Patrimonio histórico dañado | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Patrimonio histórico dañado

 


Una de las lecciones más severas que nos dejaron los sismos del mes de septiembre son las afectaciones en nuestros edificios históricos, principalmente templos de los Siglos XVI y XVII. Sólo en la capital del estado se han detectados daños en la Catedral Metropolitana, en donde hay una cúpula con serias fracturas, al igual que la antiquísima y emblemática iglesia de San Juan de Dios, La de Guadalupe, Consolación o La Defensa. En Juchitán de Zaragoza quedó prácticamente hecho polvo uno de los íconos religiosos de la población: la iglesia de San Vicente Ferrer. En Tehuantepec, el ex convento dominico de Santo Domingo, ello sin mencionar toda la riqueza arquitectónica diseminada en la Mixteca oaxaqueña. Es más, testigos afirman que hasta las ruinas de Monte Albán resultaron con daños, lo que refleja la magnitud de lo que padecimos, al igual que nuestros monumentos históricos. Ello sin contar que casas y otros inmuebles de los Siglos XVIII y XIX, que materialmente cayeron, en comunidades como Asunción Ixtaltepec, Unión Hidalgo o el mismo Juchitán, como la casa del general Heliodoro Charis Castro, un personaje histórico para la población teca.

Convencidos de que el presupuesto para preservación y salvaguarda de nuestro patrimonio monumental nunca ha sido generoso sino más bien raquítico, el gobierno de Alejandro Murat debe echar mano de la ayuda generosa de los mecenas culturales para levantar de las ruinas lo que antes mostró en piedras y canteras, el señorío y pulcritud de los arquitectos dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas y de quienes edificaron bellas construcciones en siglos posteriores a la Colonia. Debe echarse mano, además, de la generosa ayuda de instituciones religiosas para la reconstrucción de nuestros inmuebles dedicados al culto religioso. Sin duda alguna, también la Federación destinará una bolsa de recursos para este efecto, el cual debe ser destinado estrictamente al rescate de algunos de nuestros monumentos históricos que durante siglos han visto siniestros y desastres, pero alguna vez les debía tocar. Estamos convencidos de que ningún presupuesto será demasiado para obras tan importantes, que son parte de nuestra identidad indígena y española, las cuales ha distinguido a Oaxaca, recocida por la UNESCO como “Patrimonio Cultural de la Humanidad”.

Se mantiene veda

Desde el jueves 28 de septiembre, el gobierno estatal, sobre la base de lo que ha decretado la Secretaría de Gobernación y Educación Pública, notificó que las escuelas públicas y privadas de educación básica de la Mixteca que estén dentro de los 81 municipios de la región que no fueron declarados en emergencia, siempre y cuando no presenten daños que pongan en riesgo a la comunidad escolar, estaban autorizadas para retornar a clases, al igual que las escuelas públicas y privadas del Istmo de Tehuantepec que ya contaran con un dictamen actualizado emitido por la Coordinación Estatal de Protección Civil (CEPCO) que determine la factibilidad para su funcionamiento. Sin embargo, también se ratificó que todas las instituciones educativas públicas y privadas de los 74 municipios de la Mixteca y de los 41 municipios del Istmo de Tehuantepec declarados en estado de emergencia por la Secretaría de Gobernación debido al sismo del pasado 7 y 19 de septiembre y que aparecen en el listado de municipios con suspensión preventiva, se mantendrían en suspenso hasta nuevo aviso.

En efecto, en la región del Istmo de Tehuantepec no han dejado de sentirse réplicas que según especialistas ya suman más de cinco mil. La población está intranquila, como ocurre en Juchitán de Zaragoza o Ixtaltepec, en donde han preferido pernoctar en la calle y frente a sus casas que quedarse bajo techo. He ahí el por qué la petición de lonas y equipos para guarecerse han sido tan solicitados. Adicionalmente, existe entre los menores de edad y niños en edad escolar, un terror justificado hacia esos constantes movimientos de tierra que ni siquiera los científicos han logrado explicar. Lo cierto es que cientos de escuelas de la región resultaron afectadas en sus paredes y estructura. Requieren la revisión y autorización de las autoridades de protección civil para poder operar. Nada tan importante para la Federación y el gobierno de Alejandro Murat que preservar la vida y la integridad física de los niños a costa de todo, incluso a sabiendas de que en nuestro medio educativo, monopolizado por el Cártel-22, será difícil que se recupere el tiempo perdido trabajando horas extras o prolongando el calendario escolar. Hoy se trata de una emergencia. Cuando han sido sus paros locos, tampoco han recuperado el tiempo que no se ha laborado. Hay pues una cerrazón injustificada. Pero todo sea por la vida de los educandos.