En memoria de don Juan Manuel García Esperanza | El Imparcial de Oaxaca
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En memoria de don Juan Manuel García Esperanza


En memoria de don Juan Manuel García Esperanza | El Imparcial de Oaxaca
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¿Qué sería de nuestro estado si no tuviéramos artesanos? Esos hombres y mujeres que dedican su vida y sus conocimientos ancestrales a elaborar piezas verdaderamente bellas y únicas. Oaxaca es la tierra donde la imaginación se convierte en una escultura, los sueños se plasman en un textil y las fantasías se hacen reales en la orfebrería; aquí la pasión de nuestra gente se convierte en artesanías.

El pasado lunes 4 de enero falleció don Juan Manuel García Esperanza, reconocido maestro del arte popular y orgulloso hortelano, nacido en el Barrio de la Noria, el 24 de junio de 1943; hijo del también hortelano Luis García Feria y doña Guadalupe Esperanza. Uno de los recuerdos más presentes en su infancia (según me relató de viva voz en una entrevista que le realicé en diciembre de 2017) era ver a su madre desde temprano levantarse a arreglar las coronas de flores que su familia vendía. 

 Su abuela paterna fue originaria del barrio de Trinidad de las Huertas, y su padre se dedicó al cultivo de hortalizas. Contó que de niño le compraron un pequeño cántaro de barro con el cual ayudaba a cultivar la tierra. Su infancia la vivió entre juegos, leyendas y huertas. Desde infante nació en él un gran amor por Oaxaca y se dio cuenta que lo suyo no eran los estudios, si no la elaboración de delicadas artesanías.

Su padre preocupado por la evidente extinción de las tierras para el cultivo, decidió enviar a su hijo a aprender orfebrería con el señor Eliodoro Bautista. Con los años logró dominar la técnica y decidió buscar nuevas formas; logró figuras verdaderamente hermosas como su famosa “Virgen de la Soledad” y “Carruaje jalado por dos caballos”; además de diversos nacimientos, chinas oaxaqueñas y un caballito que plasmó tanto en hilos de plata como en rábano. 

Entre las muchas cosas que don Juan Manuel aprendió a hacer fueron los gigantes o monos de calenda, con los que en 1992 participó en el primer encuentro continental de la pluralidad. Por más de medio siglo se dedicó a la orfebrería; por ello tuvo el honor de elaborar y colocar la corona a la imagen de Santa María de Guadalupe, ubicada en el Templo de Guadalupe y Belén —al norte del parque “El llano”—. Aunado a sus múltiples trabajos en joyería y piezas de filigrana; construyó un nacimiento de cantera monumental con sus propias manos. Este nacimiento es exhibido desde hace más de 55 años en su domicilio de la calle de Vega No. 305. Otra tradición que el señor Manuel se encargó de preservar durante su vida fueron las comparsas; cada primero de noviembre organizaba la comparsa tradicional de su Barrio de la Noria. 

Reconocido también por sus aportaciones en la tradicional Noche de Rábanos —celebrada cada 23 de diciembre en la ciudad de Oaxaca—, donde se coronó en 18 ocasiones como ganador (1972–1990). En 2017 fue miembro del honorable jurado calificador y la imagen oficial de la 120 edición de la mencionada tradición. Con su muerte, don Juan Manuel deja un gran legado en la obra artesanal de la Verde Antequera.