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BARATARIA

Desfonda afores ahorro de trabajadores

 


Con datos aún por recabar para el segundo semestre del año, en los reportes que periódicamente envían las Administradoras del Fondo de Ahorro para el Retiro de los trabajadores se da cuenta que, de septiembre de 2021 a mayo de 2022, se han registrado al menos 4 sensibles caídas en el monto de los recursos de los trabajadores oaxaqueños, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Ahorro para el Retiro (Consar).

Los “especialistas” se refieren a este fenómeno como “minusvalías”, un eufemismo para enmascarar lo que pasa realmente: pérdida del ahorro. Sin duda, coinciden varios especialistas, el 2022 será un año negro para los asalariados que aspiran a contar con ahorros suficientes para pasar a su retiro laboral y contar con una pensión medianamente decorosa.

El máximo histórico que los oaxaqueños tenían “guardado” que no “resguardado” en las Afores se alcanzó en diciembre de 2021, al cierre de ese año esas instituciones financieras acumulaban 52 mil 527 millones de pesos resultado de 987 mil 621 cuentas activas. En mayo ya estaban domiciliadas en Oaxaca 1 millón 14 mil 52 cuentas de trabajadores locales; con 26 mil 431 cuentas más o un crecimiento de 2.6% en apenas 5 meses, los asalariados oaxaqueños tenían  51 mil 279 millones de pesos, una pérdida neta de 1 mil 247 millones de pesos.

Hasta mayo de 2022 los trabajadores locales en afore habían visto reducir en 2.3% el monto de sus jubilaciones. Los oaxaqueños que por cualquier cosa protestamos hemos quedado callados ante esto, que es una verdadera sangría silenciosa. La Consar y Afores, así como sus agentes, llevan a cabo una campaña permanente para que se realicen aportaciones monetarias y engrosar la masa monetaria que, al llegar el momento, pueda acrecentar la pensión tras concluir nuestra vida salarial. Esos ahorros simplemente se esfumaron.

Esta columna tiene ejemplos de personas quienes, tras revisar y comparar sus estados de cuenta han perdido 15 mil, 18 mil, 30 o 35 mil pesos sólo al comparar los estados de cuenta de diciembre a mayo de 2022. Quizá la pérdida sea mayor si echamos un vistazo al más reciente envío de diciembre.

Las afore, muchas de las cuales son manejadas por instituciones bancarias, “invierten” en papeles de riesgo diferenciado en busca de menores o mayores rendimientos y, por ende, reportan ganancias diferenciadas. Las mayores pérdidas, indican expertos, se han dado en Afores de trabajadores más jóvenes dado que se destinan, sin consultar a los trabajadores, en instrumentos de deuda más arriesgados. No así con el segmento de mayores de 50 o 60 años, los más próximos a jubilarse, para lo cual se colocan en documentos más seguros como lo son papeles del gobierno federal, con un rendimiento prácticamente garantizado.

No hay ninguna norma, ley, regla financiera u oficial para obligar a las Afore a invertir o dar cuenta de dónde y cómo se invierten, solo reportan “plusvalías” o “minusvalías”. Si el dinero se va al caño, como sucede, nadie pide cuentas.

Las Afore han argumentado que las pérdidas se deben, por ejemplo, por la cancelación del aeropuerto en Texcoco, donde muchos bancos financiaron esa obra con dinero que no es de ellos, sino de los trabajadores. Ahora culpan al conflicto bélico, a alza en las tasas de interés y “volatilidad” del mercado (sic). Sin embargo, quien paga los platos rotos, hasta ahora, han sido los trabajadores, quienes poco saben de estos avatares.

Pierdan o ganen en rendimientos, las afore cobran una comisión fija por el monto global del ahorro del trabajador. Si esa masa monetaria aumenta, aumentan sus ganancias, si el ahorro pierde, de todos modos se cobra la comisión sobre el saldo que queda en cada cuenta individual de los trabajadores. Algo así como “todos ganan”, pero solo “ellos” (los trabajadores) pierden.

INEQUIDAD DE GÉNERO

Dónde tendrán escondida la cara hoy las diputadas de Morena Haydee Irma Reyes Soto, Yesenia Nolasco Ramírez y Nancy Natalia Benítez Zárate, la “bancada conservadora” o “generofóbica” que propuso, y consiguió aplazar  la aplicación de la paridad de género en los cargos de elección en municipios que se rigen por sistemas normativos internos que inicialmente se estaba fijada para 2023.

El fin de semana EL IMPARCIAL dio cuenta de dos escandalosos casos de violación a los derechos políticos de mujeres, que presuntamente un partido de izquierda tendría como prioridad, pero que las propias mujeres del guinda patean.

En San Ildefonso, Villa Alta, Nélida Carrillo Morales fue impedida a participar en la elección para la presidencia municipal porque, “argumentó” la asamblea, “incumple con los usos y costumbres de la localidad” que se rige por Sistemas Normativos Internos. Y se fue más lejos: “si la contadora llegaba a la presidencia, ¡se corre el riesgo de vacío de poder y de generarse desobediencia ciudadana!” Inaudito y retrógrado (las cursivas y el subrayado en nuestro).

Y el segundo caso: Fátima Marisela Sandoval, aspirante a la presidencia municipal de Concepción Pápalo; quien denunció que personeros del diputado de Morena, Armando Contreras, por medios violentos, el domingo 23 le impidieron participar en los comicios para beneficiar a Asunción Contreras Castillo, hermana del legislador. Se señala que hubo robo de urnas e, incluso, complicidad del enviado del IEEPO para amañar la elección.

En los hechos, la realidad NO le está dando la razón a las legisladoras. Si estando en el papel era muy difícil cumplir con la norma, eliminándola, pues simplemente facilita el camino a este tipo de atrocidades políticas.