Los abusos de precios
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Los abusos de precios

 


 

 

Antiguamente publicar alguna nota en la prensa tenía un efecto positivo. Las cosas se componían o trataban de componerse. Las personas le tenían cierto respeto a la posibilidad de salir en las páginas de los diarios, aunque fuera en las páginas sociales. Ahora vemos que la prensa ha dejado de tener ese efecto. Poco importa lo que se publica. Muy pocos son los que le temen y menos los que les importa aparecer en las páginas de un diario cuando cometen algún ilícito.

En estas fechas, automáticamente hace uno un recuento del año que termina. Ganó, perdió, qué le hubiera gustado hacer. ¿Qué hubiera dejado de hacer? Lo alientan a uno los resúmenes de noticias que hacen los periodistas o las autoridades. Y por la vieja costumbre de reexaminar lo que ha pasado para mejorarlo. Lamentablemente son pocas las posibilidades que podemos cambiar o enmendar la plana. Lo hecho, para bien o para mal, está hecho. 

Para Oaxaca este año que viene representa una oportunidad de enmendar algunos errores y horrores que se han cometido. Llega un nuevo partido y un nuevo gobierno. Morena arrasó en las elecciones, se llegó a decir que estaban vendidas de antemano. Pero haya sido como haya sido, aquí estamos frente a nuevas esperanzas. 

El problema es que no es nada sencillo elevar el nivel de vida de las poblaciones, el desarrollo, si en ocasiones es difícil encontrar un trabajo y aumentar los ingresos imaginemos lo que hace falta para mejorar la vida de tres millones de habitantes. Sin embargo, algo esperamos que se haga con estos nuevos prospectos que provienen de un partido que tiene como divisa no robar, no mentir y no engañar al pueblo. Esperamos que en los primeros cuadros vivan bajo esos principios. Ganaríamos mucho si los respetan y cuidan el presupuesto.

Oaxaca tiene carencias de inversiones, necesita tener fondos para desarrollar sus comunidades, instalar industrias, corredores comerciales, nuevas carreteras, siembras mecanizadas y que los beneficios de las inversiones de turismo lleguen a más personas. El turismo que es una de sus principales riquezas tiene que dejar de sufrir abusos por parte del comercio organizado. Es verdaderamente criminal los precios que les ponen a los productos alimenticios principalmente en algunos restaurantes, que si bien, en algunos casos ofrecen un buen servicio, en otros dejan muy mal parado el prestigio de la región.

Algo tiene que hacer el actual gobierno, una acción muy concreta sería poner taxímetros a los taxis que son los primeros agresores no solo del turismo sino de la población en general. La instalación de taxímetros regularía automáticamente el precio de estos servicios que hoy por hoy representan el primer factor para aumentar los precios de todas las cadenas de servicio. No es posible que Oaxaca sea la única entidad federativa del país que cobra 50 pesos mínimo por una dejada de tres cuadras y que nadie diga nada. La mitad de un salario mínimo. El uso de un taxímetro en cada unidad de alquiler sería una medida saludable para todo el estado. 

Es evidente que habrá resistencia, los abusos siempre los defienden los abusivos, pero está de por medio la imagen y el desarrollo en todo el estado. Un ejemplo claro de los abusos que se cometen es la línea de autobuses de primera clase, goza de grandes privilegios ante la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Estos autobuses cobran un precio mayor que otras líneas transportadoras nacionales. Un viaje de la ciudad de Oaxaca a la Ciudad de México en un autobús de lujo cuesta 1,250 pesos y son en promedio 6 horas de viaje. Un viaje en autobús de la misma clase de la Ciudad de México a Monterrey cuesta 1,280 pesos y son 12 horas de viaje. La línea de autobuses de primera clase cobra el doble y creo que soy yo el único que dice y escribe algo, a nadie le importa el abuso.

Otro abuso permanente es en los mercados populares y regionales que es uno de nuestros atractivos principales. Siguen sin poner el precio de las frutas, verduras y alimentos, como lo indica la Ley del Consumidor. El precio depende del origen, nacionalidad, color de la piel y modo de hablar del comprador. Son precios diferenciados para “marchantes” y turistas.

Oaxaca tiene algunos de los precios más caros del mundo en relación con otras ciudades del continente. Los taxis, los restaurantes, los servicios, las medicinas son más caras que en otras ciudades del país. Aun los establecimientos que son de cadenas nacionales tienen un sobreprecio en esta ciudad de un 20 o 30 por ciento más. Es cierto que, en el liberalismo, el mercado es libre, pero habrá que establecer un equilibrio entre salarios y gastos. Fin

 

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