La inflación en México volvió a acelerarse durante la primera quincena de octubre y encendió nuevas señales de alerta sobre el costo de vida. El aumento de precios superó las expectativas de los analistas, mientras alimentos de consumo cotidiano, como el tomate verde y la calabacita, registraron incrementos que presionan el presupuesto de los hogares.
El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó 3.62% a tasa anual en los primeros 15 días de octubre de 2026, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). El resultado quedó por encima del 3.59% previsto por los analistas y del 3.49% registrado al cierre de septiembre.
El repunte ocurre mientras el Banco de México (Banxico) mantiene su tasa de interés de referencia en 6.5%, a la espera de señales más claras sobre la evolución de los precios. Aunque la inflación general permanece dentro del intervalo de variabilidad establecido alrededor de la meta oficial, el nuevo incremento plantea dudas sobre la velocidad con la que podrá continuar moderándose.
TOMATE VERDE Y CALABACITA, ENTRE LOS PRODUCTOS QUE MÁS SUBIERON
Los alimentos volvieron a mostrar aumentos pronunciados durante la primera quincena de octubre. El tomate verde encabezó los incrementos destacados, con una variación quincenal de 22.07%, mientras que la calabacita registró un alza de 16.27%.
Estos movimientos pueden reflejarse rápidamente en el gasto de las familias, especialmente en aquellas que destinan una parte importante de sus ingresos a la compra diaria de alimentos.
Sin embargo, los aumentos no se limitaron al mercado de frutas y verduras. La electricidad registró un incremento de 18.51% en el periodo, mientras que el transporte aéreo subió 14.77%, de acuerdo con las cifras citadas en el reporte.
Las variaciones corresponden a productos y servicios específicos, por lo que no significan que todos los alimentos o gastos de los hogares hayan aumentado en la misma proporción. Aun así, muestran cómo algunos incrementos concentrados pueden elevar el desembolso de las familias en un periodo corto.
LA INFLACIÓN SUBYACENTE TAMBIÉN SE ACELERA
La presión sobre los precios no se limitó a los productos con variaciones más volátiles. La inflación subyacente, indicador que excluye los precios de bienes y servicios más volátiles, avanzó a 3.78% anual en la primera quincena de octubre.
El resultado superó tanto la previsión de 3.70% de los analistas consultados por Bloomberg como el 3.71% observado al cierre de septiembre.
Este indicador es relevante porque permite observar con mayor claridad la evolución de los precios que suelen presentar movimientos menos abruptos. Su aceleración sugiere que las presiones inflacionarias no se concentran únicamente en algunos productos agropecuarios o energéticos.
La meta de Banxico es una inflación de 3%, con un intervalo de variabilidad de un punto porcentual hacia arriba o hacia abajo. Con el dato de octubre, la inflación general permanece dentro de ese rango, pero sigue por encima del objetivo central del banco.
El reto consiste en determinar si el repunte representa un movimiento temporal o una señal de que la desaceleración de los precios podría tardar más de lo esperado.
BANXICO MANTIENE LA TASA EN 6.5%
El Banco de México mantuvo su tasa de interés de referencia en 6.5% durante su decisión de septiembre, por tercera reunión consecutiva sin cambios. La institución busca evaluar si la reciente moderación de la inflación puede sostenerse antes de definir los siguientes pasos de su política monetaria.
La próxima reunión de política monetaria está prevista para el 5 de noviembre, una fecha relevante ante los nuevos datos de inflación.
En su decisión anterior, el banco dejó atrás la orientación que sugería una posible continuidad de las tasas sin cambios y adoptó una postura más dependiente de la información económica disponible.
Esto significa que las siguientes decisiones estarán condicionadas, entre otros factores, por la evolución de los precios, las expectativas inflacionarias y el comportamiento de la actividad económica.
Mantener una tasa elevada puede contribuir a moderar la demanda y contener las presiones sobre los precios, pero también encarece los créditos y puede limitar el consumo y la inversión. Por ello, Banxico enfrenta el desafío de controlar la inflación sin imponer restricciones mayores a una economía que también necesita mantener su actividad.
INCERTIDUMBRE COMERCIAL Y TENSIONES INTERNACIONALES
En las minutas de su decisión de septiembre, Banxico señaló la incertidumbre comercial y la escalada de la guerra en Medio Oriente entre los factores que pueden presionar los precios al consumidor.
Las tensiones internacionales pueden repercutir en los costos de transporte, energía, materias primas y cadenas de suministro. Sin embargo, la evolución de la inflación mexicana también depende de factores internos, como la oferta de productos agropecuarios, los costos de los servicios y las condiciones de la demanda.
El banco central ha reconocido que el balance de riesgos para la inflación mantiene una inclinación al alza, aunque continúa anticipando que el indicador convergerá hacia su objetivo durante el último trimestre de 2027.
Ese horizonte refleja que la reducción de la inflación puede ser gradual y estar expuesta a nuevos episodios de volatilidad.
EL DATO INFLACIONARIO Y EL BOLSILLO DE LOS HOGARES
El aumento de la inflación no se traduce automáticamente en que todos los productos suban al mismo ritmo, pero sí implica que el nivel general de precios continúa creciendo. Para las familias, la diferencia se percibe cuando el mismo ingreso alcanza para comprar menos productos o cuando deben modificar sus gastos para cubrir necesidades básicas.
Los incrementos del tomate verde y la calabacita ilustran esta presión en artículos de consumo frecuente. A ellos se suman los cambios en tarifas y servicios que pueden elevar el gasto de los hogares durante determinadas temporadas.
El dato de la primera quincena de octubre también obliga a observar con atención la siguiente decisión de Banxico. Un repunte sostenido podría complicar una eventual reducción de tasas, mientras que una moderación posterior daría mayor margen para evaluar un ajuste.
Por ahora, el principal desafío será comprobar si la aceleración de los precios se mantiene durante las próximas semanas. El comportamiento de la inflación y la respuesta del banco central serán determinantes para conocer el rumbo de la política monetaria y el costo del dinero en México.





































