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Opinión

Sismos y lluvias implacables

Editorial

 

 

El sábado pasado por la mañana, los oaxaqueños sentimos al menos diez movimientos de tierra. En la región del Istmo de Tehuantepec volvió el terror al desplomarse un edificio, casas habitación y al menos dos puentes. Algunas viviendas que habían quedado sentidas con los efectos del sismo del pasado 7 de septiembre, se vinieron abajo. El miedo, la angustia y la zozobra volvieron a los habitantes de esa castigada región. Por la tarde del mismo sábado 23 de septiembre, los movimientos de tierra seguían, teniendo como epicentro la misma región istmeña. La capital oaxaqueña no fue la excepción en afectaciones y daños. Al menos dos de las iglesias más emblemáticas de la ciudad: La Defensa y Consolación fueron acordonadas por las autoridades de Protección Civil, para evitar que pudieran ocasionar alguna desgracia personal. Se informó asimismo del desalojo de una vecindad a punto de venirse abajo. La naturaleza pues, nos sigue cobrando la factura. Tal parece que se ha volcado prácticamente sobre nosotros, pues hemos vivido al menos las tres últimas semanas, entre lluvias torrenciales y sismos.

Partiendo de la premisa de que Oaxaca se ubica en una zona de alta sismicidad en el país y cuya actividad nos ha colocado en primerísimo lugar en sismos, incluyendo algunos imperceptibles por su baja graduación, no obstante, lo que hemos vivido es una situación inédita. Y es que jamás se habían dado en tan breve tiempo, réplicas de un sismo, estimadas en más de 4 mil movimientos. Casi todo el estado ha sido castigado. En el último sismo de gran magnitud, de 7.1 grados, fue la Mixteca oaxaqueña la parte más dañada. En Huajuapan de León, prácticamente quedó inservible el hospital general, en tanto que en otras comunidades de la zona, hubo daños de consideración. Ello sin contar con las crecientes afectaciones en la región del Istmo de Tehuantepec, en donde Juchitán de Zaragoza y Asunción Ixtaltepec parecen hasta el momento llevarse la peor parte. La misma actividad sísmica impide que los trabajos de reconstrucción que habían emprendido el gobierno federal y el estatal la semana anterior, no puedan avanzar. Es más, tal parece que la fase de emergencia no ha concluido. Es pues momento en que los ciudadanos reflexionemos respecto a este fenómeno inédito que estamos viviendo. Ante los siniestros que provienen de la naturaleza, estamos en total indefensión.

Justicia a fondo

El pasado 19 de septiembre fueron detenidos los dos ex Secretarios de Finanzas del gobierno de Gabino Cué, Gerardo Cajiga Estrada y Enrique Arnaud Viñas, como presuntos responsables del delito de peculado por 100 millones de pesos. Sobre el mismo ilícito la Fiscalía General del Estado, vinculó con este nuevo delito, al ya detenido ex Secretario de Salud, Germán Tenorio Vasconcelos, que ya enfrenta otros cargos, privado de la libertad. Los dos primeros ya fueron vinculados a proceso y se encuentran en prisión preventiva. Todo apunta a que sobre ellos caerán nuevas acusaciones, señalamientos y posiblemente, otros ilícitos de los que tendrán que responder. En la lista de ex funcionarios que están en la mira de la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, figuran también los ex titulares de la Secretaría de las Infraestructuras y Ordenamiento Territorial Sustentable (SINFRA), sobre quienes pesan también acusaciones de peculado y desvío de recursos por poco más de 37 millones de pesos, una minucia si se parte de la premisa de que en el gobierno pasado el quebranto rebasó los 14 mil millones de pesos.

Sin embargo, más allá de especulaciones y de asumir desde los medios de comunicación el papel de juez o fiscal, lo cierto es que ha sorprendido a la opinión pública que los personajes que en verdad tuvieron que ver con el peculado o quebranto al erario público, sigan gozando de cabal salud. Según las pesquisas que se han hecho, el saqueo fue por igual en la Secretaría de Salud que en SINFRA; en Finanzas que en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) o en la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). No hubo una sola dependencia o entidad que quedara exenta del rasero de los amigos personales del gobernador Gabino Cué, para exigir el pago del diezmo o el 20%. En cualquier dependencia o entidad en donde se tuviera previsto contratar servicios por más de un millón de pesos, la omnipresencia de Jorge Castillo Díaz, era inminente. Es increíble que a un solo sujeto se le acuñen cuentas bancarias por más de 14 mil millones de pesos y que los bancos no hayan informado sobre estas anomalías que, en cualquier circunstancia, estarían tipificadas como uso de recursos de procedencia ilícita o lavado de dinero. Estamos de acuerdo que a los detenidos se les finquen responsabilidades por comisión o por omisión en los delitos que se les imputan, pero de una cosa sí podemos estar ciertos: el verdadero pez grande, ése anda libre.