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Se fragmenta el Jardín del Arte por presunto desvío de recursos

Tras la salida de Markoa Vásquez, en enero, un nuevo conflicto se presentó recientemente al interior de la mesa directiva de la asociación civil que gestiona la iniciativa de galería a cielo abierto


Se fragmenta el Jardín del Arte por presunto desvío de recursos | El Imparcial de Oaxaca

A tres años de retomar la iniciativa, integrantes del Jardín del Arte vuelven a confrontarse por problemas al interior de la mesa directiva. Este fin de semana, tras las acusaciones de presunto desvío de recursos, el conflicto escaló, según confirman el secretario del órgano, Manuel Orozco Sumano, y el presidente y tesorero, Pedro Olivera y Carlos Luna, respectivamente.

Orozco Sumano acusa a estos últimos de sustraer dinero de las contribuciones de los artistas que participan en la iniciativa. Sin embargo, el presidente de la mesa directiva niega tal desvío y señala que la acusación se debe al intento de Orozco por querer controlar el proyecto y tener mayores beneficios.

El reciente conflicto se dio entre la nueva mesa directiva, a casi tres meses de la salida del artista Markoa Vásquez, quien encabezó y fue el rostro más visible del proyecto, denominado Jardín del Arte Antonia Labastida.

“A partir de un mes a la fecha ha habido muchos conflictos”, refiere Orozco Sumano sobre las presuntas “fugas” de dinero que maneja la mesa directiva de la asociación civil todavía denominada Jardín del Arte Antonia Labastida, que coordina a los 38 autores que exponen su obra en el Jardín Antonia Labastida, en el Centro Histórico de la ciudad de Oaxaca.

El recurso –afirma– lo han tomado el tesorero (Carlos Luna) y el presidente (Pedro Olivera) para gastos personales, cuando deberían emplearse para actividades e insumos. De acuerdo con él, por las contribuciones de ingreso de artistas (500 pesos) y por las ventas de obra (el 5 por ciento) deberían haberse generado alrededor de 18 mil pesos, de los últimos tres meses, pero cuando preguntó por el monto le respondieron que no hay ni 5 mil.

No obstante, Pedro Olivera rechaza tal señalamiento. “No hay nada turbio, ojalá me lo comprobaran; no pasa nada, yo me siento tranquilo. La molestia del señor (Orozco) es que él no es artista sino revendedor. Y en la mesa directiva nos sujetamos a un reglamento del municipio: no hay vendedores, solo creadores de arte”, explica sobre quienes deberían de ser parte de la iniciativa. 

Es decir, autores principalmente emergentes, que carecen de un lugar para exponer su trabajo, de bajos recursos o que provengan de comunidades originarias. Sin embargo, añade, Orozco quiere abarcar más espacio en detrimento de otros, además de incluir en el proyecto a su familia y pretender que Olivera obedezca sus órdenes.

Ante la problemática, Orozco pide la intervención del ayuntamiento capitalino. En tanto, Pedro Olivera, que se comprueben las acusaciones en su contra, y que para ello los artistas que forman parte de la iniciativa están en disposición de exponer el funcionamiento del Jardín del Arte.