De la artesanía al arte; oaxaqueños apuestan a la innovación
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De la artesanía al arte; oaxaqueños apuestan a la innovación

Creadores de los alebrijes con botas y los alebrijólogos, los hermanos apuestan a la innovación para mantener sus tradiciones

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En una de las acostumbradas caminatas con sus abuelos y hermanos, Víctor y Enrique Fabián Ortega encontraron un “regalo de la naturaleza” con forma de zapato. Ese obsequio hecho a través de la madera lo llevaron a su taller. “Una inspiración de mi vida”; ahí lo trabajaron para crear una “bota fantástica”. La pieza fue la primera de una colección de 26 botas, cada una con un número de serie y dedicatoria.

Han pasado poco más de ocho años del descubrimiento e innumerables reconocimientos a partir del mismo. Ahora, los hermanos Fabián Ortega tienen en esa bota uno de sus íconos, aunque la innovación también es parte esencial en su labor, pues gracias al decorado con hierbas y grana cochinilla se han abierto oportunidades en el mercado, además de la posibilidad para hacer de la artesanía un arte.

Víctor Fabián Ortega y Enrique Fabián Ortega, pertenecen a la tercera generación de una familia de artesanos de San Martín Tilcajete, en los Valles Centrales de Oaxaca. Su trabajo data de la niñez, cuando aprenden el oficio de sus padres; sin embargo, toma un nuevo rumbo con las esculturas de seres fantásticos, pero ahora con botas y un diseño que han llamado “sueño creativo”.

Víctor y Enrique cuentan que su búsqueda en la madera apuesta por formas orgánicas, a las que llaman “tesoros que encuentro en mi pueblo”, porque gracias a ellas obtienen esos simbólicos zapatos que son incrustados en sus alebrijes.

“Por azares del destino te encuentras estas oportunidades y de ahí te toca ser el intermediario para pulir mejor esta idea”, refiere Víctor.

El trabajo va desde la selección de la madera (la que trabajan en el copal), el tallado, exposición al sol para su secado, luego el horneado de la madera que pasará por un curado de gasolina, la reparación y dos tipos de resanados para lograr una textura más fina y así aplicar un fondo acrílico o natural que soporte el diseño final.

Hoy en día el repertorio de estos hermanos sigue creciendo, consolidándolos en el mercado y los concursos.
Talleres y cursos para diferentes públicos figuran en su trayectoria, a la par de los reconocimientos otorgados a Víctor por el Museo Estatal de Arte Popular de Oaxaca y la fundación Friends of Oaxacan Folk Arte (en el certamen Honrando nuestras raíces, explorando nuestros sueños de 2013 y 2016); o el segundo lugar durante el XII Premio Estatal Benito Juárez de 2012 y una mención honorífica en el tercer Concurso Nacional Jóvenes Creadores del Arte Popular Mexicano en 2015.

El año pasado, los hermanos Fabián Ortega fueron parte de los artesanos cuyos trabajos se imprimieron en las tazas de una compañía de chocolate de mesa. En ese diseño, ambos buscaron representar la cultura zapoteca de Oaxaca.
Su labor ha destacado a nivel nacional y conseguido el respaldo de varias empresas y publicaciones, ya sea en medios masivos o en catálogos sobre el arte popular.

La inspiración y la innovación

El nombre del taller de Víctor y Enrique es “Una inspiración de mi vida” y se ubica muy cerca del centro de la comunidad San Martín Tilcajete. El nombre –explican- parte de la idea de que una inspiración surge al preguntarse algo como ¿Qué es un alebrije?

“Aparte de sueños, aparte de creativo, de que participa la imaginación, pues también son inspiraciones que te provocan elaborar este tipo de seres fantásticos. ¿Qué es el sueño del alebrije?, el sueño es levantarte todos los días con un nuevo sueño y una nueva idea para hacer este tipo de seres tan bonitos”.

Cuestionarse día a día sobre el elemento clave en su trabajo, así como plantearse la innovación para mantener una tradición es algo que a decir de Enrique va no solo en las icónicas botas, sino en una técnica que habla de los colores de un pueblo único: San Martín Tilcajete.

También, “porque el algún momento en nuestro taller dejábamos de vender, porque siempre era como lo mismo. De ahí surge esta parte muy importante, de pasar de una artesanía a hacer una obra de arte”, refiere Víctor.

En esa idea de diversificar y profesionalizar su trabajo en distintas facetas, ambos llegaron a la creación de los alebrijólogos, unos alebrijes que representan a cada persona y sus sueños.