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Madres estudiantes en Oaxaca, conoce cómo combinan la maternidad y sus estudios

En Oaxaca existen ejemplos de mujeres que buscan superarse y algunas están terminando su educación básica o concluyendo la universidad.

Madres estudiantes en Oaxaca, conoce cómo combinan la maternidad y sus estudios | El Imparcial de Oaxaca

EN EL PAÍS

33

de cada 100 mujeres de 15 a 54 años son solteras

Tienen 1

hijo en promedio

53%

no terminó su educación básica

LA BECARIAS

682

madres reciben una beca para culminar su educación básica

Son mamás, pero también tienen la responsabilidad de pasar sus exámenes, de preparar exposiciones y entregar tareas. El corazón se les parte cuando les llaman porque la niña o el niño está enfermo; han recibido críticas de sus docentes y a la vez, el apoyo de sus compañeros.

En su mayoría son las únicas responsables de sus hijos porque el padre no quizo responder y en eso encuentran la fuerza para superarse.

Según un conteo realizado en México en 2014, 33 de cada 100 mujeres de 15 a 54 años no están unidas en matrimonio y tienen al menos un hijo nacido vivo, son solteras, de ellas, el 53 por ciento no tienen instrucción o cuentan con un nivel escolar máximo de secundaria.

En Oaxaca existen ejemplos de mujeres que buscan superarse y algunas están terminando su educación básica o concluyendo la universidad.

A propósito del Día de las Madres, la historia de vida de tres mujeres muestra que la maternidad lejos de ser un freno se convirtió en el impulso para lograr un mayor grado académico.

Maternidad temprana

A Dulce María la sorprendió la maternidad a los 14 años, ello fue motivo para que truncara su educación básica en el nivel de secundaria, por medio de una conocida supo de la existencia de una beca del IEEPO para seguir estudiando.

Ahora, a un paso de concluir la secundaría, buscará terminar el bachillerato para en un futuro llegar a la educación de nivel superior y tener un mejor escenario para criar a su hijo.

“Me salí en segundo año de la secundaria, no la terminé porque me embaracé y después de eso, decidí acabarla de manera abierta”, dijo.

A la mamá de 17 años se le nota contenta con su pequeño de 2 años de edad.

“Por amor me embaracé y aunque no recibí apoyo del papá, mi familia me ayudó desde el principio, contó la madre originaria de Oaxaca de Juárez.

Dulce se encarga del cuidado también de una sobrina, y cuando ella sale de casa, su hermana y su mamá le ayudan y cuidan a su pequeño.

Aunque reconoció que tener un hijo le cambió mucho la vida y las libertades, no se arrepiente de ser una mamá muy joven.

“Al convertirme en madre me cambia todo porque las cosas que planeaba hacer ya no las hago, y asumo mi responsabilidad. Cuando crezca mi hijo voy a retomar mis cosas”, aseguró.

Ya en el IEEA cursó de manera abierta la secundaria, realizó unos exámenes y logró acreditar el nivel. A veces iba acompañada de su hijo Alexi a las asesorías o al examen.

“El bachillerato será un poco más difícil, pero quiero cursarlo”, dijo.

La coordinadora estatal de programas de becas para madres jóvenes y embarazadas, del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), Laura Trujillo Martínez, informó que en el 2018 contaron con 682 becarias.

Este programa beneficia con un apoyo de 850 pesos mensuales a mujeres que son madres y que van de los 11 a los 18 años de edad. El objetivo es que concluyan la educación básica.

El año pasado terminaron 64 mujeres y para este 2019, la lista la integran 624 madres jóvenes.

En su caso, Dulce usó ese dinero para comprar pañales y tener un dinero por si se enfermara su bebé.

Arquitecta de una niña

Con lágrimas en los ojos, Monserrat (nombre ficticio) a sus 22 años tiene a flor de piel el amor de madre. Ella está por concluir la licenciatura en Arquitectura en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UBAJO) y entiende que enseñarles a los hijos el sentido de la superación es la mejor herencia.

Se embarazó cuando cursaba el segundo semestre y en el tercero, incluso tuvo que acudir con bebé en brazos a clases, por lo menos, hasta que el papá pasara por la menor.

En el salón le ayudaron sus compañeros y los docentes de esa facultad fueron tolerantes por la situación que estaba pasando, sin embargo, entregar tareas y estudiar para los exámenes fue complicado y más cuando había alguna emergencia con su hija.

“A veces no llegué a clases por llevar a mi nena al hospital porque se me enfermaba y es muy difícil, pero he salido adelante con el apoyo de mi pareja”, comentó.

Reconoce que en ocasiones no durmió por estar con la tarea y después cuidar a la bebé y aunado a eso, realizar las actividades como ama de casa.

“No dejamos la escuela por darle un mejor futuro a nuestra hija, sé que es difícil, pero ser mamá joven tiene sus ganancias: el que te abrace tu hija y que te diga que te ama, es el pago más hermoso”, confesó entre lágrimas en los ojos.

 

La universitaria quien está a punto de terminar su carrera profesional en la UABJO, observa un escenario económico complicado, más para los hijos, por eso, considera que tener herramientas para un mejor trabajo, es lo mejor que pueden hacer.

Recibió insultos por ser madre

“Un profesor llegó a insultarme por ser madre. Me dijo que: ¿para qué estaba en la universidad?, que mejor regresara con el hombre para que me hiciera otro hijo. Yo solo pedí que no me ofendiera”, contó Melisa García, madre de un niño de 3 años.

Ella está estudiando la carrera de Ciencias Empresariales en la Universidad de la Sierra Sur (UNSS) y para eso, tiene que aprovechar su tiempo para cuidar a Liam Alexander y cumplir con sus obligaciones como universitaria.

Este proceso no ha sido fácil, sobre todo cuando existen profesores insensibles como el que le dijo una vez que dejara de estudiar y fuera a servir de ama de casa.

No obstante todos los problemas, su hijo es el motor que la mueve y aunque no lo esperaba a los 19 años, le cambio la vida para bien.

“Cuando me embaracé sentí que el mundo se me venía encima. Un frio recorrió mi cuerpo y solo lloré. En ese entonces mi pareja me apoyaba y me decía que todo estaría bien, aunque 2 años después se alejó”, comentó Melisa.

Cuando decidió continuar con sus estudios profesionales sabía que no era fácil pero encontró el impulso familiar que la hizo reinscribirse de nuevo en la Universidad.

“Ahora tengo que pararme más temprano a preparar el almuerzo de mi hijo. Dejarle las cosas preparadas para que su abuela pueda llevarlo a la guardería. Y cuando yo salgo de la universidad corro por él a la guardería. Llego a casa y solo estoy una hora con él y me regreso a la universidad”.

En ocasiones llega a querer tirar la toalla, pero ve el rostro de su hijo y vuelve a tener el ánimo para levantarse al día siguiente y darle lo mejor de sí misma.

“Le quiero mostrar a mi hijo que con esfuerzo todo se puede. Que no importa que diga la sociedad de las madres solteras y que incluso los mismos profesores te critiquen por ser madre”, expresó.

En la escuela ha tenido roces con docentes por el hecho de las eventualidades con Alexander, principalmente cuando tiene que correr a la guardería porque él enfermó.