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Arte y Cultura

Fragilidad y resistencia, los “sismos” de Tina Modotti

El artista Hannes Zebbedin retoma las fotografías de la también activista para unir a la región de Friuli con el Istmo de Tehuantepec


En México, de donde fue expulsada en 1930, la fotógrafa Tina Modotti (Italia, 1896- Ciudad de México, 1942) desarrolló una labor que la posicionó como referente en el arte y la lucha social. Oaxaca, el estado al que visitó en varias ocasiones para retratarlo con su cámara, la allegada a Antonieta Rivas Mercado, Frida Kahlo y Nahui Ollin también dejó huella.

Testimonio de ello son 10 de sus fotografías y un puñado similar de reprografías que engrosan la Colección Toledo/INBA. Pero su mirada, aquella que le llevó a retratar mujeres y niños en el Istmo de Tehuantepec, resurgen a poco más de un año de los terremotos que azotaron a la región de Oaxaca. Y lo hacen conectando a esta con Friuli, la región donde se halla el poblado natal de Modotti: Údine.

Ambas regiones encuentran vínculos no sólo en la figura de quien inspiró a la biografía novelada Tinísima, escrita por Elena Poniatowska. Lo hacen, además, desde la naturaleza que en forma de sismos ha derivado en reconstrucción. Así, las láminas que alguna vez sirvieron para Friuli se unen a los jicapextles floridos del Istmo.

Concreto, sarro y frases atribuidas a la integrante del partido Comunista Mexicano se encuentran en la instalación autoría del artista conceptual Hannes Zebedin, que en el último par de años ha visitado al Istmo, movido por el trabajo de Tina y las frases en que esta habla del dolor o de la vida.

Ahí, donde la revolucionaria hizo sus tomas (muy distintas a su trabajo previo), y que llamó “fotografía instantánea”, Hannes tomó el lugar de los personajes para capturar el lugar desde el cual Tina se pudo haber instalado para generar las imágenes. El resultado de ese ejercicio, para el que empleó cámaras oscuras (cajas negras con un orificio por donde entra la luz y en las que la imagen queda grabada en un papel sensible que está en la parte posterior al orificio de esta), Zebedin lo presenta en Oaxaca, en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo.

Como si dialogaran, las cuatro fotografías de Tina (en mayor tamaño) y las de Hannes (en pequeño) permiten ver lo retratado por la italiana y el lugar en donde pudo haberse situado para generar esas imágenes que se conectan con su estado de desesperación de entonces, entre 1929 y 1930, previo a su expulsión. Tiempo antes, en enero de 1929, su compañero sentimental, el guerrillero cubano Julio Antonio Mella había sido asesinado; y en sus cartas a Edward Weston, Tina expone su estado.

“La fragilidad instantánea debe conducir a una resistencia instantánea” nombra a la exposición abierta el pasado viernes y en curso hasta el 28 de octubre. En la serie e instalación, Tina revive en su mirada y palabras.

“Lo que no me mata, me fortalece”, se lee en una de las láminas traídas de Italia, de la región de Friuli donde las mujeres se quedan a cargo de la vida social (porque los hombres han de emigra para conseguir trabajo). Quizá, señala el texto de la exposición, la vida de Tina en Italia encontró eco en el Istmo, que como Friuli es considerada de tránsito y ligada a la pobreza, y donde parece existir lo que algunos llaman “matriarcado”.

“Tina Modotti parecía muy aficionada a este punto de vista de la mujer en la sociedad y en la vida en general de la región. Es posible que recordara su infancia en la región del Friuli al norte de Italia. Aunque el matriarcado no predomina allí, las mujeres también regían la vida social (…). La propia Tina Modotti trabajó en una fábrica textil en su juventud, ya que su padre había emigró a los Estados Unidos”, describe el texto a propósito de las escenas que la italiana creó del Istmo, ayudada por su Graflex, 12 años antes de su muerte en la capital mexicana.