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A 30 años de la fundación del Mercado Zonal de Santa Rosa, los clientes son contados

A tres décadas de su construcción el mercado ha sufrido remodelaciones, pero no han sido suficientes

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Mientras una memela se calienta en el comal, Emilia ve pasar a decenas de personas frente a su puesto, en el Mercado Zonal de Santa Rosa, como lo ha hecho desde hace más de 30 años.

De champiñones, huitlacoche, tasajo, queso y chicharrón, Emilia invita a la clientela a degustar las memelas y las quesadillas; más de un despistado llega atraído por las delicias que su olfato percibe.

“Llevamos mucho tiempo en este puesto que se llama Cary”, dice la cocinera con orgullo, “desde que se construyó el Mercado Zonal de Santa Rosa”.

El champurrado, el atole blanco y de panela no pueden faltar en el pequeño espacio que ocupa Emilia en el mercado. A su alrededor, cuatro puestos más son la competencia y amigos de Emilia, espacios que todos los días y en especial los fines de semana lucen abarrotados.

En la pequeña mesa y unas cuantas sillas que le han dado el sustento a Emilia, los clientes van y vienen, entre ellos José Luis, quien ha sido cliente asiduo del Mercado Zonal de Santa Rosa desde que se ubicaba bajo un árbol en lo que hoy es el Monumento a la Madre.

“Aún quedan algunos locatarios que se pasaron para acá cuando construyeron el nuevo mercado, antes los comerciantes tenían que vender bajo un árbol”, explica el vecino de la agencia de Santa Rosa.

EL MERCADO SE HACE VIEJO

A tres décadas de su construcción el mercado ha sufrido remodelaciones, pero no han sido suficientes, explica Karina, la hija de Emilia, “con estas primeras lluvias ha goteado a chorros”.

La también cocinera, poco menos experta que Emilia, pide atención para el mercado, mientras cocina un huevo al comal que uno de los clientes se saborea, no sin antes disfrutar de una quesadilla de flor de calabaza.