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El poder de la bicicleta: Abril Morales, ayudar la mueve en dos ruedas

La también activista es un ejemplo de que pedaleando se puede llegar muy lejos, además de generar consciencia entre otros usuarios e individuos.


Abril Morales es una mujer energética, alegre y afable; activista férrea, promueve el uso de la bicicleta como medio de transporte, pero sobre todo como herramienta de autonomía de las mujeres en la ciudad de Oaxaca.

Originaria de la Ciudad de México, Abril se fue a África con la intensión de ayudar a las personas. Durante 13 años, dedicó su activismo a la creación de centros de nutrición para niños, donde organizaba y dirigía todas las actividades: desde buscar una comunidad que quisiera el apoyo, cavar para obtener un pozo, arar la tierra para generar un huerto, entre otras actividades.

A su regreso, Abril eligió la ciudad de Oaxaca para vivir porque le pareció hermosa y llena de actividades culturales, aunque con sus ojos puestos en volver a África en un par de años. Desempeñándose en una organización de la sociedad civil, trabajó en zonas marginadas del Valle de Oaxaca. Fue ahí cuando comenzó un periodo de experimentar una vida diferente, en la que por necesidad tuvo que ver la bicicleta como un medio de transporte.

Utilizando sus dos ruedas para moverse en la ciudad, de su casa al trabajo y al Centro de la capital, comprendió que la bicicleta no sólo le daba independencia de los medios de transporte en los que además de perder el tiempo, cualquiera está a expensas del conductor. Para Abril el transporte colectivo también significó vivir momentos de acoso, por lo que sin dudar, optó por usar la bicicleta;

trazando un par de rutas seguras para transitar, fue descubriendo que moverse en bici le daba libertad, poco a poco fue elaborando más rutas, hasta volverse autosuficiente con su transporte, una bella bicicleta urbana, blanca, a la que llamó Malaika.

Con este descubrimiento, Abril comenzó a colaborar con colectivos de ciclistas y además, ayudó a fundar uno conformado sólo por mujeres, para compartirles la experiencia de andar en bicicleta: desde enseñarles a montarla, usarla como medio de transporte, repararla y mucho más.

Sin abandonar su objetivo de volver a África, se trazó un plan por años. En 2016 comenzó visitando diversas ciudades de México en autobús, pero siempre llevando su bicicleta como equipaje para conocerlas y recorrerlas en ella, empezando a vivir la etapa de familiarizarse con lugares desconocidos.

Para 2017, la segunda etapa fue hacer un viaje más largo, y fue como hizo una travesía hacia el sur del país, al estado de Campeche. Viajando de Oaxaca hacia el estado de los baluartes y la ciudad amurallada, pedaleó un total de 1, 250 kilómetros, pues aunque el total era 1,800, las inclemencias de tiempo muchas veces hacen casi imposible continuar. La lluvia, pero sobre todo el viento, que si pega de frente permite avanzar, cuando llega por uno de los costados hace el pedaleo un riesgo inminente, pues tira al ciclista hacia dentro de la carretera o hacia el barranco, según explica la cicloviajera.

Luego de este viaje, Abril adquiere experiencia, confianza y seguridad. Sentirse capaz de realizar sus metas o cualquier objetivo que se propusiera, la animó a tomar la decisión de emprender lo antes posible la tercera etapa del plan.

El siguiente paso es realizar un trayecto para cruzar fronteras entre varios países de América Latina, con la intención de ganar vivencias de atravesar países, emulando lo que vivirá en el continente africano, pero apoyándose de la similitud cultural y el compartir el mismo idioma.

Hoy, Abril iniciará un viaje en el que le esperan muchos retos, que definitivamente está dispuesta a enfrentar sobre las dos ruedas de su bicicleta. Cuando se le escucha platicar sus metas, contagia de positividad y de la confianza de, a su tiempo y sin prisas, poder llevar a cabo el plan trazado: visitar ciudades y poblados llevando talleres y pláticas para niñas y mujeres sobre la independencia y confianza de aprender a usar la bici como medio de transporte.

Aunque esta arrojada mujer no piensa en el tiempo en que tardará hacer el recorrido, esta empresa llevará tiempo y tendrá que enfrentarse a necesidades que ineludiblemente se tienen que costear. Así, Abril Morales ha vendido todas las pertenencias que tenía: muebles, ropa, etc., y se encuentra en la búsqueda de donaciones y patrocinadores que, sumados al propósito principal, que es el empoderamiento de niñas y mujeres mediante el uso de la bicicleta, puedan empatizar y apoyar su viaje y proyecto. Desde poder facilitarle alimentación, hasta el patrocinio de su compañero canino, Gondar, pues él necesita permisos especiales para entrar a cada país.

Ayudar a las personas ha sido siempre un motivo que mueve el andar de Abril Morales, ver la pobreza, las penurias y el hambre le pusieron un objetivo: volver a África. Vivir en Oaxaca también la llenó de experiencias, así que, “¿por qué no volver allá en bici?”, se planteó.

Una mujer, una bicicleta, un amigo canino, pocas pertenencias pero mucha ilusión de viajar llevando su experiencia y ayuda a través de fronteras, países y continentes.


 

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