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Pese a la inconformidad social, improbable otro 2006 en Oaxaca: Zepeda

A pesar de la pobreza y la inconformidad, Oaxaca se encuentra lejos de revivir un escenario de confrontación generalizada entre la sociedad y el gobierno


Pese a la inconformidad social, improbable otro 2006 en Oaxaca: Zepeda | El Imparcial de Oaxaca

A pesar de la pobreza y la inconformidad, Oaxaca se encuentra lejos de revivir un escenario de confrontación generalizada entre la sociedad y el gobierno, asegura el sociólogo Manuel Garza Zepeda, coautor del libro Oaxaca 2006-2016, para quien la principal lección de ese episodio es que “la respuesta de la transformación no está en la gran organización ni en el gran proyecto, sino en las pequeñas acciones colectivas”.

“Desde 2006, aunque las organizaciones regresan a lo que había sido su historia, sus formas de acción, sus espacios de expresión, sus cotos de poder, lo interesante de esta historia no es qué pasó con las organizaciones, sino qué pasó con la gente que no estaba dentro de las organizaciones que aunque se fue frustrada o decepcionada de algunos liderazgos comenzó a organizarse de otras formas, como en colectivos”, asegura.

De estas experiencias, asegura, han surgido otras luchas en el estado que tienen objetivos mucho más cercanos y que se vinculan más con sus necesidades diarias, como exigir mayor seguridad.

Respecto a las dificultades que enfrentó esta asamblea, se encuentra el hecho de que muchas de las agrupaciones a su interior pretendían negarse a sí mismas al incluirse en una estructura sin líderes ni jerarquías.

“La gente no sabía las determinaciones de la APPO, mucha gente se decepcionó porque decían que se volvió lo mismo, olvídate de si había quienes querían ser diputados, la Asamblea comenzó a reproducir estructuras que la gente no quiere, no queremos un gobernante que nos diga lo que debemos hacer, no queremos que tome decisiones en nuestro nombre, no queremos eso en el gobierno pero tampoco lo queremos en nuestro movimiento”.

Elecciones

Sobre las condiciones de pobreza en que se encuentra la entidad, el investigador señala que aunque históricamente ha generado inconformidad, las comunidades marginadas han entendido que las alternativas violentas tienen pocos resultados.

“No sé si necesariamente hay que decir que hay que atender esas condiciones porque si no hay riesgo de que haya un estallido social, es un riesgo pero no es suficiente; Trotsky dijo hace más de 100 años: ‘si la pobreza fuera suficiente para generar insurrecciones, la gente estaría todo el tiempo en rebelión’, si la miseria puede generar estallidos de rebeldía y tú ves no solo en Oaxaca o en México que hay millones de pobres, ¿por qué no hay tanta rebeldía?”.

Asimismo, señaló que las elecciones presidenciales serán un elemento que reste presión social al país. “Norma Giarracca, autora de Oaxaca, cuando hasta las piedras se levantan señaló que la mejor forma de acabar con un movimiento social son las elecciones porque hay inconformidad, hay negociaciones. Todo movimiento se enfrenta a ese dilema, qué hacer cuando hay elecciones, pasó en 2006, hubo discusiones que fragmentaron a las organizaciones, dio lugar a acusaciones de traición, para evitar la ruptura dijeron ‘el que quiera que participe, pero no a nombre de la APPO”.


 

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