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Pisando callos, entre rateros, “gandallas” y miedosos

 


¡No puede ser, esto es incompresible y hasta perverso!, palabras que recojo de un padre de familia de Juchitán de Zaragoza, al enterarse de la forma en como individuos y autoridades, estaban aprovechándose de la desgracia que aún no termina en esa zona, el derrumbe de sus casas y la modificación tan radical en sus formas de vida, al hacerse pasar por damnificados y haciéndose de dinero que no les corresponde.

Coincido plenamente en la forma tan ruin que muchos sujetos tienen defendiendo sus actuares por conseguir unos billetes mal habidos, robando y viviendo en constante engaño, ¿qué no tienen madre?, esa que les haya enseñado la diferencia entre vivir honradamente, ¿qué no tuvieron un padre, que los hiciera entrar en razón, para actuar como personas de bien?; tal parece que vivimos en una sociedad podrida y cuyo remedio ya no esté al alcance de nuestras manos.

Con solo ver las redes sociales y medios de información masivos, nos enteramos que en nuestro país, la violencia está a flor de piel, muchos nos quedamos atónitos al observar los actos de los políticos corruptos, de los funcionarios que no procuran justicia, de los gobernadores que aprovechándose de sus influencias y arrastrados por el sistema, roban, hacen pacto con el crimen organizado enriqueciéndose a costillas del pueblo y los actos de corrupción no son menores cuando nuestros vecinos y familiares, escudan sus acciones ilegales, por el simple hecho de que otros lo hacen y uno no será más estúpido para evitar pagar multas, impuestos y demás actos que “dicho sea de paso”, minan nuestra economía.

Que mal estamos, vivimos en un estado constante de peligro, de odio, de frustración, de “agandallarse” al de al lado, de robar tanto al que tenemos a la distancia “de tres dedos”, como al que está a un clic, por ejemplo, los últimos casos registrados en las tarjetas de debido y crédito que usamos, que ya las están clonando o que los mismos empleados de los bancos mexicanos se roben ese poco dinero que con esfuerzo cobramos a pesar del abuso constante de nuestros jefes en los centros de trabajo; eso de salir a la calle y cuidarse hasta de su propia sombra, es terrible y lo peor es que ya nos estamos acostumbrando.

Continuamos viviendo en la turbulencia, el dolor, la impotencia y el encono que se genera entre nosotros como oaxaqueños, como vecinos, como amigos y como familiares; nos hemos acostumbrado ahora a tomar las calles, las plazas, los lugares estratégicos para cortar los servicios básicos, como el agua y nuevamente la basura, retener autos por horas sin que nos importen los demás, nos queremos hacer sentir y que los demás vean nuestro hartazgo, nuestro berrinche o por el otro lado, se deje ver, la forma en cómo se tejen estrategias por parte de personajes especialistas en desquiciar a la población para que se levanten con odio en contra de las autoridades y se genere violencia que ellos mismos no podrán controlar, como le pasó a Gabino y sus secuaces, que aprovechándose de ese encono, logró llegar a la gubernatura de Oaxaca y de ahí la historia de todos conocida, es más, me atrevo a insinuar, que ya muchos de los empresarios y líderes sociales -escoria de ese grupo-, están preparando el regreso a la gubernatura de uno de ellos que vestido de santo, se aprovecha de su posición para seguir haciendo de las suyas.

Desde luego todo este brebaje de conflictos, entre políticos, funcionarios y sociedad, nos los estamos tomando en ayunas y ya casi lo hemos hecho parte de nuestra dieta, ese sabor a bilis que nos deja, se lo debemos también a la falta de actuación de las autoridades, que supongo, temerosas y sin conocimientos, no pueden meter las manos ante estos problemas, nos deja ver que nadie quiere hacerse responsable de meter en cintura a las lacras que generan el caos, de darle a la mayoría de la población la respuesta que buscamos, SOLO APLICAR LA LEY, ¿qué de verdad tienen miedo a su poca inteligencia para llevar a cabo sus operativos?, ¿les da miedo que algunos cuantos manifestantes drogadictos y violentos de muchos conocidos, se las den por tirarse al piso argumentando REPRESIÓN, cada que los policías se defienden de esos actos arteros y que ponen en riesgo su vida?, ¿les da miedo que derechos humanos los condene? o la situación está que no aplican la ley porque los mismos que mantienen en jaque a Oaxaca, son sus socios, amigos, empleados y utilizan el dicho de “perro no come perro”.

¿Qué pasa?, a lo largo de estos gobiernos han enseñado a otros las formas absurdas –pero efectivas para muchos- de manifestarse, que se puede inclusive violentar a terceros, sin que pase nada, a esos terceros, que sólo buscan como muchos, el trabajar y llevar el sustento a la familia, se dice que de éstos, somos “los más”, quienes por mesura, miedo o apatía dejamos que las cosas sucedan, por temor a represalias y a que nos quiten ese pedacito de paz que buscamos en nuestros hogares, con la familia.

Qué hacer ante tanta inconformidad, ante tanta apatía y tanto coraje que se vive no sólo en el corazón de nuestro país, sino también en nuestro hermoso Oaxaca, se siente un vacío de autoridad, de paz, de alegría por compartir con el vecino, el verdadero maestro, el joven triunfador, la hija que tanto se quiere, porque a unos se les ocurre tomar calles, golpear a personas, ¿qué no podremos vivir de forma pacífica?, estoy de acuerdo que tenemos diferencias, problemas por ideas y desigualdades, pero también están los más que queremos la paz, ya basta de herirnos unos a otros, de golpear a policías, sólo porque representan a la autoridad, ¿qué no se dan cuenta que dentro de ese uniforme está un ser humano? Que también tiene hijos y que lo esperan en su casa ¿qué pensarán o sentirán aquellos jovencitos que se la pasan agrediendo a los demás y maltratando a todos aquellos que pasan por su camino?, incluyendo a los propios padres a los supuestos que aman, ¿usted conoce a alguien así? o ¿usted convive con un joven que es así? ¿Qué hace para canalizar esa fuerza? ¿Es usted acaso su familiar o su padre o madre y no hace nada?

Debemos trabajar muy duro por construir un mejor mañana donde esto que vivimos llegue a su fin, esperamos que otros lo hagan pero no todos son capaces de dar el primer paso, algunos pensaran que es muy difícil y que soy un idealista y quizás en razón de ello me promulgo para no descansar en buscar el camino que se ha tornado más complicado, el de la razón, pero sin actuar como algunos de manera violenta lo hacen, arrebatando y aprovechándose de los demás, sin jugar con la necesidad de las personas, sin coerciones al empleado para actuar de manera dolosa aun sabiendo que no tienen razón y ejecutando actos que dañan a los demás y abusando de su fuerza.

Sí, expresemos nuestras ideas, pero que esto sea acompañado del conocimiento, del respeto, de la necesidad de encontrar el bien común, no por el “gandallismo”, no por estar cegados por el odio, sino por el compromiso de ejercer la libertad acompañada de la responsabilidad al decir y hacer.

¿Usted como lo hace?, a su servidor le toca por lo pronto, ser el ingenuo que paga sus impuestos, evita sobornos, se responsabiliza de sus actos, de su familia y llevarse en varias ocasiones algunas mentadas por lo que se piensa y ahora usted lee a través de estas líneas.

Twitter@g_vasquez