Cicatrización | El Imparcial de Oaxaca
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De Frente y de Perfil

Cicatrización

 


Viene lo más difícil, la reconstrucción, pero no solamente de la ciudad y sus viviendas, sino del tejido social, de la confianza en las autoridades, de los prestadores de servicio de los vendedores de bienes raíces y de tantos y tantas cosas que se deben recuperar.
Un sismo deja muchas heridas abiertas y muestra la cara buena de la sociedad, que sin estar organizada responde de inmediato a las necesidades de una población afectada, deja en claro la solidaridad de países, empresas e individuos, pero también desenmascara a algunas autoridades por los abusos, atrocidades y falta de respeto a la ciudadanía.
Después de una semana de vivir en tensión, la población tiene miedo a lo que viene, sin saber a ciencia cierta qué es, si otro sismo, más abusos, el término de la solidaridad y los damnificados quedarán expuestos, sin hogar, con luto, sin trabajo y con las dádivas gubernamentales que suenan a limosna.
Las autoridades corruptas o de actuar mal, seguirán sin castigo alguno, aunque la exposición en los medios deja constancia de su pésimo proceder y peor actuar.
No habrá, como sucede regularmente responsable de los derrumbes de edificios, ni quedará en claro si existió algún tipo de corruptelas con los permisos o si los materiales usados fueron de pésima calidad, si se abusó en la construcción de pisos adicionales, si no se respetaron las normas para la construcción, todo será achacable a la intensidad del sismo.
La ayuda a los damnificados de los temblores del 7 y 19 de septiembre seguirá por un tiempo y luego pasará al olvido, rescatando de vez en vez alguna de las historias llamativas.
Los errores pasarán al olvido, serán parte del anecdotario, mientras decenas de familias continuarán padeciendo los efectos post sismo.
El miedo se retrata en los rostros de los habitantes de las zonas del desastre, pero también la sensación de vacío que deja el haber perdido casi todo y enfrentar nuevos retos en la vida.
La historia del sismo, seguramente, será contada en su versión ligera por algún cineasta, escritores recopilarán historia para novelarlas, otros más se llenarán de lo sucedido para generar ganancias, pero el grueso de los damnificados padecerá mucho tiempo el síndrome del temblor, el sentir que el piso se mueve, los bailoteos, el paso de los camiones y tráileres por las calles de la ciudad los alertará por los movimientos que generan.
Sin embargo, la vida debe de seguir y por lo pronto las autoridades deben abocarse a resolver la grave problemática generada por los sismos, tanto el del 7 como el del 19 de septiembre, con graves saldos.
Tal parece que el segundo sismo concentró toda la atención y que los damnificados de Oaxaca, Chiapas y Tabasco, entidades afectadas pasaban a segundo término, cuando menos para la atención mediática.

Email: ramonzurita44@hotmail.com