Ansiedad: un trastorno silenciado en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca
Oaxaca
La Capital Los Municipios
El Imparcial del Istmo El Imparcial de la Costa El Imparcial de la Cuenca
Nacional Internacional Súper Deportivo Especiales Economía Estilo Arte y Cultura En Escena Salud Ecología Ciencia Tecnología Viral Policiaca Opinión

Salud

Ansiedad: un trastorno silenciado en Oaxaca

Existe un incremento del 50% en casos de ansiedad en la entidad, ligados a la ideación suicida como consecuencia de la pandemia por COVID-19. La mayoría, sin acceso a servicios de salud mental de calidad


Ansiedad: un trastorno silenciado en Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca
InText ADEQ

Por Joselyn Mendoza *

 

Oaxaca- Oax. 9 de diciembre de 2020. “La mente no para, la respiración y el corazón se aceleran, de un momento a otro todo parece ser desastroso y el agobio permanece ahí. Se vive con muchas dudas y baja autoestima, la tolerancia a la frustración no existe. Es una incertidumbre constante. Es cansado”, mencionó Nadia de 26 años, una paciente con ansiedad generalizada, diagnosticada hace un par de años.

 

La ansiedad es una respuesta adaptativa del ser humano en el medio. Sin embargo, se convierte en ansiedad patológica cuando provoca un estado de agitación e inquietud desagradable caracterizado por la anticipación del peligro, el predominio de síntomas psíquicos y la sensación de catástrofe o de peligro inminente. La combinación entre síntomas cognitivos y fisiológicos manifiestan una reacción de sobresalto, según la publicación en el libro Ansiedad Generalizada del autor José María Prados, año 2008.

 

La década de la ansiedad

Para una persona con un trastorno de ansiedad, el sentimiento se convierte en algo que no le permite seguir con su vida normal y que empeora a través del tiempo.

 

“Al principio pensaba, es normal, todos nos sentimos agobiados en algún momento o preocupados de más por algo que sucederá, el estrés es parte de nuestras vidas.

Pero, la sensación aumentaba cada vez y era más difícil tener el control”.

 

Antes de que el término “ansiedad” fuera definido, esta condición fue expresada generalmente como la “tensión” o “desorden de los nervios”. El reconocimiento de la ansiedad social fue basado en la diagnosis de la condición en varios casos. La década de los años ochenta pasó a la historia como la década de la ansiedad, y es a partir de entonces cuando la misma pasa a ocupar un lugar preferente que perdura hasta nuestros días, de acuerdo con el libro El Trastorno de ansiedad: crisis de angustia y agorafobia, del Doctor Xavier Caseras publicado en el 2009.

Oaxaca sin números confiables sobre este trastorno

 

Se ha notado un incremento del 50 por ciento de casos de ansiedad, depresión e ideación del suicidio en la entidad como consecuencia de la pandemia por COVID-19. Aunque no se tiene registro de la visita de usuarios en las áreas de salud mental en las diferentes unidades del Estado, las llamadas telefónicas a Línea de La Vida han ido en aumento, informó la responsable estatal de Salud Mental de los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), Erika Ruiz Santiago.

El médico psiquiatra Lauro Rodolfo Carremo Armengol, señaló la falta de un documento confiable que reporte la situación de los problemas de salud mental en la entidad, hecho que dificulta la planeación y prestación de los servicios de salud.

Al menos 15 millones de ciudadanos en México, padecen trastornos de ansiedad generalizada y depresión. Esta prevalencia llega hasta 18 millones en la población infantil y adolescente. Son más frecuentes que cualquier otro tipo de alteración psiquiátrica, pero a menudo pasan desapercibidos y, por tanto, no se tratan, de acuerdo con datos de la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el

Congreso de la Unión (INCyTU)

Deficiencia de 514 mil 356 millones de pesos en salud mental

 

Del presupuesto en salud en México, sólo se destina alrededor del 2 por ciento a la salud mental equivalente 128 mil 589 millones de pesos. Mientras que la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomendó que se invierta entre el 5 o 10 por ciento, que serían 642 mil 945 millones. Además, el 80 por ciento del gasto en salud mental se emplea para la operación de los hospitales psiquiátricos, mientras que se destina muy poco a detección, prevención y rehabilitación.

 

 

La OMS mencionó que la salud mental es una de las áreas más desatendidas de la salud pública. En los países de ingresos bajos y medios, más del 75 por ciento de las personas con trastornos mentales, neurológicos y por consumo de sustancias no reciben ningún tratamiento para su afección. Son pocas personas quienes tienen acceso a servicios de salud mental de calidad.

 

Nadia formó parte del total de personas sin acceso a servicios de salud mental de calidad, se enfrentó a la situación, hablando con personas cercanas al mismo tiempo que buscó ayuda en un Centro de Salud, donde fue hasta una clínica. Pero para ella, nada de eso valió la pena, el proceso para que recibiera atención fue tardado y una vez que lo consiguió, la persona que la atendió no era apta, a diferencia de cuando buscó atención en una clínica particular.

 

Diagnóstico y tratamiento

La psicóloga Esmeralda Cruz explicó, “el diagnóstico es realizado mediante un examen psicológico a base de datos clínicos, entrevistas y otros instrumentos o escalas para complementar la valoración y el tratamiento terapéutico de la ansiedad dependerá totalmente de los síntomas con que se manifiesta, debe adaptarse a las necesidades del paciente y al tipo de trastorno que tiene”

Agregó que las personas que buscan ayuda profesional tienen altas posibilidades de una recuperación a largo plazo, aunque los cambios se comienzan a notar desde los primeros 6 meses. La durabilidad del tratamiento depende de la constancia del paciente y del nivel del trastorno, hay quienes en 2 son dados de alta, pero posteriormente, deben dar seguimiento al tratamiento con consultas ocasionales para corroborar que todo está bajo control.

El trastorno de ansiedad generalizada requiere de psicoterapia y en ocasiones, de medicamentos para ayudar a aliviar los síntomas.

“La terapia cognitiva- conductual, tiene una gran eficacia en el trastorno de ansiedad, consiste en usar técnicas para que los pacientes logren reconocer aquellos pensamientos que contribuyen a los síntomas de ansiedad. Esto también implica hacer uso de técnicas conductuales para ayudar a la persona a enfrentar las situaciones de temor. Por supuesto, la psicoterapia es una opción, también se puede tratar con fármacos o haciendo una combinación de ambos, pero para ello es necesario la colaboración de un médico” agregó.

Vivir con ansiedad cuesta 25 mil pesos

Una persona que padece ansiedad, gasta anualmente alrededor de 18 mil pesos entre consultas psiquiátricas y medicamentos. Al contemplar otros gastos que los pacientes con ansiedad solicitan da un total de 25 mil pesos al año; quienes sufren el trastorno necesitan más servicios que aquellos con otra enfermedad y requieren estudios o interconsultas para descartar enfermedades orgánicas, derivadas de somatizaciones, comorbilidades y falta de apego al tratamiento, según datos de la Revista Médica del Instituto​ Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz (INPRFM).

Los fármacos más utilizados para tratar la ansiedad pertenecen al grupo de benzodiacepinas, como Alprazolam, Loracepam, Diacepam y Cloracepam. Al igual, los antidepresivos son una opción, según comentó Esmeralda Cruz.

La calidad de vida de quienes tienen ansiedad generalizada se ve afectada por otras implicaciones que pueden sufrir durante su tratamiento, como las pérdidas económicas ante incapacidad de trabajo o disminución de productividad, además de gastos hospitalarios que puedan surgir.

Nadia compartió que ha aprendido a manejar la ansiedad bajo un riguroso tratamiento “estoy mejor, pero ha sido difícil, requiere de tiempo y mucho apoyo. No todos tienen la posibilidad de acudir a terapia y encima, comprar ansiolíticos”.

Ansiedad en tiempos de COVID

Antes de la pandemia el acceso a una atención de salud mental de calidad y asequible ya era limitado en Oaxaca. Con la llegada del Coronavirus, las posibilidades disminuyeron aún más, debido al cierre de centros de salud mental.

Las medidas de prevención obligaron a las personas a permanecer en aislamiento, lo que ha implicado también, reducir el contacto físico al mínimo y limitar la movilidad en espacios públicos, sumando, la pérdida económica, la sobresaturación de información y el miedo a causa de la pandemia. Esto ha traído repercusiones agravantes a pacientes que padecen trastornos de ansiedad y fueron un detonante para la aparición de ansiedad y otros trastornos mentales ahora y a futuro.

Para esto, monitorizar e informar sobre las tasas de ansiedad y otros problemas de salud mental es un hecho que diversos investigadores y expertos ven como prioridad. Esto ayudará a dar seguimiento a la población e intervenir a tiempo en las consecuencias por la contingencia, ya que, existen dudas sobre los efectos psicológicos directos e indirectos en la población.

 

*Estudiante de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación, 5 semestre de la Universidad Mesoamericana


 


 

Relacionadas: