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“No resuelves la pobreza dando mil o 5 mil pesos a la gente”: Salomón Nahmad

El antropólogo, integrante de la comisión ejecutiva del Coneval, asegura que aunque la pobreza en Oaxaca ha disminuido drásticamente, aun hace falta mejorar el enfoque de las políticas públicas o la marginación no se acabará nunca


“No resuelves la pobreza dando mil o 5 mil pesos a la gente”: Salomón Nahmad | El Imparcial de Oaxaca

“Registra pobreza niveles mínimos históricos”, sostiene Peña, la noticia ha llamado la atención del doctor Salomón Nahmad, antropólogo miembro de la comisión ejecutiva del Consejo Nacional para la Medición de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval) y exdirector del Instituto Nacional Indigenista, para quien pese a que la aseveración que ayer hizo el presidente de la República puede sostenerse estadísticamente dado que los indicadores tienen una tendencia positiva, los programas sociales de los gobiernos federal y estatal han resultado históricamente insuficientes para acabar con la pobreza.

Nahmad ha conocido sobre tierra la pobreza “incontable” de diversas zonas del país, de las montañas de Guerrero, de la Sierra Negra de Puebla, la Sierra de los Yaquis o la región Mixe y puede asegurar con certeza que la pobreza en México ha cambiado. Mientras se prepara para explicar esta afirmación saca de su librero personal dos etnografías: la primera, de la Mixteca Nahua Tlapaneca, realizada por Maurilio Muñoz, a quien acompañó como ayudante de campo en 1961, encontrando una pobreza “a veces incontable”; el segundo libro, Los mixes, de su autoría, es una investigación publicada en 1965 bajo encargo del entonces director del Instituto Nacional Indigenista, Antonio Caso, en la que describe a los integrantes del grupo indígena habitante de la región serrana del Zempoaltépetl y partes bajas del Istmo, que “se encuentran aislados e incomunicados, en una extensa área” y que “tienen un bajo nivel de vida, debido a la carencia de un ingreso económico adecuado que sea una justa remuneración de su trabajo”. “Las condiciones de la pobreza eran de tal magnitud, como en la India, como en Afganistán, no dábamos crédito, de gente que no tenía para comer al otro día, los niños estaban famélicos”, relata Nahmad Sitton.

La pobreza ha disminuido en diversas zonas de la entidad aunque no ha sido erradicada, enfatiza. “De esa época a ahora ya la región mixe es otra. No quiere decir que vivan en óptimas condiciones, pero ya no están en extrema pobreza. Si tú revisas cómo estaba Jamiltepec y cómo está hoy, no tiene nada que ver, las condiciones son mucho mejores, en la salud, en la vivienda, cuentan con electricidad, con carreteras, en ese entonces no había nada”.

Pese a los cambios de algunas regiones, lo que no ha cambiado desde entonces es que Chiapas, Oaxaca y Guerrero se mantienen en “la vanguardia de la pobreza”. ¿Hay aún zonas de estos estados donde se puede encontrar una pobreza similar a la de 1960?

La respuesta del también investigador de Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) es afirmativa: “en la zona mixteca, en la colindancia de Oaxaca y Guerrero, también del lado de Guerrero, yo recorrí a pie esa región y siguen siendo los más pobres”.

-¿Por qué? 

“Porque para hacerles llegar los medios es complicadísimo, las comunicaciones son muy malas. Precisamente son las regiones de refugio de la producción de narcóticos.

“No se encuentran aún las formas de atacar la pobreza extrema, no es que puedas atacar a la pobreza dando mil pesos a la gente o cinco mil, no resuelves el problema, hace falta un desarrollo integral de la región”, enfatiza.

En la zona mixe no servía el dinero porque no había por qué cambiarlo. “Yo llevaba dinero para comer pero no conseguía comida en las comunidades. Era complicado llevar las cosas a la zona mixe, te costaba más caro un kilo de sal que un kilo de café. Cambiaban los indígenas un jabón por un kilo de café”.

En los mixes, Nahmad encontró cómo el tránsito de mercancías, particularmente del café, era la forma perfecta para exponer cómo la pobreza se reproducía:

En Mitla, “los pequeños arrieros y comerciantes dueños de 5 a 10 mulares han encontrado un magnífico sistema para obtener el café más fácilmente y con menor esfuerzo. Han establecido contacto con los indígenas mixes más pobres de Tamazulapan y dan a éstos adelantos en mercancías o en efectivo para que viajen a los pueblos productores y cambien o compren el café. Los tamazulapeños acarrean sobre sus espaldas las mercancías, y regresan con las cargas de café, que entregan a los mitleños”.

Algún político del exterior, escribió entonces, “han aprovechado estas divisiones internas (los de la capital del estado) y en alianza con los monopolios cafetaleros han ahondado esta división para obtener mayor provecho de la exigua economía mixe y mantener sojuzgados e ignorantes a los indígenas”.

Desde la realización de Los mixes, estas condiciones de marginación y explotación fueron atendidas a través de proyectos institucionales que protegieran los intercambios comerciales, uno de ellos Imecafé, ya desaparecido.

“Ese es uno de los problemas que evitan mayores avances, que se cambian los programas a cada rato. El gobierno federal ha adoptado una postura de no intervenir en las tareas económicas, son las teorías neoliberales de no injerencia en la vida económica, para que la economía la maneje la iniciativa privada”.

Acompañando esta política de liberalización de la economía, el Estado ha reforzado su proyecto asistencialista con programas como Prospera que, pese a la ingente cantidad de recursos con que operan -anualmente aproximadamente 60 mil millones de pesos- no van a resolver el problema, “lo que necesitamos es la transformación de esas regiones en zonas altamente productivas. Hay quienes plantean que no hay que modernizar las regiones, que no hay que poner industrias ni modificar los sistemas de vida, yo creo que eso es una utopía y un error gravísimo. No puedes generar la no comunicación. Si tú tienes celulares en la vida moderna las comunidades usan los celulares. No podemos encapsular a la población”.

Para el investigador, el viraje que deben dar las políticas de desarrollo social es la inclusión de la gente para que se haga cargo de la prosperidad de su comunidad, la cual, acepta, no es una tarea fácil porque intervienen intereses políticos.

“Coordinar la política social es algo complicado y tiene que ver con la política, se introduce la lucha política de carácter electoral dentro de la política social y entonces se pierde la dimensión de la tarea que hay que realizar, pero en todo el mundo pasa. Las normas éticas de acción son fundamentales en esta tarea. En Oaxaca el INI logró constituir 20 centros coordinadores, pero íbamos a vivir a las comunidades, no desde Oaxaca, por larga distancia, ahora es por larga distancia, casi los funcionarios no viven en las zonas de trabajo”, asegura.

Asimismo, en la interferencia de la política electoral con el desarrollo social, Nahmad señala que los gobiernos han mantenido recursos en manos de caciques que “todavía mantienen poder en diversas regiones, han impedido que la población participe si no a través de los núcleos duros de los caciques, que son dueños del PRI en la región, o del PAN o del PRD, ahora son de cualquier partido, ellos mueven los negocios, por ejemplo, cuando se abre un camino esos caciques se apoderan de la distribución del gas, o de la cerveza, de los refrescos, es una estructura muy fuerte, de carácter mercantil. El problema es que el Estado no puede sustituir a toda esa estructura”.

– En los últimos años los proyectos más importantes en las comunidades han sido basados en la explotación de recursos naturales.

-Siempre va a haber necesidad de recursos naturales, madera, por ejemplo, cuyas mayores reservas se encuentran en las zonas indígenas, si la bloqueas se vuelve un contrabando imposible de manejar, lo que necesitamos es transformar esas regiones. En mi último libro, sobre las zonas eólicas del Istmo de Tehuantepec, yo digo que no se puede bloquear el aprovechamiento de los recursos eólicos porque queremos que la comunidad se mantenga como es, va a cambiar y está cambiando.

Los migrantes de la Mixteca Nahua Tlapaneca de Guerrero ya se fueron a Estados Unidos, ya regresaron, ya no quieren vivir como vivían antes, tejiendo sombreros. La gente ya se dio cuenta que puede vivir mejor y que quiere vivir mejor. La gente está cambiando y es indudable que se debe al capitalismo, pero vivimos en la era del capitalismo, no en la Edad Media.

-¿Vislumbra el fin de la pobreza en México a mediano o largo plazo?

-No lo veo realizable, es una utopía. Lo que se puede hacer es bajar estos indicadores al mínimo, pero la pobreza está aun en los países más ricos. Estados Unidos es el país más rico pero la pobreza es enorme.


 

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