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El IAGO: tres décadas y como lo imaginó Francisco Toledo

En medio de los ajustes a nivel federal, la institución donada al INBA funciona “casi solita”, aunque apoyada por la asociación Amigos del IAGO y del CFMAB

En noviembre de 2018, el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) cumplió 30 años de su fundación. Uno de los varios espacios creados por el artista plástico Francisco Toledo ha conseguido tal trayectoria y estructura que la directora del mismo, Inari Reséndiz, considera responsables de que este “funcione casi casi solito”. Claro, sin demeritar el trabajo del personal, de sus usuarios, visitantes y de la asociación civil Amigos del IAGO y del CFMAB (de la que también depende en parte para su operación).

Por ahora, los ajustes que a nivel federal realiza la Secretaría de Cultura no han tenido eco en esta institución con dos sedes y donada al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en enero de 2015. “Hasta la fecha, entre todo el cambio, no hemos podido conocer las nuevas pautas que se van a seguir en este sexenio. Esperamos que sean positivas para todas y todos los mexicanos, pero todavía no tenemos muy claro sobre qué eje se va a mover”, externa Reséndiz.
Para ella, el instituto cuya segunda sede abrió en marzo de 2010, sobre avenida Juárez 203, es un “centro demasiado completo” y “que culturalmente podría ser el sueño de cualquier gestor o persona dedicada a las culturas y las artes”. Y ello, debido a que cuenta con las herramientas suficientes para una programación vigente y accesible.

La vitalidad del instituto también se confirma con las cifras de personas que han acudido a él. En 2018, a ambas sedes ingresaron 18 mil 628 visitantes (quienes lo mismo conocieron el recinto o disfrutaron de sus actividades). Además de ellos, hubo 7 mil 504 usuarios. Tales números, explica la administración del recinto, supera a la tenida en 2017 cuando los visitantes fueron 16 mil 541 y los usuarios 3 mil 728.

Por eso, y aunque confía que en marzo se tengan más nociones sobre las disposiciones federales, Inari señala que la labor de este año sigue con nuevos acentos, con “la misma idea con que lo imaginó Francisco Toledo, como un espacio para que se puedan gestar ideas y proyectos”.

Para este año, las dos sedes del IAGO arrancan con una programación que en términos generales intentó delinear las exposiciones y programas más fuertes. En su sede de Macedonio Alcalá 507, la oferta inicia con la exposición y premiación de la tercera Bienal Internacional del Cartel Oaxaca. Bajo el tema “Sin represión”, la edición recuerda su origen como reflexión y en memoria de los estudiantes de Ayotzinapa (desaparecidos en septiembre de 2014).

“La intención de esta bienal es la difusión de estos trabajos y de temas que nos parecen representativos, urgentes o preocupantes de externar o visibilizar”, señala la directora sobre la muestra que abre el próximo 26 de enero. A ella seguirá una exhibición del mexicano Raúl Herrera, artista que presenta Los desastres del fin del mundo.

Bajo la curaduría del artista Dr. Lakra, el IAGO y otros recintos fundados por Toledo trabajan en una programación cuyo eje es el tatuaje, pero también con expresiones ligadas a este. La carga histórica, política y social que implica este arte será esencial en la magna muestra.

A esta seguirá otra propuesta externa, impulsada por Mercedes López, y bajo el nombre de Más allá de la frontera, intercambio Oaxaca-Seattle. El proyecto explorará la gráfica hecha en estas ciudades de Estados Unidos y México. Como cada año, se intentan ofrecer exhibiciones del acervo de la Colección Toledo/INBA, pero estas aún no se definen. Igual caso es la iniciativa que en los últimos años ha intentado compartir el trabajo de algún artista joven, de quien todavía se analiza para dar a conocer en la programación.

El taller El Alacrán y La Maquinucha Ediciones seguirán con sus talleres y publicaciones. “Esperamos que se pueda hacer la cuarta Jornada de Colaboración y Autoedición”, confía Inari.

El espacio de avenida Juárez, en el que funcionan la biblioteca y la Fonoteca Eduardo Mata, también tendrá algunas exposiciones, como se ha trabajado desde hace unos años. Entre sus libros y acervo sonoro, se compartirán las obras de Alberto Cruz, integrante del taller de gráfica Burro Press, y de Eber Chávez, también dedicado a la gráfica y artes visuales.
Las tertulias literarias, que en este mes giran en torno a Haruki Murakami, continuarán. Lo mismo las actividades generadas a partir de la música y el sonido, y que atienden a públicos varios como el infantil.

¿AFECTACIONES POR AUSTERIDAD?

Desde el inicio del sexenio, la Secretaría de Cultura ha informado su adhesión al plan de austeridad con el que se intenta evitar gastos innecesarios en sus instituciones y organismos. Por el momento, el IAGO no ha tenido ningún ajuste relacionado con ello. Sin embargo, y en tanto se conocen las nuevas pautas, la directora espera que “este árbol siga dando frutos para todos”. Esa esperanza la finca en el apoyo otorgado por su fundador, Francisco Toledo y la asociación Amigos del IAGO y del CFMAB, que hacen lo posible para que esta institución se mantenga.

“Sobre todo Francisco Toledo; con todo lo que implica esta casa, también es uno de los más interesados en que siga con vida”, añade quien gracias a ello supone que el IAGO será “una institución bastante afortunada”.

 

 

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