Caníbal de Atizapán causa indignación entre sus paisanos | El Imparcial de Oaxaca
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Caníbal de Atizapán causa indignación entre sus paisanos

Algunos habitantes de San Sebastián Río Dulce, Zimatlán comieron carne enchilada de humano y no de jabalí como Andrés Filomeno les hizo creer


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Derecha: Durante la excavación en casa de Andrés, El Caníbal de Atizapán

Al conocerse la procedencia de Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido como El Caníbal de Atizapán, causó sorpresa entre los habitantes de San Sebastián Río Dulce, Zimatlán, de donde es originario, pues en el documental de la Suprema Corte de Justicia de la Nación se afirma que el oaxaqueño regalaba carne enchilada, supuestamente de jabalí, a algunos de sus paisanos, a quienes visitaba una vez al año; sin embargo, dicha carne provenía de las mujeres que asesinaba.

Andrés, vecino de la colonia San Miguel, de Atizapán, fue detenido por darle muerte a Reyna G.A, de 34 años, quien le informó a su esposo que ella iba a comprar productos para su local de celulares, y que le había pedido al señor Andrés el favor que la acompañara; sin embargo, nunca regresó.

El policía municipal Bruno Ángel P., del Estado de México, inició la búsqueda de su esposa e interrogó al señor Andrés. Al entrar a la casa, el policía encontró a su esposa muerta y desmembrada. Tras la detención de Andrés se descubrió, por lo menos, unos 20 feminicidios cometidos por esta persona.

El criminal se valía de sus conocimientos de carnicero para hacer “cortes perfectos”. Además, en la escena de los crímenes también se encontraron herramientas de cocina, libros de anatomía, películas de asesinatos, cuchillos con manchas hemáticas, carne cocida, pedazos de piel colgados en un tendedero y sangre.

Por si fuera poco, también había libretas en donde el feminicida escribió el día, mes y año en el que cometía sus crímenes, además de que anotaba el peso de cada parte del cuerpo de sus víctimas.

El feminicida no sólo regalaba, sino que también vendía la carne, pues decía que a él le regalaban mucha. Según contó el testigo, Andrés Filomeno invitaba a sus vecinos a probar la carne diciendo que era enchilada y de jabalí, además de que estaba muy buena.

 

 


 

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