La publicación de Sebastião Pinheiro sobre las semillas nativas de Oaxaca dejó de estar disponible en la red social donde fue difundida, lo que provocó una denuncia pública por parte del Espacio Estatal del Maíz Nativo de Oaxaca, que calificó el hecho como censura.
El contenido no era una publicación más sobre agricultura. El agroecólogo brasileño aprovechó su reciente visita a Oaxaca para cuestionar el modelo agroindustrial, advertir sobre la concentración del control de las semillas y poner en el centro de la discusión a uno de los recursos genéticos que, desde su perspectiva, representa el potencial del conocimiento campesino: el maíz conocido como “Elotón”.
La organización oaxaqueña denunció públicamente que el contenido había sido bloqueado y sostuvo que en él Pinheiro cuestionaba “el papel de las grandes empresas semilleras sobre su actuación en el despojo de semillas” y el uso de agrotóxicos.
La controversia abre una discusión mayor: ¿por qué una publicación sobre semillas nativas generaría una reacción de este tipo y qué hay detrás del debate por el control de los recursos genéticos?
PINHEIRO: UNA VOZ CRÍTICA DE LA AGRICULTURA INDUSTRIAL
Sebastião Pinheiro es un agroecólogo brasileño que desde hace décadas cuestiona la dependencia de los sistemas agrícolas respecto de los insumos químicos, los monocultivos y los modelos de producción altamente industrializados.
Su planteamiento parte de una idea central: el campo no puede entenderse únicamente desde la productividad. También deben considerarse la salud del suelo, la disponibilidad de agua, la diversidad de semillas y la autonomía de las comunidades.
Durante su reciente estancia en Oaxaca, seis años después de su última visita, recorrió 11 comunidades donde conoció experiencias de conservación de semillas nativas, retención de agua y producción agroecológica.
En ese recorrido lanzó una advertencia:
“El modelo actual agroindustrial está agotado”.
Pero su crítica no se quedó en los sistemas de cultivo. También apuntó hacia el poder que representa controlar las semillas.
EL “ELOTÓN”, EN EL CENTRO DE LA CONTROVERSIA
Uno de los puntos más llamativos de su publicación fue la referencia al maíz conocido como “Elotón”, una variedad que Pinheiro presentó como muestra del potencial biológico y campesino existente en Oaxaca.
En el texto señaló:
“En las sierras de Oaxaca, la labor de los campesinos produce el maíz nativo ‘Elotón’”.
A partir de este maíz, el agroecólogo desarrolló una explicación sobre la relación entre las raíces, el suelo, los microorganismos y las prácticas tradicionales de la milpa.
Su planteamiento sostiene que los sistemas campesinos no deben ser vistos simplemente como formas antiguas de producir alimentos, sino como espacios donde existe conocimiento acumulado sobre la interacción entre plantas, suelo, agua y microorganismos.
Para Pinheiro, ahí existe un conocimiento que puede resultar estratégico frente a los problemas agrícolas actuales.
EL CONFLICTO NO ES SÓLO POR UN MAÍZ
La relevancia del “Elotón” dentro de su publicación no se limita a las características de una variedad.
El verdadero trasfondo es la disputa por el conocimiento y los recursos genéticos.
Las semillas nativas representan una reserva de diversidad que durante generaciones ha sido conservada, seleccionada e intercambiada por comunidades campesinas. Cuando esas semillas adquieren interés comercial o científico, aparecen preguntas sobre propiedad, investigación, patentes y beneficios económicos.
En su publicación, Pinheiro afirmó que empresas han mostrado interés en el “Elotón” y lanzó señalamientos específicos sobre intentos de apropiación de sus características genéticas.
Y una pregunta que plantea permanece vigente: ¿qué ocurre cuando el conocimiento construido durante generaciones por comunidades campesinas adquiere valor económico para empresas o instituciones externas?
LA “BIOTECNOLOGÍA ANCESTRAL” FRENTE A LA TECNOLOGÍA INDUSTRIAL
Durante su visita, Pinheiro cuestionó la idea de que el futuro del campo necesariamente deba depender de nuevas tecnologías desarrolladas por la industria.
Incluso planteó una pregunta provocadora:
“¿Será que yo necesito traer biotecnología para Oaxaca o tengo que estimular la biotecnología ancestral?”
Con ello puso frente a frente dos formas distintas de entender la innovación.
Por un lado, una agricultura que incorpora semillas mejoradas, productos químicos, tecnología y herramientas desarrolladas industrialmente.
Por otro, el conocimiento construido por las comunidades mediante generaciones de selección de semillas, manejo del suelo, asociación de cultivos y adaptación a las condiciones de cada territorio.
Para Pinheiro, ambos conceptos no son equivalentes y el conocimiento campesino merece ser reconocido como una forma de conocimiento tecnológico.
EL AGROECÓLOGO TAMBIÉN ALERTÓ SOBRE EL AGUA
La discusión sobre las semillas está relacionada con otro de los problemas que Pinheiro identificó durante su recorrido: el agua.
El especialista considera que la agricultura debe recuperar la capacidad del suelo para almacenar humedad.
“Hacer humedad es muy difícil, hacer llover es prácticamente imposible; pero aumentar la capacidad del agua del suelo, de almacenar agua es muy fácil”, afirmó.
Su crítica apunta a los monocultivos y al uso intensivo de determinados insumos agrícolas, que, desde su perspectiva, deterioran las condiciones del suelo.
La milpa aparece nuevamente como alternativa dentro de su planteamiento, debido a la diversidad de especies que pueden convivir en un mismo espacio.
UN CAMPO ENVEJECIDO TAMBIÉN PONE EN RIESGO LAS SEMILLAS
La defensa del maíz nativo enfrenta además un problema menos visible: quién continuará conservándolo.
Pinheiro llamó la atención sobre el envejecimiento de la población campesina y la migración de jóvenes que abandonan sus comunidades para buscar oportunidades económicas.
La pérdida de productores no significa únicamente menos personas trabajando la tierra. También puede significar la pérdida progresiva de conocimientos sobre semillas, ciclos agrícolas, suelos y prácticas comunitarias.
Por eso, el brasileño considera que la defensa de la soberanía alimentaria también pasa por hacer viable la vida en las comunidades.
“En la comunalidad todos comen y todos crecen”, sostuvo.
¿CENSURA O UN DEBATE QUE DEBE SER CONTRASTADO?
La denuncia del Espacio Estatal del Maíz Nativo coloca un segundo tema sobre la mesa: la libertad para cuestionar a la industria agrícola y hablar públicamente sobre semillas y soberanía alimentaria.
La organización publicó:
“Denunciamos la censura realizada al Dr. Sebastiao Pinheiro”.
Sin embargo, hasta ahora, la sola desaparición de una publicación no permite establecer por sí misma quién la retiró, por qué motivo o si existió una acción deliberada de censura.
Ese punto requiere ser esclarecido.
Lo que sí puede analizarse es el contenido de la publicación y las preguntas que plantea.
Pinheiro realizó afirmaciones históricas, científicas y acusaciones contra empresas. E incentiva la relevancia del debate sobre la propiedad de las semillas, la conservación del maíz nativo y el futuro de los sistemas agrícolas tradicionales.
EL DEBATE QUE QUEDA DESPUÉS DE LA PUBLICACIÓN
La polémica alrededor del texto de Sebastião Pinheiro ocurre precisamente después de su regreso a Oaxaca, donde visitó comunidades que conservan prácticas agrícolas que contrastan con el modelo industrial.
Su mensaje fue directo: la defensa del campo no consiste únicamente en producir más, sino en conservar la capacidad de las comunidades para decidir qué producen y cómo lo producen.
En el caso del “Elotón”, el debate adquiere una dimensión todavía mayor.
No se trata únicamente de una mazorca o de una variedad de maíz. Se trata de discutir quién protege su diversidad genética, quién investiga sus características, quién puede beneficiarse de ellas y, sobre todo, qué papel tendrán los campesinos que durante generaciones han mantenido esas semillas.
La presunta censura de la publicación puede desaparecer de una plataforma digital, pero difícilmente elimina las preguntas que dejó abiertas.
¿Puede el conocimiento campesino convertirse en una nueva forma de innovación sin que las comunidades pierdan el control sobre sus semillas?
Finalmente, esa es, en última instancia, la discusión que Pinheiro volvió a colocar sobre la mesa en Oaxaca.










































