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Tere Díaz Sendra: “Ser fiel sin fidelidad no sirve de nada”

Tere Díaz Sendra es una reconocida terapeuta especializada en las relaciones familiares y de pareja; considera que hay que aprender a mirar el deseo y el amor de manera distinta….


Tere Díaz Sendra: “Ser fiel sin fidelidad no sirve de nada” | El Imparcial de Oaxaca

Tere Díaz Sendra es una reconocida terapeuta especializada en las relaciones familiares y de pareja; considera que hay que aprender a mirar el deseo y el amor de manera distinta. Para ella, la sexualidad es un impulso vital y muchas parejas acaban mintiéndose para darle cabida a este impulso cuando la fidelidad “son acuerdos y compromisos” que superan por mucho el plano sexual y hay que aprender a compromisos realizables que permitan cimentar las nuevas relaciones del siglo XXI. 

Actualmente, la pedagoga y promotora del desarrollo humano se encuentra promocionando su más reciente libro ¿Por qué nos mentimos si nos amamos? (Diana/2021) donde habla del día a día de las relaciones conyugales, guiando a las y los lectores para entender, procesar y superar una infidelidad, porque al final —dice— las relaciones son simplemente pactos amorosos, no para sufrir:

¿Conforme cambia una sociedad, las relaciones amorosas también cambian?

—No hay duda que el amor responde al contexto histórico, político y social; a las necesidades de las distintas sociedades y a los avances culturales. En ese sentido, la ideología sobre el amor, al tipo de pareja que se construye, sí corresponde al momento histórico de la sociedad. Seguimos queriendo vivir un tipo de amor romántico producto de aquella época del amor cortés, donde enamorarse era una verdadera transgresión contra los matrimonios acordados para continuar prácticamente el linaje y la economía de la familia. En su momento funcionó el amor romántico y esta exaltación de los sentimientos, pero hoy 500 años después estamos viendo que queremos construir en el aire amores que tienen que caminar en la tierra y una tierra moderna, cibernética y virtual.

¿Entonces esta idealización de lo romántico es lo que lleva a muchas parejas al fracaso y la frustración?

—A la inmensa frustración, yo creo que el enamoramiento es un fenómeno bioquímico, que nos engaña creyendo que eso que experimentamos con lluvias, centellas y retortijones de estómago es amor; cuando realmente el enamoramiento es un fenómeno que se monta dentro de la sexualidad y dentro del erotismo, pero es un fenómeno bioquímico que dura unos cuantos años y que tuvo su propósito en los orígenes de nuestra especie para apegarnos a alguien desde esta atracción, deseo, pasión y concentración donde yo solo tengo ojos para uno. Hay que distinguir ese sentimiento de un amor del siglo XXI, que rico es enamorarse, pero hay buenos amores que no pasan por enamoramiento y que se da esa experiencia de apego, de cuidado, de deseo y que se da cierta ilusión y admiración, pero sin esos chispazos y la gente se queda como sacada de onda porque dice “¿será amor” y hay buenos amores que se construyen desde amistades, cordialidad y admiración. Yo diría que este romanticismo nos estrella muchas veces con la realidad, porque prefiero tener razón de que “el amor todo lo puede”, “el amor es ciego e incondicional”, “el amor es monógamo” que tener un buen amor.

Toca un punto muy importante: hay mucha discusión actualmente sobre la monogamia y las relaciones abiertas ¿Son posibles?¿cómo funcionan?

—Mira yo haría una distinción, la monogamia es más una elección que algo que se da por naturaleza, antropológicamente tendemos más a la promiscuidad y, sin embargo, podríamos decir que esa conciencia donde se asume un peligro, no está tanto en el sexo mismo como en lo que ocurre cuando aparece un tercero, a veces esta presencia se convierte en una amenaza, en una herida, por todas nuestras creencias de la unicidad de la vida en pareja y todo lazo que se da fuera de la relación conyugal siempre desestabiliza. Pero si partimos de la realidad que la mayoría de parejas, antes o después han tenido experiencias extra conyugales, este cuestionamiento tiene que estar sobre la mesa y así como pactas las actividades diarias, se tiene que hablar sobre la sexualidad, se asume de manera implícita que la relación es monógama y de ahí la importancia de decidir estas realidades de la vida en pareja.

¿Se puede llevar relaciones abiertas con estabilidad?

—Sí, pero se necesita una cierta madurez emocional, autonomía incluso económica, un equilibrio de poderes, porque cuando alguien depende emocional y económicamente de otra persona, lo que ocurre es que acabo ejerciendo mis privilegios sobre de ti, entonces hay ciertas condiciones que permiten que este tipo de acuerdos “siempre actualizables” se pueda poner sobre la mesa en la vida en pareja.

¿Qué es la infidelidad?

—La infidelidad es ese dilema que se transita cuando hay una contradicción y reducción del amor, cuando hay una crisis entre la pasión y el compromiso, entre lo erótico y lo familiar. Y ahí he trabajado con muchísima gente que atraviesa verdaderos infiernos, porque no se controla tan fácil la voluntad.

¿Cómo, no se controla tan fácil la voluntad?

—El 95% de las parejas han tenido experiencias extraconyugales, desde una cana al aire, un amorío temporal, hasta una pareja paralela permanente, entonces no puede uno considerar patológico ni enfermo ni inmoral algo que ocurre con tanta frecuencia; por tanto, tenemos que mirarlo de diferente manera y estudiarlo de manera concienzuda para integrar esto que vivimos en un mundo que abre más posibilidades. Pasamos de la pareja romántica a la pareja sensorial, sí nos casamos con alguien y queremos vivir una vida en común, pero el deseo no se casa con nadie, esa gestión del deseo abre la puerta a mentirnos, aunque nos amemos y eso abre la puerta a la infidelidad.

Alguna vez me dijeron “No soy fiel, pero soy absolutamente leal”. ¿Hay diferencia entre fidelidad y lealtad?

—Se puede ser no exclusivo sexualmente —que normalmente a eso se le llama infidelidad— pero la fidelidad para mí como valor es esta lealtad, honestidad, esta puesta al servicio de lo nuestro de mis recursos materiales, emocionales, intelectuales y de tiempo para cuidar el amor que nos tenemos, para hacer crecer los proyectos que nos unen, para acompañarnos en los momentos dolorosos. Entonces dicho esto, ser fiel sin fidelidad no sirve de nada, la fidelidad como valor se plantea como esta capacidad de cumplir acuerdos, compromiso con el otro, por eso hay que repensar a qué nos comprometemos.

@Urieldejesús02