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Benito Taibo: Un lector que se atrevió a dar un salto al vacío y decidió escribir

Siempre es un gusto conversar con Benito Taibo (Ciudad de México, 1960). Es un escritor que tiene una especie de imán para los jóvenes lectores. Sus libros —para su propia…


Benito Taibo: Un lector que se atrevió a dar un salto al vacío y decidió escribir | El Imparcial de Oaxaca

Siempre es un gusto conversar con Benito Taibo (Ciudad de México, 1960). Es un escritor que tiene una especie de imán para los jóvenes lectores. Sus libros —para su propia sorpresa— se están convirtiendo en clásicos de la actual literatura juvenil mexicana; uno de ellos es Persona Normal, que este 2021 cumple 10 años de su primera edición. 

Manteniéndose siempre vigente y en el gusto del público, la editorial Planeta ha sacado una edición conmemorativa, la cual fue la excusa para este nuevo encuentro virtual, donde Taibo me confesó que a los 12 años era “un desmadre” y que se convirtió en lector gracias a su padre y a una infección de hepatitis que le permitió acercarse con gusto a los libros. Desde entonces, él ha sido un ferviente promotor de la lectura:

¿Por qué crees que a Benito Taibo lo quieran tanto los lectores?

—No tengo la menor idea. Será que hablo claro e intento ser lo más normal posible, a pesar de que siempre ando proponiendo “no ser personas normales”. En mi caso intento ser yo; mis padres siempre me enseñaron a relacionarme de una manera amable, a no ver a nadie por encima del hombro. No lo sé, creo que tiene que ver con la educación, y la verdad celebro que la gente se me acerque con este desparpajo y yo siempre lo recibo con cariño.

Cuando escribiste Persona Normal tenías 51 años, y al leerlo de voz del protagonista es como estar con un joven. ¿Cómo le haces para conservar esta juventud al escribir?

—Uno intenta de la mejor manera escribir fácil, que es la cosa más difícil del mundo. Incluso hay quienes dicen que Sebastián habla demasiado como adulto; hay algunos que piensan que sí y otros que no. Soy yo transmutado en ese adolescente que llevo dentro y al que intento hacer muchas preguntas. Yo creo que me sigo manteniendo joven por dentro a pesar de ya tener 61 años, y de que mis huesos, mi piel y mi cuerpo lo resienten, pero por dentro sigo siendo el mismo que mira el mundo con ojos de asombro.

Quiero regresar en el tiempo a dos momentos: primero al 2011, antes de que entregaras el manuscrito de Persona Normal ¿Recuerdas qué sentías?, ¿qué esperabas?

—Sí, venía de haber escrito una novela super difícil llamada Polvo, una novela histórica que me costó mucho trabajo, y esta fue una suerte de divertimento que me costó poco más de cuatro meses. No lo escribí para esos jóvenes que luego lo adoptaron y que lo siguen leyendo —lo cual me deja sorprendidísimo— y luego descubrí que tenemos que aprender a mirar el mundo con los ojos de esos jóvenes si queremos relacionarnos.

Sebastián, el protagonista de la novela, tenía 12 años al comenzar el libro. ¿Cómo era Benito Taibo a esa edad?

—Travieso, muy muy travieso, inquisitivo, preguntón, me metía a todos los líos posibles. No era todavía un lector; lo empecé a hacer gracias a una hepatitis que me dio y a que mi padre me empezó a acercar los libros por gusto; ahí fue donde me convertí en lector, un lector que un día se atrevió a dar el salto al vacío y decidió escribir. A los 12 años era un desmadre; mi madre no sabía qué hacer conmigo, porque era muy hiperactivo, por donde pasaba era una suerte de huracán, no era como Sebastián, él es muchísimo más tranquilo.

¿Los papás de Sebastián tenían que morir para que se desarrollara así la novela?

—Sí, porque siempre un huérfano es un personaje desvalido, una esponja, alguien que puede aprender; además, tiene que valerse por sí mismo y enfrentar a un mundo hostil… tampoco creas que me gusta andar matando personas por la vida, aunque sea en la ficción, pero necesitaba que el personaje fuera lo suficientemente desvalido para que el personaje del tío Paco llegara con una suerte de magia a transformarlo todo.

¿Este personaje del tío Paco está inspirado en alguien en especial?

—En mi padre, en mi hermano, en mi tío abuelo y en amigos que han hecho de esta vida, una vida extraordinaria, que me han mostrado el mundo y que han generado en mí una educación sentimental sin la cual no sería quien soy.

¿Es difícil mantener la línea entre fantasía y realidad?

—Yo pienso que más bien hay que romper esa barrera. En los libros y en la fantasía se encuentran las armas para transformar la realidad y combatir a los monstruos que en ella se encuentran. La fantasía sirve para generar personalidad y sirve para enfrentarte a esa realidad que cada vez es más gris, más dura y más terrible.

¿En qué momento fuiste consciente de esta utilidad de la literatura?

—Creo que fui consciente muy pronto, a los 14 años ya me quedaba clarísimo para qué servía la literatura y cómo funcionaba dentro de nuestra cabeza, y por eso me convertí en el lector que soy, para seguir hablando, contando y disfrutando el mundo a través de las páginas de los libros.

¿Y como escritor has puesto tu pluma al servicio de esta causa literaria?

—Sí, de alguna manera, cada vez que escribo intento dejar un pequeño ápice de esperanza en aquellos que leen para que se den cuenta que la literatura está ahí, porque como decía Fernando Pessoa, “el mundo no basta”.

¿Qué diría don Taibo (Paco Ignacio Taibo I) de la trinchera que ha tomado su hijo?

—Creo que estaría muy contento y estaría junto a mí en esta trinchera, haciendo todo lo posible para que esto se replicara y se convirtiera en algo mucho más grande, en hacer que la gente lea. Él no llegó a ver ninguno de mis libros de ficción publicado, solo poesía y creo que lo hubiera disfrutado enormemente, teníamos una relación maravillosa él con sus tres hijos y yo la verdad es que no hay un solo día que no lo extrañe a él y a mi madre, que también fue un faro maravilloso que nos guió y que nos hizo quien somos.

@Urieldejesús02