Tapanatepec, la “frontera” migrante - El Imparcial de Oaxaca
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BARATARIA

Tapanatepec, la “frontera” migrante

 


Oaxaca tiene en San Pedro Tapanatepec una bomba de tiempo con la mecha encendida por la, no exageramos, crisis humanitaria alimentada por el gobierno de la 4T el cual, cediendo en todo a Estados Unidos en el tema migratorio, ha convertido el Istmo de Tehuantepec en un muro para contener, no de la mejor manera, la ola de ciudadanos centroamericanos; esa ola nutrida ahora por ciudadanos venezolanos, nicaragüenses, ecuatorianos, colombianos que huyen de las penurias y malos gobiernos de sus países.

“Solo queremos avanzar” ha sido la plegaria que han recogido los periodistas Andrés Carrera y Adrián Gaytán, los ojos y oídos de los lectores de EL IMPARCIAL y EL IMPARCIAL TV en “Tapana”. Los migrantes están sitiados en ese municipio istmeño por elementos de la Guardia Nacional y del INM.

A pesar de ello, algunos venezolanos ya han sido vistos en calles de la Verde Antequera. Otros más, sentados en las calles, en la puerta del mercado 20 de Noviembre o la central de Abasto, en grupo comen de un plato los escasos alimentos que logran obtener y, entre ellos hay niños.

Si alguien dudaba de que México fuera el patio trasero de Estados Unidos, este gobierno de seudo izquierda lo ha puesto a disposición del vecino para despresurizar el asunto migratorio, trasladando la problemática a 2 mil 500 kilómetros al sur del Río Bravo o a 800 kilómetros de Palacio Nacional, en la ciudad de México.

Es una bomba de tiempo, decimos, que urge sea atendida por el gobierno federal que está recargando todo el problema a Oaxaca, al gobierno municipal de San Pedro Tapanatepec que carece de personal o recursos para dotar de algo tan mínimo como recoger la basura que se genera o entregar un vaso de agua a los que están en tránsito.

La diáspora migrante ha llevado a los ciudadanos sin papeles a transitar la peligrosa selva del Tapón del Darién, una de las más inhóspitas del continente y, desde Venezuela, han recorrido alrededor de 4 mil kilómetros hasta el Istmo de Tehuantepec. Piden apoyo y trato humano a autoridades del INM y del gobierno de México. Luego de tal travesía, tras haber dejado su país, los pocos bienes y verse frenados ¿qué más estarían dispuestos a hacer?

Hasta ahora el impulso por seguir caminando los mantiene con esperanza pero, al percatarse que el gobierno mexicano hace el trabajo sucio, que los detiene y no permite seguir avanzando podría transformar esa esperanza en ira, el desconsuelo en caldo de cultivo para una respuesta violencia.

Y también está el negocio del crimen organizado.

La crisis humanitaria es ya un problema de seguridad nacional y no parece haber una respuesta articulada por parte del gobierno mexicano. El Istmo de Tehuantepec es una zona estratégica, los migrantes están a unos pasos de otro de los grandes proyectos nacionales que es el corredor Interocéanico, de hecho, el camino de los migrantes continua por ese trazo. Ahí hay obras y se colocan cimientos para el despegue del sur sureste, a los gobiernos federal y al estatal mucho menos parece preocuparles la situación.

Oaxaca tiene ya en las calles un problema y está solo para afrontarlo y dar una respuesta. Tener 7 mil personas en San Pedro Tapanatepec no es asunto menor.

 

Violencia en las escuelas

El Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) la UABJO e instancias de educación pública y privada ya no pueden tapar el quemante Sol con un dedo. Estas instancias educativas solo levantan los hombros ante un creciente fenómeno: las escuelas son cada vez más inseguras para las mujeres y no se toman medidas para prevenir, contener, atender o castigar el fenómeno.

Si la violencia contra la mujer es un problema social, el acoso, ataques físicos, emocionales y sexuales en centros escolares ponen en jaque toda una estructura escolar sustentada en el patriarcado. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021 las escuelas oaxaqueñas son la 10 más peligrosas para las mujeres en el país. ¿Lo sabe el IEEPO? Seguramente. El 33% de las damas alguna vez sufrieron violencia en algún punto de su vida escolar, cifra superior al 28% que la padeció hace 5 años, en 2026.

En los últimos 12 meses, 26 mil 555 mujeres que asistían a alguna escuela afrontaron violencia en el último año. Un dato por si mismo alarmante. Es cierto, disminuyó el porcentaje de 17.8 a 15.5% en un lustro. Sin embargo, en términos llanos, 1 de cada 6 mujeres que asiste a la escuela fue víctima de alguna agresión sicológica, física o sexual en 2021.

De nuevo la pregunta ¿lo sabe el IEEPO? Y si lo sabe ¿ha establecido alguna política pública para evitarlo?

Y hay más datos inquietantes. En el último año, 42% de las agresiones a mujeres provinieron de un compañero. El 24% de una persona desconocida, lo que lleva a preguntar ¿qué tipo de seguridad hay en las escuelas?. El 16% de quienes reconocieron una agresión afirmaron al encuestador que fueron víctimas de un maestro. Si aceptamos el dato tenemos entonces que poco más de 4 mil 200 mujeres fueron agredidas por un profesor en una escuela de Oaxaca en 2021. ¿Tiene el IEEPO o autoridades educativas registro de ello? O se hacen de la vista gorda, muy gorda.

Nada sabemos de la cifra de procesos penales o carpetas de investigación iniciados por el IEEPO contra adolescentes o compañeros agresores de alumnas o de profesores agrediendo a menores. Estos “pecados” muchas veces se esconden o minimizan y la respuesta es la misma que aplica la Iglesia católica ante casos similares: cambia a los agresores de adscripción, los mandan lejos o los premian con un cargo administrativo como forma de control de daños.

Son datos oficiales. Pero, y a las mujeres ¿Quién las atiende?  ¿quién las escucha?