Despojo: Agenda pendiente | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Despojo: Agenda pendiente

 


Desde hace meses se volvió no sólo viral sino un verdadero escándalo nacional, la operación al interior del gobierno estatal, de una banda de delincuentes de cuello blanco, investidos como funcionarios, trabajando en complicidad en lo que alguna mente creativa denominó “El Cártel del Despojo”. Sin importar la justa protesta de los legítimos propietarios, familiares de algunos recientemente fallecidos, este grupo delictivo, similar en sus operaciones a la delincuencia organizada, llegó al grado de lucrar con la identidad de las personas para apropiase de manera ilegítima de sus bienes. En los diversos casos que han trascendido, figura un notario público, a quien recientemente le fue otorgado su fiat. Dicho personaje salió tan fino para la transa y el robo que, incluso se dice, habría despojado a su ex mentor, con quien se formó en las artes del litigio, de propiedades que éste asumía como propias.

Nos referimos a los predios en donde algún día funcionaron las empresas “Triplay de Oaxaca” y “Novopan de México”, quienes dejaron de operar desde hace más de dos décadas. La propiedad de ambas abarca varias hectáreas en terreno urbano lo cual la ubica como un suculento y millonario platillo, sobre todo para aquellos que se han especializado en el robo de predios. Nada nuevo en Oaxaca. Uno de los sucesos más bochornosos es que, a sabiendas de la irregularidad del terreno, se sorprendió la buena fe de la señora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente de México, quien vino ex professo a la capital, junto con el titular de SEDATU, Román Meyer Falcón, a proponer la construcción del Archivo Nacional Agrario. Obvio, al conocer el estatus de dicho predio, el proyecto se cayó.

Lo que ha motivado la indignación de la ciudadanía es que nadie sabe del avance de las investigaciones ministeriales, si es que las hay, para sancionar a los responsables de la apropiación ilícita de predios y bienes llamados mostrencos o de casas y terrenos, a cuyos propietarios les han robado incluso su identidad para poder despojarlos. Lo que ha quedado claro es que el llamado “Cártel del Despojo” sigue operando debajo del agua y en absoluta impunidad. El tema ha devenido un escándalo nacional. Incluso, la LXV Legislatura del Estado acordó llamar a comparecer al Fiscal General del Estado para que informe sobre este espinoso asunto. Pero nada ha ocurrido hasta el momento.

 

Golpe a los pobres

 

Mientras el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador se fue de gira a Centroamérica y Cuba a presumir y compartir sus “exitosos programas” clientelares, como “Sembrando vida” y hasta ofrecer apoyos financieros para ponerlos en marcha en los países de la región, en nuestro país se padece una de las espirales inflacionarias más agudas de los últimos tiempos. En breve llegaremos al 8%, no obstante, las medidas que ha tomado el gobierno para mantener los precios de una veintena de productos básicos. La semana anterior, el equipo de reporteros de EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, acudió a mercados y centros comerciales, para realizar entrevistas con clientes y comerciantes, sobre el impacto que ha tenido la carestía en el ánimo ciudadano. De ello se informó en nuestras páginas con total claridad.

Hay desánimo, hay preocupación por lo que estamos pagando los ciudadanos por una política económica errática, que hoy se justifica con el argumento de que son los coletazos de la guerra entre Rusia y Ucrania. Son los multimillonarios recursos que se van en las obras sexenales y que están en la mira de la crítica, como es el caso de la Refinería de Dos Bocas o el Tren Maya. Son los millones de dólares que se canalizan a otros países, ignorando la pobreza en que viven más de la mitad de los mexicanos, imposible de paliar con los programas sociales clientelares, sólo puestos en marcha con fines electorales. Parte de ello es, sin duda alguna, lo que sigue fustigando a la ciudadanía, sobre todo aquella que habita en regiones inhóspitas o en los cinturones de miseria de las grandes ciudades.

El consumo de ciertos productos como carne, huevos o ciertas verduras se ha vuelto prohibitivo para importantes sectores de la sociedad. ¿Cuándo habíamos visto que el kilo de aguacate costara más de 100 pesos el kilo? ¿O que la tortilla llegara a precios jamás imaginados? Es evidente que la carestía y la espiral inflacionaria ha golpeado con dureza a los más pobres; a los trabajadores que ganan el salario mínimo; a los campesinos que viven de lo que producen y no les alcanza cuando tienen familias numerosas que mantener; a los empleados de mostrador, que apenas sobreviven de sus salarios. La inflación que hemos estado padeciendo, no es producto sólo de factores externos, sino de una mala conducción de la política económica y del dispendio presupuestal en apuntalar triunfos partidistas. Ni más ni menos.