¿Qué tan democrática es la democracia? | El Imparcial de Oaxaca
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¿Qué tan democrática es la democracia?

 


La cultura occidental, es decir: el colonialismo, el eurocentrismo, el capitalismo, la modernidad, el neoliberalismo y la globalización, se han apropiado del concepto de democracia, como algo creado por Europa y que nació con la cultura grecolatina. Totalmente falso. La democracia es a secas, el gobierno del pueblo. Más nada. El gobierno del pueblo y para el pueblo es mucho más antiguo, nacido en los centros civilizatorios del mundo antiguo: Egipto, Mesopotamia, India, China, Tawantinsuyu y Anáhuac. Que Europa pretende hacernos creer que la democracia es solamente de ellos, es un cuento para ignorantes, que no conocen la historia descolonizada de la humanidad.

En la narrativa eurocéntrica, hacen creer que los gobiernos y formas de organización de las civilizaciones antiguas eran dictatoriales, despóticas y deshumanizadas. Falso de toda falsedad. Sí hubieran sido así, no habrían podido crear el portento de sus civilizaciones, tanto material, como inmaterial. De hecho, el mundo moderno es producto del mundo antiguo. Paradójicamente, la democracia de los banqueros, la que actualmente gobierna al mundo, es una tiranía, despótica, asesina, necrófila, que extermina sin piedad a los seres humanos y a la naturaleza en su absurdo afán de hacer más y más ricos, al uno por ciento de la población mundial, creando la injusticia, la miseria humana, el hambre y la descomposición social, como nunca se había visto de manera planetaria.

De hecho, los pueblos “primitivos” que viven en las amazonas, tienen una vida más armónica y humanizada, que los habitantes de las grandes urbes de los países ricos. Resulta paradójico que los países desarrollados, sustentados en el poder financiero y bancario, sus ciudadanos tengan una baja calidad de vida, y en las regiones apartadas del planeta, donde no ha llegado “la modernidad y el progreso”, la gente viva de manera natural y armónica.

La democracia de los banqueros tiene como objetivo el poder absoluto y como estrategia, dividir y enfrentar a los ciudadanos. Entre más divididos estén las personas físicas (ciudadano), más fácil es dominarlas y someterlas por las personas morales (empresas) y el Estado. Para eso sirven los partidos políticos, las religiones y las sectas, las Ongs que subdividen y fragmentan a la sociedad. Así tenemos las que se dedican a las mujeres, a los indígenas, a los niños enfermos de esto y de lo otro, al aborto, a los niños de la calle, a las abuelitas, a los abuelitos, a las lesbianas, a los homosexuales, a la lucha contra el cáncer de mujeres, lucha contra el cáncer de niñas, a los perros, a los gatos y así, un largo etcétera. El objetivo es atomizar las iniciativas de los ciudadanos, aislarlas para empequeñecerlas, duplicarlas, debilitarlas y neutralizarlas. Muchas personas bien intencionadas que apoyan estas iniciativas, no se dan cuenta que a quienes sirven es a los intereses de los dueños del dinero, que son los que tienen el verdadero poder, y, además, en muchos casos financian estas iniciativas.

El poder del dinero, ha permitido que los ciudadanos tengan, muy recientemente, “derechos humanos”, que los individualiza en cada caso. Pero no permite los derechos comunitarios y de la familia. Y este es el punto de esta entrega, amable lector.

Los derechos de la familia abarcan a todos: hombres, mujeres, niños, ancianos. Es un derecho colectivo en el que cada uno es tan importante y valioso como el otro. La familia es una comunidad que se debe proteger en colectivo, no en individualidades, que debe tener acceso al derecho a la alimentación, la salud, la educación, el trabajo, la recreación y en general a una vida digna como familia.

Los derechos comunitarios se conciben como los derechos de las familias unidos por el bien común. El bien común atenta contra el interés privado, especialmente de las personas morales (empresas) y de los influyentes. Vemos como las comunidades se están enfrentando a las empresas mineras, eólicas, de venta de agua embotellada, etc., pero, aunque éstas gozan del apoyo corrupto de la ley, se está frenando su voracidad.

La democracia de los banqueros tiene a su disposición a los diputados y senadores, que nunca han representado al pueblo, nunca. Las dos cámaras son nidos de tráfico de influencias, están al servicio del mejor postor, atendiendo a los intereses de sus partidos, los personales y de trampolín político. Han demostrado, repetidas ocasiones, que están a favor de los intereses de las empresas y de otros países, como ahora vemos, cuando algunos trabajan y cabildean en favor del gobierno español, que defiende a sus empresas depredadoras en México, con la reforma energética.

En síntesis, la democracia de los banqueros, fue creada por ellos en 1776, está a su servicio y en la defensa de sus inmorales intereses supranacionales, que históricamente han dañado a los países y al bien común de los pueblos. Educayotl AC. Descolonizar es dignificar. www.toltecayotl.org