La que alguna vez fue símbolo de riqueza desmedida y privilegios en las altas esferas del poder se prepara para tener una función muy distinta: convertirse en un espacio para la educación pública. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la antigua residencia de Alfonso “El Negro” Durazo, jefe de la policía durante el gobierno de José López Portillo, albergará una sede de la Universidad Nacional Rosario Castellanos y una preparatoria pública en la alcaldía Tlalpan, Ciudad de México.
El proyecto contempla una inversión de 150 millones de pesos para adecuar las instalaciones y convertir el inmueble en un complejo educativo destinado a jóvenes de San Andrés Totoltepec y comunidades cercanas.
Durante su conferencia, Sheinbaum presentó la iniciativa como un cambio de sentido para una propiedad asociada históricamente con la corrupción y los privilegios políticos. La intención, sostuvo, es que un espacio vinculado con los excesos de un antiguo funcionario pase a servir a la población mediante el acceso a la educación.
Sin embargo, más allá del simbolismo político, el reto será convertir el anuncio en una institución funcional, con instalaciones adecuadas, capacidad suficiente y condiciones para garantizar la permanencia de los estudiantes.
DE LOS PRIVILEGIOS DEL PODER A LA EDUCACIÓN PÚBLICA
La residencia está vinculada con Alfonso Durazo Moreno, conocido como “El Negro” Durazo, quien encabezó la Dirección General de Policía y Tránsito del entonces Distrito Federal durante el gobierno de José López Portillo, entre 1976 y 1982.
Durazo se convirtió en una de las figuras más controvertidas de aquella administración, marcada por denuncias de corrupción, abusos de autoridad y enriquecimiento ilícito asociados a su entorno. Su residencia quedó ligada a la imagen de los excesos que se atribuían al funcionario durante su paso por el poder.
Sheinbaum destacó que el inmueble tendrá ahora un propósito público y educativo. También señaló que la situación jurídica que impedía avanzar con la transformación ya fue resuelta.
La mandataria recordó su vínculo con Tlalpan, alcaldía que gobernó de 2015 a 2017, y reconoció a la actual titular de la demarcación, Gabriela Osorio.
El proyecto busca que los habitantes de los pueblos originarios y las comunidades aledañas tengan mayores oportunidades de acceder a estudios de nivel medio superior y superior sin necesidad de desplazarse a otras zonas de la ciudad.
UNIVERSIDAD ROSARIO CASTELLANOS ABRIRÍA EN 2027
La rectora de la Universidad Nacional Rosario Castellanos, Alma Herrera, informó que la sede tiene previsto comenzar operaciones en 2027.
De acuerdo con lo expuesto, ya se abrió la convocatoria y se han registrado 3 mil 67 aspirantes para las cinco carreras contempladas en la oferta académica inicial:*
- Psicología.
- Derecho y Criminología.
- Administración.
- Turismo.
- Economía.
La cifra de registros refleja el interés que puede generar una nueva opción de educación superior en la zona. No obstante, el número de aspirantes no equivale a estudiantes admitidos ni permite conocer, por sí solo, cuántos podrán ingresar a la institución.
La capacidad definitiva del plantel, los espacios disponibles por carrera y los recursos para atender a la matrícula serán aspectos relevantes para determinar el alcance real del proyecto.
La apertura de esta sede también se inscribe en la expansión de la Universidad Rosario Castellanos, institución que el Gobierno federal ha impulsado como una alternativa pública para ampliar el acceso a estudios universitarios.
PREPARATORIA CON AL MENOS 20 AULAS
El proyecto no se limitará a la educación superior. El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informó que el bachillerato contará con al menos 20 aulas.
Según lo anunciado, la licitación para adecuar los espacios de la preparatoria se lanzará en noviembre, con la meta de que las instalaciones estén listas para el siguiente ciclo escolar.
La combinación de universidad y bachillerato en un mismo inmueble busca ampliar la oferta educativa en una zona donde, de acuerdo con las autoridades, existe demanda de espacios públicos para estudiar.
La alcaldesa Gabriela Osorio señaló que se tratará de la primera sede de la Universidad Rosario Castellanos en San Andrés Totoltepec, con beneficios potenciales para los pueblos cercanos.
Para que el proyecto cumpla esa promesa, será necesario que las obras avancen conforme al calendario previsto y que ambas instituciones cuenten con personal docente, servicios, equipamiento y recursos suficientes para operar.
150 MILLONES DE PESOS PARA RECUPERAR EL INMUEBLE
La transformación de la antigua residencia contempla una inversión de 150 millones de pesos destinada a adecuar el espacio para sus nuevos usos educativos.
La intervención plantea un cambio significativo en la función del inmueble, pero también implica obligaciones de transparencia sobre el uso de los recursos públicos.
El seguimiento del presupuesto, los contratos de obra, los plazos de ejecución y las condiciones finales de las instalaciones será importante para evaluar si el dinero se traduce en espacios adecuados para la comunidad estudiantil.
El anuncio establece una meta política y educativa; su cumplimiento dependerá de que las obras se realicen a tiempo y de que las instituciones puedan ofrecer servicios de calidad.
MÁS UNIVERSIDADES, PERO EL DESAFÍO ES GARANTIZAR EL ACCESO
Sheinbaum sostuvo que la ampliación de la oferta educativa forma parte de una política iniciada durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, con la creación de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez y el posterior impulso a la Universidad Rosario Castellanos.
La presidenta destacó que las Universidades para el Bienestar cuentan con alrededor de 230 sedes y señaló que también se desarrollan nuevas instalaciones de la Rosario Castellanos, incluidas diez sedes en municipios conurbados del oriente de la Ciudad de México.
La expansión de la infraestructura educativa puede reducir distancias y abrir oportunidades para jóvenes que enfrentan dificultades para ingresar a instituciones públicas. Sin embargo, construir planteles es apenas una parte del desafío.
La cobertura debe acompañarse de suficientes lugares disponibles, programas académicos pertinentes, docentes preparados, equipamiento y mecanismos que ayuden a los estudiantes a concluir sus estudios.
En el caso de Tlalpan, el interés mostrado por miles de aspirantes vuelve especialmente relevante conocer cuántos lugares ofrecerá la nueva sede y cómo se distribuirán entre las carreras anunciadas.
DEL SIMBOLISMO A LOS RESULTADOS
Convertir una residencia asociada con los excesos de un antiguo funcionario en un espacio educativo tiene una carga simbólica evidente: cambiar el destino de un inmueble relacionado con los privilegios para ponerlo al servicio de la población.
Pero el valor del proyecto no se medirá únicamente por la historia del edificio ni por el contraste entre su pasado y su nuevo propósito.
El resultado dependerá de que la universidad y la preparatoria abran en los plazos anunciados, ofrezcan espacios suficientes y se conviertan en opciones accesibles y de calidad para los habitantes de la zona.
La antigua residencia de “El Negro” Durazo podría comenzar así una nueva etapa. El desafío será que la transformación no se quede en una imagen políticamente atractiva, sino que se traduzca en oportunidades concretas para miles de jóvenes.











































