Arte en seda, práctica que mantiene Lourdes Martínez | El Imparcial de Oaxaca
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Arte en seda, práctica que mantiene Lourdes Martínez

La maestra artesana y su familia han preservado por generaciones los conocimientos de sericultura y creación de San Pedro Cajonos, una de las comunidades de Oaxaca que guarda un legado de al menos 500 años


Arte en seda, práctica que mantiene Lourdes Martínez | El Imparcial de Oaxaca

Desde que tenía seis años de edad, Lourdes Martínez Cayetano aprendió a cultivar los gusanos de seda, a recolectar las hojas de mora con que estos pequeños seres se alimentan, a cuidarlos para evitar que mueran. La sericultura es parte del legado familiar, pero también de su comunidad, San Pedro Cajonos. 

Entre las montañas de la Sierra Norte de Oaxaca, Lourdes supo cómo alimentar a los gusanos de seda, los mismos que después de un mes construyen su capullo y se convierten en mariposas para dar paso a un nuevo ciclo de reproducción. A sus 16 años, aprendió a tejer el hilo hecho a partir de la seda producida por los gusanos. Y desde entonces confecciona rebozos, huipiles y bufandas. También elabora joyería y otros accesorios en los que la tradición de Cajonos cobra vida. 

“Es una tradición que viene desde los abuelitos, de la comunidad”, enfatiza la maestra artesana, de ahora 44 años de edad y que junto a su familia de 10 integrantes preserva la sericultura en esta parte del estado. Junto a San Luis Potosí, Oaxaca es de las dos entidades del país donde se desarrolla esta actividad. Y en donde un santuario de la seda –inaugurado en enero de 2020– trata de impulsar el cultivo de gusanos y la creación artesanal. 

El trabajo no es menor. Aunque Martínez dice que la creación con seda da sustento a las familias de Cajonos, el cultivo del gusano es como una moneda lanzada al aire. “Cuando cultivamos, es bastante porque a veces logramos todo o la mitad, o solo la cuarta parte”. 

Dos veces al año, en los meses de marzo-abril y de agosto-septiembre, las y los artesanos de Cajonos se dedican a cultivar miles de gusanos, a los que alimentan con hojas de mora. “Entre más le dé de comer sale más grueso el capullo”, agrega. En cada temporada, en su familia se cultivan entre 40 mil y 60 mil gusanos, explica Lourdes, pues de ello dependerá la producción de textiles y joyería. Un rebozo requiere de 2 mil gusanos y dos meses de producción, a partir de la obtención de los capullos. El hilado, el teñido y el tejido (en telar de cintura o pedal) son parte de ese proceso que requiere de un esfuerzo constante durante todo el día, todos los días. 

Para teñir el hilo se ocupan plantas, flores silvestres, azul añil, grana cochinilla y otros materiales orgánicos. 

Con este trabajo, Lourdes ha sido parte de la expoventa artesanal que hasta el año 2019 se realizaba en el Andador Turístico de la ciudad de Oaxaca, en las fiestas de Guelaguetza, Semana Santa o en diciembre. Sin embargo, la pandemia de Covid-19 ha afectado seriamente este tipo de proyección y venta. 

Este viernes, Lourdes pudo presentar su trabajo en la ciudad de Oaxaca, como parte del “pop up” textil en el restaurante Kintaró.