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Cuando la violencia mata; mujeres con cáncer de mama

Ellas nacieron, vivieron y murieron en sitios donde la agresión contra las mujeres se vive en su máxima expresión

En los últimos dos años, Oaxaca registró 231 defunciones de mujeres con cáncer de mama. La mayoría, fueron víctimas de la violencia.

Sin autonomía reproductiva, casi el 60% de las mujeres fue presa de la violencia de género que impidió la detección oportuna y dio oportunidad al cáncer de invadir órganos vitales. Ellas nacieron, vivieron y murieron en municipios donde la agresión contra las mujeres está en su máxima expresión.

La mayoría, con registro en el seguro popular, eran amas de casa y no habían concluido la primaria; dependían del esposo, pareja o familiares.

En algunos casos, según registros médicos y de trabajo social, ser madre y esposa se anteponía a la salud de la mujer. En otros, los conflictos agrarios y las horas de viaje al centro de salud más cercano, influyeron para que el cáncer avanzara a pasos agigantados.

En una entidad que se mantiene desde hace varios años en los primeros lugares de feminicidios y violencia en el hogar, las mujeres son presas de enfermedades que no se atienden de inmediato por el entorno en el que se desenvuelven.

 

Mayoría de defunciones en municipios con alerta de género

En 2017, los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO) registraron 134 defunciones de mujeres con cáncer de mama; de estos, 78 se dieron en 23 de los 40 municipios declarados con alerta de género el 31 de agosto de 2018.

Valles Centrales encabezó las regiones con el mayor número de fallecimientos (22 casos) y se dieron en seis de los ocho municipios con alerta de género. Estos fueron: Oaxaca de Juárez (16), Zaachila (2), Zimatlán de Álvarez (2), San Lorenzo Cacaotepec (1), Santa Lucía del Camino (1) y Tlacolula (1).

El cáncer de mama no es sinónimo de muerte, coinciden autoridades y personal de salud, pero advierten que ocho de cada 10 depende de la solvencia monetaria del esposo o la pareja, cuya influencia depende en gran medida de la evolución de la paciente.

En el cotejo de la lista de las zonas con alerta de género y las defunciones de mujeres con cáncer de mama, se advirtió que ambas están estrechamente relacionadas.

En lo que va del presente año, la situación es similar. Un gran porcentaje de mujeres con cáncer de mama falleció en municipios con alerta de género (57.7%).

Entre los municipios que encabezaron la lista y son foco rojo para la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), se encuentra nuevamente Oaxaca de Juárez (20 casos), San Juan Bautista Tuxtepec (10), Juchitán de Zaragoza (5), Salina Cruz y Zaachila (3 cada uno).

 

Importante la exploración

El director del Centro de Oncología y Radioterapia de Oaxaca (CORO), Kennet Humberto Ramírez Vásquez, aseguró que el cáncer de mama es curable si se detecta a tiempo, pero un problema serio es que las mujeres no exploran su cuerpo ni acuden al centro de salud para la exploración clínica.

En el CORO, según el director, las mujeres con cáncer de mama llegan en etapas avanzadas; de 6 a 7 pacientes señalan que no acudían al centro de salud porque no era importante para la familia u optaban por tratarse con curanderos, sobre todo en las comunidades indígenas.

La mayoría de las que acude al CORO llegan solas, acompañadas de las hijas o madres, pero pocas con el esposo, quien a veces llega en las primeras citas.

Trabajadores sociales coinciden también en que el apoyo familiar influye mucho para que la paciente llegue a revisión y continúe o no con el tratamiento, el cual no les representa ningún costo porque son apoyadas por el Seguro Popular, que tan solo en el primer semestre de este año erogó 16 millones de pesos en atención a este padecimiento.

 

Mujeres llegan con metástasis

En su caminar con grupos indígenas, algunas enfermeras coinciden que las mujeres de este sector de la población acuden al centro de salud cuando la enfermedad es avanzada, y después de haber pedido permiso al esposo o la familia.

“A eso y muchos factores más se enfrentan las mujeres: las carreteras están en mal estado o los conflictos agrarios les ponen obstáculos para llegar a atenderse. A muchas se les cita a una clínica de salud de tres horas de distancia y le piensan mucho porque no quieren abandonar su casa”, expresa una enfermera del sector salud.

Sin dar sus nombres porque recorren diversos municipios de la entidad, la experiencia de al menos tres enfermeras aseguran que la mujer apenas si acude a consulta médica porque el entorno social la obliga a no descuidar a los hijos ni al esposo, tanto en aquellas que laboran en el hogar como quienes trabajan en alguna empresa o dependencia de Gobierno.

“Llegan con metástasis, cuando el tumor ya es muy grande o sienten dolor, cuando el cáncer ya llegó al pulmón, al esternón u otros ganglios”, expone otra enfermera con recorridos en zonas rurales y urbanas.

Las tres refieren que la mayoría de las mujeres se sienten invadidas cuando acuden a una exploración clínica, porque “la cultura del machismo impide que mujeres vayan a revisión con regularidad”.

 

“No se olviden de ustedes”

De la Villa de Tututepec, otro municipio con alerta de género, Reynalda Mayoral es sobreviviente del cáncer de mama. En 2015 le notificaron del padecimiento, que intentó regresar hace medio año hacia “la tiroides, hígado y pulmón”.

Ama de casa y trabajadora del campo, la mujer de 49 años de edad relata que a sus citas en el CORO es acompañada por una amiga. Separada de su esposo un año después de casada, Reynalda pide a las amas de casa no olvidarse de ellas mismas.

“He sido madre y padre a la vez; todo el tiempo vivía con estrés. Tuve a mi hija a la edad de 35 años de edad y siempre andaba agitada.

Cuando me animé a hacerme la mastografía me detectaron unas bolitas, gracias a eso tengo la oportunidad de contarlo. Cuídense, quiéranse, no se olviden de ustedes”, finaliza.

 

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