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México; ¿es tiempo ya de “pacificadores”? (parte uno)

 


En la entrega anterior, ya dentro del Think Tank, iniciamos con el tema “de la necesidad o no de dar paso a los Peacemaker dentro del territorio nacional”. Si ustedes 9 lectores recuerdan, en ese cruce de información hubo ideas encontradas; que, si ya estaba puesto el escenario para que aquellos comenzaran a trabajar, o que, las instituciones de la República son suficientes para garantizar las “seguridades” dentro del territorio nacional (legales y físicas). Hayan sido las conclusiones como hayan sido lo cierto está en que, aquel primer “patrullamiento” solo funcionó como catapulta para más análisis del tema.

Si no mal recuerdo en el aquel primer patrullamiento se concluyó esto -hoy SEDENA desarrolla labores de “Defensa Nacional” respetando en su totalidad cada renglón de la Constitución; las corporaciones policiales, sobre todo las que procuran justicia, las Entidades Federativas y los Municipios Libres no solo son respetados por las Fuerzas Armadas de la República, esas apoyan por doctrina a la población así como a los entes de la república y federación siguiendo las órdenes del Comandante Supremo. Ahora.

El haber traído el tema al Tanque de Ideas obligó a quienes están a la Riviera de la mesa a arrastrar las pestañas en libros y páginas web, van acá algunas notas. 

-Encontramos el nombre de “Paolo Pagliai”; el antropólogo avecindado desde hace años en México Director del Centro de Estudios sobre la Paz donde estudian, entre otras cosas, métodos de Gestión de Paz, y que además funcionó como pacificador en Haití, él tendría mucho que ver en análisis próximos; hurgamos también en los quehaceres de entes tales como, Miguel Álvarez en el SERAPAZ, Emilio A. de Icaza, Adalberto Savignon, e incluso hubo quien mencionó al Obispo Raúl Vera.

En otro momento de nuestras conversaciones se mencionó el poderoso quehacer de los Cascos Azules quienes, siguiendo políticas y protocolos de la ONU construyen paz en decenas de naciones donde esta estaba ausente.

Más, como bien los apuntamos desde el primer trabajo de esto de “la pacificación”, el tópico da para más de dos tenidas. Como sea, desde su sillón verde Paul von Hindenburg empapado del espíritu de la intención de estas tenidas, dio estos datos.

-Escuchando o leyendo a compañeros y maestros, descubro la diversidad que hace del hombre un ser inteligente; argumentos a favor de que los constructores de paz tienen ya, en México, condiciones apropiadas para una actuación necesaria -el cambio del ritmo en las respiraciones de los presentes hizo saber que se aprestaban a poner atención; Paul von Hindenburg continuó-  

-En tanto que la otra vertiente- dice Hindenburg -se refiere a que, deben hacerlo (la pacificación) los propios ciudadanos, en estrecha coordinación con sus representantes y autoridades facultadas-. Paul se supo dueño de toda la atención, continuó.

-Esto último en realidad se manifiesta, debido a la alta sensibilidad con la que los mexicanos perciben y tratan a su soberanía-. Y continuó 

-El planteamiento que ahora trazo frente a ustedes, está construido, desde los extremos. Pero sin excluir una posición intermedia, mediante un híbrido levantado con la premisa que a continuación propongo: -Paul ya de pie toma el plumón y traza en el pintarrón-

“Lo más importante es la pacificación, y no el método”. -Y explica-.

-Ello debido a la necesidad real, tangible y urgente, de alcanzar la condición de estabilidad que otorgue al ciudadano, la oportunidad de ser productivo, y al mismo tiempo, tenga a la mano la posibilidad de movilidad social que hoy (en México) no existe-. Hace un alto y continua.

-En tiempos no tan lejanos, México ha participado en procesos de pacificación, en El Salvador y Haití; así como en ayuda humanitaria a Estados Unidos de América y otros países de América latina; igual que en la capacitación para organizar procesos electorales en otros países-.

Se hace la referencia- dice Paul -para evidenciar que, México es un actor dinámico en el mundo, para participar, y aún encabezar programas de diversa índole, por lo que, no ignora que, de recibir constructores de la paz, tendría que ofrecer colaboración y acciones inducidas por organizaciones internacionales.