Los criollos en sus fiestas de independencia | El Imparcial de Oaxaca
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Los criollos en sus fiestas de independencia

 


Inmediatamente después de que Hernán Cortés tomó Tenochtitlán y empezó a ejercer un poder casi absoluto sobre los pueblos nahuas, empezaron a llegar de España, barcos repletos de “funcionarios” y “nobles de poco pelo” a tomar posesión de los puestos y tierras recién invadidas y ocupadas. La corona española sabía que Cortés era un traidor, ya que había traicionado a todo aquél que hiciera tratos con él. No solamente el Gobernador de Cuba y los “inversionistas” que financiaron gran parte de la expedición. También traicionó a sus compinches de empresa, a los aliados indígenas, y hasta a su esposa asesinó en su propia casa. La corona sabía de sus planes de traición para crear “el reino de México” y convertirse en rey. Razón por la cual se le llamó a España y se le entabló un Juicio de Residencia que lo llevó hasta la tumba y se le prohibió regresar a América. Sus hijos, y los descendientes de los conquistadores siempre “conspiraron” en contra de las autoridades españolas.

Así nace la ideología criolla. Criollo era el español, hijo de padre y madre peninsular, pero nacido en América, eso lo hacía de segunda y estaba bajo sospecha de traición. Durante los tres siglos de Colonia, los españoles nacidos en América fueron relegados a segundo plano y siempre envidaron a sus ricos parientes gachupines.

En 1810, un curita criollo, al saberse descubiertos en una de las tantas conspiraciones criollas que hubo en esos tiempos, tocó las campanas a vuelo y llamado a los indígenas, les dijo que “es hora de matar gachupines” y finalizó la arenga con su “Vivan los reyes de España”. La tirada era independizarse temporalmente de España, ya que los reyes españoles estaban presos en Paris por Napoleón, y cuando volviera a gobernar España, los criollos se reincorporarían a la corona, pero en el “intermedio”, les habrían quitado el poder a los envidados gachupines.

En 1821 los criollos y los gachupines decidieron llegar a un acuerdo. Como España estaba al borde de ser una república, decidieron unirse y crear “su propio país”, como los que estaban naciendo en Europa en esos tiempos. En 1824 los criollos traicionan a los gachupines y los expulsan de “su país”. Los criollos se quedaron “con su país de ellos y para ellos”. Por supuesto que también traicionaron a los pueblos indígenas y el sistema colonial de explotación siguió igual, pero ahora como un país, al que indebidamente los criollos le pusieron México, como si todos los habitantes de México fueran mexicas. Los criollos crearon una falsa historia prehispánica y una endeble identidad nacional, para mantener a los pueblos de “su país” en la amnesia total y catatónicos.

El problema de los criollos, es que se dividieron en dos bandos, que han venido luchando durante estos dos siglos. Si unos eran conservadores los otros liberales, si unos centralistas los otros federalistas, si unos son del PRIAM los otros son de Morena. Los criollos se han caracterizado por ser traidores, ineptos, corruptos y, sobre todo, traidores a su propio país. Su modelo económico siempre ha sido: “que vengan los capitales extranjeros y sus tecnologías, los criollos ponen la mano de obra del pueblo a nivel de cuasi esclavos, y entregan los recursos naturales a discreción, a cambio de que “los hagan socios y si no se puede, aunque sea empleados de lujo”.

En “este país”, de criollos para únicamente criollos, los pueblos mestizos e indígenas, han sido, no solo engañados, sino furiosamente explotados. La clase en el poder, desprecia al pueblo. Es racista y clasista, y los criollos no se sienten “totalmente” mexicanos. Siempre tienen escondido bajo el colchón el pasaporte de su “madre patria”. Recientemente, en las negociaciones del TLC, los negociadores de Canadá, dijeron que no se explicaban como el gobierno mexicano podía mantener al pueblo de México en niveles tan grandes de pobreza. Que no se podía negociar con un país en donde el trabajador mexicano ganara un sueldo tan bajo en comparación de los trabajadores de E.U. y Canadá.

Este es el punto, amable lector. Y tuvo que ser tocado por un extranjero. Los dueños del dinero, la clase poderosa, la élite “mexicana”, no sienten que en este país está “su raíz, su esencia”. Por supuesto que no sienten al pueblo, es decir, “a los morenitos”, como sus iguales. No tienen empatía, amor y fraternidad “por los otros”. Los criollos celebran “su independencia” de los gachupines. Falta que el pueblo celebre su independencia de los criollos y los capitales extranjeros, que son, los amos de este país de esclavos.

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