Desalojan una farmacia en Puerto Escondido, Oaxaca
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Desalojan una farmacia en Puerto Escondido, Oaxaca

Logran sacar a inquilinos de un inmueble que era peleado por dos particulares, luego del fallo del juez de la materia


Desalojan una farmacia en Puerto Escondido, Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Tras algunos intentos fallidos por desalojar un inmueble, cuya propiedad era peleada por dos personas, finalmente se logró el cometido.

Ante el fallo indiscutible del juez de la materia, se decidió quién de los dos que peleaban el inmueble era el dueño legítimo; sin embargo, quien lo tenía en propiedad, lo tenía arrendado desde hace algunos años, por lo que el ocupante, un farmacéutico, al igual que su arrendador, se opusieron al desalojo ordenado que intentó hacerse válido anteriormente.

En días anteriores, el actuario del Juzgado Mixto de Primera Instancia acudió a un domicilio ubicado en la avenida Oaxaca a dar fe de un desalojo con la orden emitida por el juez.

Sin embargo, en esa ocasión, por la férrea resistencia de las personas que se encontraban en el inmueble, fue necesario cancelar la diligencia. Tanto el actuario como el abogado de una de las partes, informaron que se decidió la suspensión ante una amenaza real de violencia.

Adolfo Martínez Cárdenas explicó que luego de cancelar la diligencia, se programó una nueva con el mismo fin.
En esta ocasión el desalojo estuvo a punto de volver a cancelarse, porque se estaba saliendo de control, ya que había de nueva cuenta fuertes connatos de violencia.

Incluso, en esta ocasión, tuvo que hacer acto de presencia un buen número de policías municipales a

nte las quejas de que muchas personas que acudieron al desalojo se encontraban armados.

Los policías arribaron al lugar de la diligencia y revisaron a los asistentes.

Aunque no encontraron armas, decomisaron algunas barretas, marros, cinceles y pinzas especiales de corte, instrumentos que se utilizarían en caso de desalojar por la fuerza si así lo requerían las circunstancias.

Los propietarios de la farmacia opusieron una fuerte resistencia, incluso el dueño de dicho negocio les decía que iba a defender lo suyo hasta con su propia vida si fuese necesario.

Tras muchos empujones y jaloneos de las partes, finalmente los dueños de la farmacia decidieron terminar con esta difícil situación, aceptando salirse del inmueble por decisión propia y así evitar, según decían, la pérdida o destrozo de sus productos médicos.

En ese momento iniciaron el diálogo con el actuario, aunque platicaron largo rato, no se ponían de acuerdo, porque una de las partes decía que se salieran de inmediato y la otra parte pedía un tiempo prudente para empacar con calma sus productos.

Finalmente imperó la cordura, de manera ordenada empacaron y desocuparon el local que estaba habilitado como farmacia y así se evitó un acto violento.