Vibra la Rotonda de la Azucena con la octava
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Oaxaca

Vibra la Rotonda de la Azucena con la octava

Miles de espectadores fueron testigos de la Guelaguetza que brindaron a nacionales y extranjeros las 14 delegaciones

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La chirimia anuncia la fiesta. Llegó la “gueza” a la rotonda de las Azucenas que por casi cuatro horas vio desfilar las 7 Regiones de Oaxaca; resumiendo la tradición cultural de esta tierra de sueños y realidades.

Por el cielo que cubría el auditorio surcaron pedazos de tlayuda, el aromático café de la Costa, los sopladores que lanzaron las mujeres de San Francisco Sola y panes de diversas regiones, así como totopos y camarones secos de Juchitán, las piñas de Tuxtepec.

Antes de las 10:00 horas, el soprano Luis Adrián entonó majestuosamente el Dios Nunca Muere como preámbulo para que después apareciera, Francisca Pérez Bautista, indígena de Santa María Zacatepec, electa como Diosa Centéotl.

Francisca Pérez abrió la Guelaguetza matutina para ofrecerla a los turistas nacionales, extranjeros y a los oaxaqueños.

En el palco B estuvieron el gobernador Alejandro Murat, el presidente municipal José Antonio Hernández Fraguas, así como las presidentas honorarias del DIF Estatal y Municipal, Ivette Morán y Verónica Quevedo, quienes presenciaron la participación de las 14 delegaciones asistentes.

Se abrió el escenario

Aparecieron los hombres con sus chirimías anunciando la llegada de las Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores con el ‘Convite y Jarabe del Valle’; resonó el tambor, el clarinete, el trombón para pintar de júbilo la Guelaguetza 2018.

Inmediatamente después aparecieron los diablos, hombres altos, bravíos, de trajes negros y máscaras de diablo que han danzado desde tiempos inmemoriales, provenientes de San Sebastián Tecomaxtlahuaca.

Después, de la región de la Costa, tierra de fandango y chilena, que se envuelve entre el sol y la brisa, llegó con su Fandango de Varitas la Villa de Tututepec. Fueron mujeres y hombres en ropa de manta quienes bailaron frente a más de 12 mil asistentes en la Guelaguetza.

Asimismo, hasta esta fiesta de colorido llegó la tierra que vive en el algodón, donde se teje entre flores: San Pedro Ixcatlán, etnia mazateca del Papaloapan. Los hombres y mujeres de esta región representaron la ceremonia de la pedida de mano ‘Na’ Puta Chichi y la Borrachita’.

Mujeres descalzas y hombres con huaraches, robaron los aplausos de los asistentes quienes entonaron con las palmas el son.

La joven de vestimenta con tonos verdes y azules con su cántaro de mezcal en medio de los demás participantes en la fiesta, bailó jubilosamente –aunque su participación causó críticas por los movimientos sugestivos que realizó-.

Fue después que hizo su aparición la tierra de las piñas, que tiene el río que flota entre las mariposas y que invita a vivir la naturaleza. “Medio viaje fue subir y medio viaje fue bajar, Tuxtepec, está presente”. Con su aparición la ovación inundó el auditorio donde no cabía ni un alfiler más.

También, desde la Sierra Sur llegó San Francisco Sola que presentó su Jarabe de la Rosa y chilenas. Presentando al mundo su baile en las fiestas patronales, bautizo y bodas, cuya música se compone por violín, guitarra y cajón.
Los asistentes portaron las chirmoleras, los machetes, los sopladores, ollas y petates, jarro de barro.

Desde la tierra de María Sabina, las nubes que hablan con los ángeles, Huautla de Jiménez, arribó con La Tortolita, La Flor de Naranjo, Flor de Luz, Flor de Piña, Anillo de Oro y La Paloma’.

En esa tierra de las águilas y los hongos sagrados las festividades más grandes son en el tercer viernes de Cuaresma y en diciembre.

Apareció minutos más tarde el templo de la culebra pintada con el Jarabe de la botella, de San Pedro Teococulco de Marcos Pérez.

“Nosotros los serranos leales de corazón, atravesamos los montes para llegar a esta gran fiesta, somos de la tierra de Benito Juárez”, dijeron los participantes.

Mujeres con grandes enaguas blancas y hombre se traje de manta blanca, expresó un juego distintivo de esta población en el que los compadres demuestran su agilidad para tirar y poner de pie una botella con un solo pie.

Mientras tanto, en devoción Dominica de Ocotlán de Morelos de los Valles Centrales, apareció la Llegada de El Guajolote. La tierra del pintor Rodolfo Morales, desde el siglo XIX realiza la ofrenda a la novia, días previos a la boda.

De las manos que elaboran el barro negro, los artesanos que diseñan piezas inigualables, de San Bartolo Coyotepec, llegó La Danza de la Pluma.

 

Persiste el luto en el Istmo

De la región emblemática del Istmo de Tehuantepec, la delegación de Juchitán de Zaragoza, abrió con sus mujeres y hombres vestidos de luto, por el enorme dolor después del sismo de septiembre del año pasado que devastó a la comunidad.

De ahí vino la picardía de los hombres y mujeres de Santa María Huatulco, cuyo doble sentido en el verso donde el hombre reta a la mujer y ella lo supera fue motivo de miles de risas.

Antes del final, en honor a Santa María Asunción sale al escenario Tlacolula de Matamoros la tierra de la barbacoa y la nieve. Grandes marmotas llevaron hombres en sus brazos, aquellos con pesos de hasta 60 kilos.

Esta primera edición se cerró con la alegría y la picardía de los “Sones, juegos y chilenas”, de Santiago Jamiltepec.

 

 

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