Cultura de la Prevención | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Cultura de la Prevención

 


Si bien hace años se elaboraron los primeros esbozos de planes de protección civil para el estado con la perspectiva a la prevención y mitigación de daños de fenómenos naturales sobre la población, al paso del tiempo se han convertido en obsoletos y en el peor de los casos, simple y sencillamente no existen.

No sólo se trata de proporcionar información básica regional de la distribución de zonas de erosión, deslizamiento de terrenos y sismicidad del estado, con el propósito de integrar información digital disponible en un sistema de información geográfica que permita la visualización y la consulta de los atributos de los temas tratados.

Hoy son una herramienta indispensable para tratar de entender todos estos fenómenos y poder enfrentarlos, pues sin duda, los peligros naturales se deben a circunstancias naturales que ponen en peligro el bienestar del ser humano y su medio ambiente. Los riesgos más conocidos son los que se materializan de forma episódica, a menudo con alcances catastróficos. Con todo, hay riesgos continuados cuya naturaleza resulta menos obvia, como los relacionados con la radiactividad natural o los metales tóxicos presentes en la naturaleza.

Los desastres naturales más espectaculares son los terremotos y la erupción de volcanes, que se producen en los bordes de las placas continentales, y son por tanto, característicos de ciertas áreas en particular del Pacífico que incluye al estado de Oaxaca.

Los desastres climáticos incluyen varios tipos de tormentas, daños a las líneas de costas, las sequías, las inundaciones, el granizo, los rayos del sol y los incendios debido a causas naturales. Los huracanes tropicales son la catástrofe natural más extendida y dañina, produce daños no solo directos por la acción del viento, sino también por las inundaciones.
La actividad ha incrementado la gravedad de las inundaciones en algunas áreas debido a los cambios en el uso del suelo, como los provocados por la urbanización y la deforestación.

Lo cual obliga a trabajar de manera constante y permanente para ubicar los puntos vulnerables respecto a la sismicidad, erosión y deslizamiento de masas, para que las instituciones gubernamentales posteriormente realicen programas de información y prevención de desastres.

Abatir la Inseguridad

Dotar de seguridad a los ciudadanos, a sus familias y a sus bienes es una de las principales obligaciones del Estado, y por ello, todos los partidos y actores políticos deben respaldar todas aquellas medidas que permitan cumplir con dicha obligación.

Un factor determinante para implementar estrategias exitosas en esta materia es la coordinación y corresponsabilidad entre las distintas instancias encargadas de la seguridad, la procuración y la impartición de justicia, así como entre los distintos niveles de gobierno.

Por ello, abatir la inseguridad no solo pasa por frenar los delitos cotidianos como son los robos a transeúntes, a casas habitación, a empresas y comercios, también demanda firmeza y estrecha coordinación con la Federación en la lucha contra la delincuencia organizada que poco a poco se ha acentuado.

Oaxaca como otras entidades del país requiere de más y mejores resultados, de contundencia en cada una de ellas para empezar a devolverle la seguridad que tanto exige. En la medida en que se recupere el principio de autoridad y se restablezca el Estado de Derecho se podrá caminar en la ruta correcta.

Uno de los mayores reclamos de la sociedad oaxaqueña es contar con seguridad física y patrimonial ante la creciente embestida de la delincuencia en las diferentes regiones del estado. Más allá de estadísticas y cifras a favor y en contra, los oaxaqueños demandan una verdadera estrategia en contra de la delincuencia, de la corrupción y la impunidad. Acciones firmes y contundentes para desalentar los actos al margen de la ley y sanciones ejemplares en contra de quienes sean responsables de estos ilícitos.

Al margen de la contingencia que se vive en el estado por la destrucción que causaron los sismos del 7 y 19 de septiembre, el clamor es abatir la inseguridad que se vive en todas las regiones del estado, recuperar la convivencia armónica de las poblaciones que debido a la violencia y actos delictivos se ha perdido, con una alianza con la misma sociedad que permita enfrentar con éxito su combate.

Resulta impostergable atender el tema de seguridad pues ya que no admite dilaciones, y para lograr un cambio real se necesita desarticular los mecanismos que permiten la impunidad. Por ejemplo, las leyes contra la corrupción en México nacen muertas. Son una gran simulación. Están hechas para que los responsables no vayan a la cárcel.