SISTEMA PRESIDENCIAL MEXICANO,  LA REFORMA Y FONDO
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SISTEMA PRESIDENCIAL MEXICANO,  LA REFORMA Y FONDO

 


La elección de presidenta de México está sujeta a diversos controles que motivan un ambiente de temor en la mente del electorado no cautivo de las corrientes políticas que marcan las dos opciones con posibilidades reales de triunfar, frente a un tercer candidato, simpático, pero no ganador, que ocupa un espacio para Justificar la presencia del partido Movimiento Ciudadano, y de su líder Dante Delgado.

Claudia Sheinbaum Pardo, hasta el momento, parece enfrentar una elección en condiciones óptimas, montadas por el presidente López Obrador y la estructura que sustenta el poder su titular, esencialmente de orden financiero, como conocedor de las prácticas reales que cubren lo formal del proceso constitucional de elegir fusionado con la fuerza legal de las policías militarizadas.

La historia de México, en cuanto a la sucesión presidencial de cada seis años, muestra el entorno repetitivo de este ejercicio aparentemente democrático vinculado con las inflexiones que impone quien ejerce el omnímodo poder presidencial.

La destreza de quien manda, sin bastón en Morena, el presidente López Obrador, fruto híbrido del sistema político Mexicano deriva de su experiencia, persistencia y abuso del poder que absorbió, mediante destrezas que despliega cada presidente, desde el PRI; en su tránsito personal en los movimientos de izquierda y sus heterogéneas tribus, logrando con paciencia, aglutinar a actores de fuerzas  disímbolas que encapsuló en una férrea disciplina consolidada como presidente de la República en el partido de Morena.

Xóchilt Gálvez, en contrario, surge como una candidata idónea por ser mujer, al interior de un movimiento de partidos y alguna asociación civil que no tienen como característica un elemento que los identifique en el interés de buscar impulsar una candidatura común para la presidencia, sin contaminarla con los intereses propios de cada partido.

El PRI, el PAN y el PRD no logran fijar un modelo, similar al que construyó el presidente López Obrador, por el contrario, han empezado a aflorar las diferencias y las renuncias que mediáticamente influyen en los opinadores políticos y en los medios de comunicación, amén de que no cuentan con la fuerza pública ni los recursos de que dispone Morena. No se aprecia un liderazgo que oriente, de manera adecuada, la campaña de la candidata del Frente Amplio.

El pasado viernes se dio a conocer el nombramiento del titular de comunicación y estrategia de difusión de un experimentado estratega, que hace el frente opositor, del que se advierte que la coordinadora y candidata a  presidenta Xóchilt Gálvez empieza a fortalecer a su equipo de campaña con medidas que se enfocan a diluir la crítica a los actos de campaña y la faceta de indiferencia de las fuerzas políticas que la impulsan.

La división ha causado más daño en el frente que en Morena, pues los afanes de Marcelo Ebrad, no lograron impactar la estructura con un movimiento que fue descalificado por Claudia Sheinbaum, lo que forzó a Ebrad a conformarse con un premio de consolación cuando le dieron la razón para que se corrijan las fallas cometidas en el proceso de selección interna, y así justificar que se sume al equipo de campaña de la candidata, sin que se advierta que vaya a ser un factor relevante en la misma o en el futuro gobierno.

La declaración que hizo fortaleció al movimiento de Morena, recibiendo la felicitación del presidente López Obrador que ubicó a Marcelo Ebrad como ejemplo de cómo se manda desde la presidencia y cómo se someten voluntades. No hubo fractura que impactara la bolsa electoral de la postulada; por el contrario, es muestra del músculo que incrementa las posibilidades de su anunciado triunfo.

En el Frente Unido, si bien, se han dado algunas renuncias, no todas son trascendentes, sin embargo, mediáticamente sí crean una imagen de debilidad que se intensifica por lo variado de los partidos y las diferencias tradicionales que se han venido ahondando a su interior diezmando su membrecía; como ocurre en el PRI, con una dirigencia poco confiable para sus miembros y para sus aliados en el frente; del PRD ni hablar; sobresale con su habitual comportamiento, el PAN, que es el que tiene más posibilidades de crecer en cuanto a posiciones en el próximo Congreso.

Lorenzo Meyer en la obra titulada “Nuestra Tragedia Persistente”, sobre el tema de la democracia y autoritarismo estimados como antitéticos en un sistema político, señala: “Pero como la realidad mexicana es contradictoria, un concepto como el de democracia autoritaria quizás no sea absurdo en nuestro caso, sino incluso, desafortunadamente, le cuadre bien”.

Este esquema refleja la realidad Mexicana, solo que ahora el presidente López Obrador la transformó, el abuso del poder lo acciona personalmente, no guardó los usos y costumbres de los anteriores que lo hacían por medio de sus voceros o secretarios, punto que ha provocado la inquietud ciudadana cuando se anuncia la continuación de la anulación de la estructura constitucional del Estado Mexicano enmarcada en la división del poder, al pretender anular las facultades de la Suprema Corte, controlar sus decisiones; adicionalmente al INE; por tanto, es necesario enfocar el voto en que inhabilite el abuso del poder concentrado, a través de un congreso que cuyos integrantes, no vendan la representación que les otorga el sufragio ciudadano.

 

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