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Opinión

Editorial

Certeza jurídica

 

Luego de que el pasado 18 de diciembre se realizara la declaratoria de la Zona Económica Especial de Salina Cruz, la más importante del sureste mexicano, se debe de garantizar la certeza jurídica para futuras inversiones. El fortalecimiento del Estado de derecho es un requisito para que la economía se desarrolle y si en Oaxaca persisten acciones al margen de la ley, difícilmente se podrá despertar el interés de inversionistas.

Es necesario crear un clima de confianza y certidumbre jurídica para demostrar que en Oaxaca hay las condiciones para hacer negocios, lo cual ayudará a detonar más fuentes de empleo y distribuir la riqueza entre los oaxaqueños. Es indudable que quienes desean invertir siempre están atentos al marco institucional que rodea los mercados hacia donde van a canalizar sus recursos, por eso se necesita fortalecer este clima de derecho, seguridad y paz pública.

Tanto para invertir y para consumir requiere confianza, por lo que es urgente recuperarla. Es evidente la estrecha correlación entre confianza empresarial e inversión, ya que la confianza es un factor fundamental en el desempeño de la economía en su conjunto, junto con el buen desempeño de las reformas aprobadas.

Lo anterior obliga a que existan reglas claras y certeza jurídica, además de instituciones sólidas que hagan respetar la ley. Es por ello que el fortalecimiento del Estado de derecho es un requisito para que la economía se desarrolle eficientemente, para que el mercado funcione lo mejor posible, es necesario que todos los agentes económicos estén seguros de tener garantizados sus derechos.

En los últimos años, arropados en la corrupción y la impunidad, dirigentes políticos y de organizaciones sociales se han dedicado a ahuyentar nuevas inversiones que ayuden a detonar el desarrollo regional y crecimiento económico del estado. Acostumbrados a la presión y al chantaje, sin que el brazo de la justicia los alcance, con un endeble Estado de derecho y sin la aplicación puntual de la justicia, han mantenido desde hace décadas su “modus operandi” que les ha redituado ganancias políticas y económicas.

Hoy se pregona que la Zona Económica Especial de Salina Cruz brindará amplios beneficios fiscales a inversionistas; posicionándose como un actor clave para el comercio global, ya que esta región se transformará en un corredor estratégico de alto valor agregado que conectará los puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos. Por eso, resulta indispensable garantizar el Estado de derecho para que simple y sencillamente impere la ley.

Urgen empleos

 

Una de las debilidades de Oaxaca es que 80.5 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) está trabajando en la informalidad y 16.5 por ciento no recibe ingreso alguno, lo que implica que solo reciben pagos en especie o trabajan a cambio de su sustento diario. Además de que existen 159 mil niñas, niños y adolescentes trabajadores, de los cuales 54 mil 382 no deberían hacerlo por no contar con la edad mínima de ley, 71.5 por ciento de ellos no recibe ingresos y 33.5 por ciento no asiste a la escuela.

Ante las crecientes necesidades económicas y sociales de nuestro estado, la informalidad laboral se ha convertido en una válvula de escape para muchos oaxaqueños. La falta de empleos permanente y bien remunerados es el reto para atender a esta población que día a día crece, pues las inversiones no llegan y la creación de fuentes de trabajo tampoco.

De ahí el reto de desarrollar una política laboral que atienda una permanente como constante relación con los trabajadores y fortalezca acciones con los sectores para la generación de empleos formales, atienda los conflictos laborales, defina estrategias para que frene la explotación laboral infantil, entre otros puntos, en especial cuando siete de cada diez personas ocupadas en Oaxaca realizan su actividad económica dentro de la economía informal, lo cual implica que trabajan itinerantemente en unidades económicas sin contabilidad rigurosa.

En los últimos 10 años Oaxaca generó 4 mil 538 empleos formales promedio al año, de acuerdo con los datos de los trabajadores registrados en el IMSS. Es decir, generó sólo 12% de la meta anual de 38 mil 600 empleos anuales; el número de empleos formales que México, ¿Cómo vamos?, estima se deben generar en Oaxaca para darle cabida a los jóvenes que se incorporan a la población económicamente activa. Los sectores con las mayores tasas de informalidad son la agricultura (97.8%), la construcción (89.7%), la industria manufacturera (89.3%) y restaurantes y servicios de alojamiento (88.5%). Además, agobian los ingresos de la población ocupada, pues mientras 432 mil trabajadores no perciben ingresos, 372 mil perciben ingresos de hasta un salario mínimo; 307 mil tienen ingresos de más de uno y hasta 2 salarios mínimos.