IEEPO, posturas encontradas
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Editorial

IEEPO, posturas encontradas

 

Desde hace al menos un par de semanas prevalece la confusión respecto a si el gobierno de Alejandro Murat Hinojosa ha cedido espacios a la Sección 22, en el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) o no. Y es que mientras los capos del Cártel magisterial insisten ante sus bases que tienen avances notables en el tema de la bilateralidad, el gobierno estatal a través de filtraciones a algunos medios incondicionales, afirma que el ejecutivo está imposibilitado constitucionalmente para devolver el control de dicha dependencia al magisterio. En efecto existe un decreto suscrito el 20 de julio de 2015, en el cual el Estado recupera el control del IEEPO que estuvo bajo la tutela de la Sección 22 desde el 28 de octubre de 1992 hasta la última fecha. Durante esos 23 años –como ya lo hemos mencionado en este mismo espacio editorial- el 95 por ciento de los cargos en la multicitada dependencia eran designados por la S-22. Ahí ponían a sus incondicionales, los cuales rendían cuentas no al Director General sino a sus colegas sindicales, a quienes les debían el favor de estar en el puesto. La crítica de medios y sociedad siempre cuestionó ese doble papel: trabajador y patrón; juez y parte. Algo nunca visto en el país.
Sin embargo, la confusión o la frase del ejecutivo estatal: “no se hagan bolas” en torno a esa devolución paulatina, sólo tiene una explicación: la ausencia de una fuente oficial que fije la postura gubernamental y evite las especulaciones. Y es que en un afán torpe y superficial, las áreas correspondientes sólo les filtran cuestiones a aquellos incondicionales, que de inmediato y sin criterio, lanzan al vacío una supuesta postura gubernamental. En una actitud irresponsable se le apuesta a una guerra mediática de aclarar cuando la cresta de la confusión o de la misma realidad es imposible ya bajarla. Es importante insistir en que es justamente la falta de un canal oficial de comunicación lo que ha hecho que este tema se sumerja en un mundo de contradicciones, que no es pues atribuible a los medios impresos y electrónicos. Las cosas están a la vista. El gobierno sigue cediendo a la presión del Cártel-22, ante una sociedad oaxaqueña sorprendida y desencantada. Sólo quienes no conocen las tropelías, atropellos y abusos del magisterio, piensan que sus dirigentes actúan de buena fe. Desde hace 37 años que inició esa lucha bastarda, los oaxaqueños están hartos.

Después del jolgorio

Ha pasado ya el jolgorio del Primer Informe de gobierno. Lo que no debe pasar desapercibido para los señores diputados (as), acostumbrados a postergar todo, que debe ser en los próximos días cuando realicen la pasarela de la Glosa, a fin de que cada uno de los responsables de las áreas estratégicas del gobierno, rindan un informe pormenorizado de la situación que guardan sus dependencias. En años anteriores, las comparecencias se hacían de manera subrepticia, en comisiones y no en el pleno del Congreso. Hubo algunos años en que prevalecieron los desacuerdos, de tal forma que la Glosa se dejaba al vacío o al arbitrio de la presión de los medios. Si bien es cierto que hay que ponderar el acierto del gobernador Murat Hinojosa, de acudir personalmente a la Cámara de Diputados para entregar el documento respectivo, luego de dos sexenios cuyos titulares nunca cumplieron con este mandato constitucional, también es cierto y no debemos soslayarlo, que se dio en un ambiente de presión de grupos como la Sección 22 y otros grupos, empecinados en torpedear al acto republicano. Si el gobernador cumplió, compete a la LXIII Legislatura hacer su trabajo, más allá de sólo recibir el documento y acusar recibo.
No hay que soslayar que los y las diputadas han estado en el ojo del huracán y la crítica, luego de darse a conocer a la opinión pública por parte de algunos medios, de la cantidad que se gastaron de manera adicional, sin reflejarlo en la productividad. Por el contrario, en este primer año de ejercicio prevaleció una vez más la opacidad, la discrecionalidad y el ejercicio oneroso y opaco de los recursos asignados que, aunque no lo parezca, son del pueblo oaxaqueño. Es pues obligación de los legisladores y legisladoras dejar ya la modorra y el jolgorio; los ajustes de cuentas internos, la rebatiña y las diferencias, para darle al pueblo una postura de madurez, de responsabilidad y vocación de servicio con quienes los eligieron. Hace falta ya en la sociedad civil la existencia de algún Observatorio Ciudadano que pondere en su exacta dimensión la labor que realiza nuestra legislatura, en donde ha prevalecido –vicios del pasado- el pago por evento. Se cobra por todo. La simple aprobación del Presupuesto de Egresos, significa que se les entregue de manera discrecional cantidades millonarias. Es tiempo de presionar desde cualquier trinchera. Nosotros tenemos un medio impreso que sin censura alguna, lleva un seguimiento puntual de los traspiés y yerros de los gobiernos y legislaturas.