El arzobispo Pedro Vásquez Villalobos encabezó la ceremonia eucarística del segundo domingo de adviento | El Imparcial de Oaxaca
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El arzobispo Pedro Vásquez Villalobos encabezó la ceremonia eucarística del segundo domingo de adviento

Tenemos que ayudar quienes han perdido la esperanza de vivir, señala


El arzobispo Pedro Vásquez Villalobos encabezó la ceremonia eucarística del segundo domingo de adviento | El Imparcial de Oaxaca

Durante la ceremonia eucarística del segundo domingo de adviento, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, pidió a las y los feligreses enderezar el camino para recibir al Salvador en su “nacimiento”.

“Hoy nos tenemos que abrir a la gracia divina y para ello necesitamos tocarnos a nosotros mismos, y sentir qué es lo que estorba a la vivencia de gracia, qué aspectos de la vida debemos de quitar para que haya esa gracia en mí, de qué me tengo de corregir y ayudar a quienes han perdido la esperanza, vale la pena luchar y no desmayar en el camino, seguir hacia delante y tener una lucecita de esperanza”.

En ese sentido, el Arzobispo recordó a Juan el Bautista, figura del adviento. “Él decía al mesías que enderezara su camino, eso nos tiene que llegar para saber qué es lo que tenemos que sacar de adentro porque nos estamos preparando para conmemorar el nacimiento de nuestro Salvador, tenemos que ayudar quienes han perdido la esperanza de vivir, ayudarles en su ser, vale la pena levantarnos de nuestras caídas y seguir hacia delante”. 

Vázquez Villalobos también recomendó a los feligreses hacer una reflexión si en verdad están viviendo como hijos de Dios. “Cómo estamos en la vivencia de amor con los demás, dejar de lado las envidias, rencores o deseos de venganza, hay que quitarnos eso porque no es amor”.

“A veces es necesario hacer una pausa y decir cómo hemos tratado a nuestros padres, si los tenemos olvidados, qué clase de hijo tenemos que ser, pero tienen que ser un gran hijo, cuando usted nació sus padres dijeron que fue una bendición divina y preguntarse porqué dejó de ser esa bendición divina, algo tienen que cambiar en esos sentimientos interiores para ser un gran hijo, tienen que reflexionar si han alegrado la vida de quienes le dieron la vida”.

Por ello, exhortó a fortalecer las vivencias de fraternidad para ser un buen hijo, hermano, esposo, esposa, padre o madre. “Tenemos que hacer una revisión de nuestras vidas, la manera de pensar y de ser, a veces queremos que este mundo cambie, pero no cambiamos nosotros, queremos que nuestro padres, hermanos o sacerdotes cambien, pero no queremos cambiar en lo personal, somos intocables, pero somos capaces de denunciar a los demás”.

“Sigamos preparándonos para la convivencia, si se nos permite celebrar el nacimiento de nuestro Señor no solamente lo hagamos comprando regalos, adornando nuestras casas y poniendo el nacimiento, mejor hay que arreglar con nuestra persona e interior para que el Señor vuelva a nacer en nuestro corazón”, destacó.