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Y cómo no ser solidarios ante la tragedia que cimbró a todo México

 


El pasado viernes en punto de las 23 horas el presidente Enrique Peña Nieto, lanzó el Grito conmemorativo del 207 aniversario del inicio de la gesta de Independencia de México, desde el balcón principal de Palacio Nacional.
Su mensaje fue breve y contundente, cuando exclamó:-“¡Viva la solidaridad de los mexicanos con Chiapas y Oaxaca, viva la independencia nacional, viva México, viva México, viva México!”.
Y cómo no ser solidarios ante la tragedia que cimbró a todo México, y en los estados más afectados arrancó de tajo casas aparentemente bien cimentadas, dejó derruidas escuelas, hospitales, e iglesias. Poblaciones quedaron aisladas, hogares devastados por el dolor de perder a un hijo, a un ser amado.
Los estragos del sismo registrado en México el pasado 7 de septiembre de una magnitud de 8.2 grados son demasiados, y no podemos cruzar los brazos, los mexicanos tenemos mucho corazón y es momento de tender la mano a esos hermanos nuestros que hoy claman por ayuda, después de todo los sismos cimbran edificaciones y hasta conciencias, todos fuimos sacudidos y hoy ellos nos necesitan.
Somos conscientes de que las huellas de la catástrofe tardaran en cicatrizar, sin embargo los mexicanos hemos de seguir adelante. Cierto es que duele hondo donde el otro sufre.
De inmediato la Cruz Roja, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia y la UNAM, abrieron centros de acopio en la Ciudad de México para ayudar a las familias de Oaxaca, Chiapas, y Tabasco, afectadas tanto por el terremoto como por las lluvias. Mientras que el gobierno capitalino instaló otro centro de acopio en el Zócalo de la CDMX y Locatel también recibe las ayudas.
El Ejército y los cuerpos de rescate y seguridad atienden las zonas afectadas. Estupefactos hemos visto la ardua y trascendente labor de “Frida”, una labrador, de seis años, que forma parte del equipo de “binomios caninos” que adiestra la Sección Canina del Cuartel General del Alto Mando de la Secretaría de Marina, que a horas del terremoto, detectó bajo los escombros a los sobrevivientes, y contribuyó a salvar vidas, dando sobradas muestras de la nobleza del denominado mejor amigo del hombre.
No es la primera vez que los mexicanos damos la cara y hasta el corazón por el familiar, el vecino, el hermano incluso por aquel que sufre allende nuestras fronteras. Ante los embates de la naturaleza, nos unimos y damos muestra de fortaleza, entrega y solidaridad.
Cuántas imágenes hemos visto en nuestro enorme México, de aquellos que de manera voluntaria y gran calidez, extienden las manos al que sufre, y le ofrecen desde su casa para cobijarlos en tiempos difíciles, hasta una taza de café, el pan y la sal. No es suficiente un cobertor para brindar calor y apapacho a su adolorido corazón.
Y ni qué decir del carácter de aquellos que exponen su vida para escalar una montaña de escombros, y con gran destreza, sólo con sus manos, sustraer piedra tras piedra con la firme esperanza de liberar lo mismo a un recién nacido, que a un joven, un adulto, o a una persona de la tercera edad.
Son múltiples las necesidades de nuestro pueblo en estos días, sin embargo hemos de levantarnos una vez más, aún con nuestro humor, característico e inconfundible, ante cualquier ocasión. Para bien o mal es una muestra de nuestra fortaleza y férrea voluntad de seguir adelante a pesar de todo, y la plena confianza siempre en el porvenir.
tere_mora_guillen
@yahoo.com.mx