La ley es dura, pero es la ley | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

La ley es dura, pero es la ley

 


La semana anterior, como se ha difundido en medios impresos y digitales, fue detenido en territorio veracruzano, el diputado local oaxaqueño, emanado de las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Gustavo Díaz Sánchez, conocido tanto en su distrito, Acatlán de Pérez Figueroa como en el municipio que ha gobernado al menos dos veces, Cosolapa, como “El Gato”. Su detención, por la Guardia Civil del vecino estado se dio, afirman colegas de la región, luego de que fuera con lujo de violencia y presuntamente armado, a exigir la liberación de su hijo, un joven que ha sido catalogado en la región limítrofe entre Veracruz y Oaxaca, específicamente entre dos pueblos vecinos, cuya división entre estados es sólo una calle: Tezonapa, Veracruz y Cosolapa, Oaxaca, como un consumado delincuente. Éste, habría sido detenido en flagrancia cometiendo un delito grave. 

Pero no sólo eso. Estaba ya en la mira de los cuerpos de seguridad veracruzanos y de la justicia, por su presunta vinculación con grupos criminales que han dejado en la zona de la Cuenca del Papaloapan, una estela de muerte, ejecuciones, extorsión, asaltos, cobro de derecho de piso y el robo de unidades de transporte con mercancía o productos del campo. Bajo esa misma tesitura ubicaban, además, al diputado Díaz Sánchez y a su hermano. Las declaraciones al respecto del gobernador del vecino estado, Cuitláhuac García y la mesura con la que ha actuado ante este caso el gobierno de Alejandro Murat, advierten que el tema no es político sino de aplicación estricta y llana de la ley. Algunas fuentes dan cuenta –y no sólo ahora- desde hace tiempo, de una serie de ajustes de cuentas que, en efecto, vinculan la política con los tentáculos de la delincuencia organizada. Era un secreto a voces de lo que nadie quiere hablar.

La situación de presuntos actos delictivos cometidos en territorio veracruzano, luego de los cuales los malandros cruzaban los límites para refugiarse en Oaxaca y no ser molestados, aprovechando presuntamente el fuero del legislador detenido y consignado, con certeza podría explicar la inseguridad de dicha zona limítrofe que, también hay que decirlo, contrasta con el cacareado argumento de que la nuestra es una de las entidades más seguras del país. Se trata de un tema delicado y escabroso. Si como mucho se ha dicho, hay presunción de inocencia, es el momento de demostrarlo sin tratar de politizar un tema en sí, penoso.

Cifras y cuentas alegres

La pasada temporada del “Día de Muertos”, mostró con meridiana claridad la posición de Oaxaca en el mapa turístico nacional. No obstante, las restricciones por la pandemia de Covid-19, hubo una gran afluencia de visitantes del país y el extranjero. Ello implica que debemos seguir aprovechando ese rico potencial que nos ha brindado la naturaleza y nuestros ancestros. En los días de asueto, por fortuna, no hubo bloqueos carreteros a calles y cruceros. Fue una buena carta de presentación, sin duda alguna. Pero, a lo que vamos es a lo siguiente: es común ver en la televisión comercial, en horarios diversos, publicidad para visitar determinados estados del país, con playas o sitios de gran impacto. Los gobiernos de Chiapas, por ejemplo, difunden la belleza del Sumidero. Una marca conocida de cerveza hace lo propio con Sinaloa y, específicamente, Mazatlán. La pregunta es: ¿qué hace falta en el gobierno de Alejandro Murat, para que Oaxaca se promueva en cadenas nacionales de televisión, periódicos o revistas especializadas? Suponemos que imaginación y falta de interés.

Lo que a la fecha hace solamente la Secretaría de Turismo estatal, luego de una jornada más o menos exitosa como la pasada temporada, es elaborar y publicitar estadísticas. Número estimado de visitantes del país o el extranjero, estancia promedio que en cada uno permaneció en la entidad y, sobre todo, la derrama económica que dejaron los turistas. Pero nada más. No se sabe a la fecha de campañas de promoción para visitar Oaxaca o sus destinos de playa, que bien pueden hacerse en coordinación con cámaras y asociaciones de prestadores de servicios turísticos como la Asociación de Hoteles y Moteles de Oaxaca (AHyMO); la sección local de la Cámara de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados (Canirac) o la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes, entre otros.

Oaxaca es mucho más que gastronomía, alebrijes, folklore y otros rubros. No se puede circunscribir todo lo que tenemos sólo a estos aspectos. Hay mucho más. Tenemos balnearios naturales, pueblos mágicos que están rezagados de las prioridades gubernamentales o sitios de turismo ecológico o ciudades emblemáticas por su tradición y singularidad como Juchitán de Zaragoza o Santo Domingo Tehuantepec. Tenemos un universo de belleza, historia, costumbres y cultura, no podemos circunscribirnos sólo a los mismos moldes.