pasan días para ducharse
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Migrantes: duermen en calles y pasan días para ducharse

En Venezuela vivimos bajo el yugo de una sola persona; “era un país rico”


Foto: Luis Alberto Cruz // Migrantes claman por una ayuda en las calles de Oaxaca.
Foto: Luis Alberto Cruz // Migrantes claman por una ayuda en las calles de Oaxaca.

Jorge y Greismar salieron de su natal Venezuela hace dos meses. El pasado domingo llegaron a la ciudad de Oaxaca y encontraron un espacio en la entrada de la terminal de camiones en la colonia Reforma que convirtieron en el hogar móvil provisional. Se acompañan de sus dos hijos y familiares.

Para asearse, usan baños públicos y, si enferman, cargan algunas pastillas porque servicios médicos no reciben y solo esperan no pescar alguna enfermedad grave; para bañarse deben transcurrir varios días.

Su travesía no ha sido fácil. Los obstáculos y persecución de los que han sido víctimas los migrantes centroamericanos, sudamericanos y caribeños no sólo por parte de células criminales sino también de las propias autoridades migratorias, han hecho que transitar por México sea un verdadero viacrucis.

Aunque las anécdotas se cuentan por miles, las historias son diferentes. A Jorge, originario de Venezuela, los 7 o 15 dólares que mensualmente ganaba en su país como mecánico no le alcanzaba ni para los pañales de sus hijos.

El hombre es franco: “en nuestro país vivimos bajo el yugo de una sola persona. Las filas eran largas incluso para adquirir un huevo o de comer”.

 

Foto: Luis Alberto Cruz // Una madre migrante y su bebé, en busca del sueño americano.

 

Postrado en las calles de Oaxaca, el migrante relata que desde hace dos meses salió de Venezuela con las esperanzas a cuestas; en Guatemala, sostuvo que el proceso migratorio fue más ordenado, pero al llegar a México las autoridades han implementado una serie de obstáculos.

Gracias le damos a Dios de que estamos aquí con vida, unos pierden la vida en el camino, familias enteras se van al río”.

 

Le pedimos al Presidente de México que nos dé el libre tránsito, que nos deje llegar a nuestro destino, no estamos obstaculizando el camino”, clamó Jorge.

Recordar su travesía causa dolor y de pronto desesperanza, porque tanto Jorge como Greishmar, saben que el camino que tienen que recorrer para poder llegar a Estados Unidos de América aún es largo.

Greishmar, recuerda que en Venezuela, su país de origen, realizaba labores domésticas además de cuidar a personas adultas y niños, sin embargo, todo se vino abajo en los últimos años debido al mal gobierno.

Venezuela era un país tan rico que ahora todo se vino abajo”, aseguró.

La mujer que viaja junto con Jorge y sus dos hijos, contó que la crisis que vive su país la obligó a salir de ahí, para darle un mejor futuro a sus consanguíneos y que ellos comprendan el esfuerzo que realizan para poder tener una vida mejor y no perder su humildad.

 

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Pasajes por las nubes

 

Un tanto decaídos, Jorge y Greishmar arribaron a Oaxaca desde hace tres días, pero no han logrado continuar con su camino hacia la frontera ante la falta de recursos económicos y los obstáculos que encuentran en su travesía.

De acuerdo a sus relatos, un boleto de autobús tan sólo para llegar a la Ciudad de México, un poco más de la mitad de su destino, se encuentran entre 800 y 830 pesos por persona, por lo que han decidido quedarse más tiempo aquí en la ciudad de Oaxaca para poder conseguir los recursos necesarios, aunque su destino es el país de las barras y las estrellas.

Aunque la situación es quizá menos complicada que en Venezuela, ahora ellos se enfrentan a las complicaciones de calzado, vestido, el aseo personal, sus necesidades fisiológicas además de la comida.

Sin embargo, en el caso de esta pareja de migrantes, la situación de alimento es cubierta, en varios casos, por la nobleza de las y los oaxaqueños, debido a que han recibido comida durante estos días que han pernoctado en estas tierras.

Agradecidos por la ayuda, aseguraron que en Oaxaca los han tratado bien, pero temen acudir al Centro de Movilidad, ubicado en San Sebastián Tutla, derivado a que ante la experiencia que han tenido podrían ser deportados.

Pedimos al Presidente que nos dé el libre tránsito”, insistió Jorge.


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