Energías limpias: ¿Una ficción? | El Imparcial de Oaxaca
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Editorial

Energías limpias: ¿Una ficción?

 


La propuesta de Reforma Eléctrica que el presidente Andrés Manuel López Obrador propuso aprobar en el Congreso, tiene una serie de claroscuros que pondrá en riesgo no sólo las inversiones que desde hace años han fluido para el rubro de generación de energías limpias o renovables, sino que representa un atentado en contra del Acuerdo de París que nuestro país suscribió, en el marco de la lucha en contra el cambio climático. El asunto de fondo no es sólo devolverle a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) la rectoría en materia de energía eléctrica, que la tiene, pues al menos el monopolio de la transmisión nadie se lo disputa a la paraestatal. Tampoco se trata de poner en tela de juicio la soberanía que se logró desde los tiempos del presidente Adolfo López Mateos, sino de ubicar a México en el ámbito de la generación de energía, que se traduzca en un beneficio para el pueblo mexicano y no hacer lo mismo con la gasolina, que cada día el consumidor la adquiere a mayor precio, lo cual se trata de una demagogia de los tiempos de campaña.

Cuestión sólo de cuantificar lo que Oaxaca dejará de recibir en materia de inversiones en materia de energía eólica, en medio de amparos de pseudo grupos defensores de la tierra y el territorio y con leyes que acotan por completo la participación de empresas nacionales o extranjeras. Si bien es cierto que el contenido de dicha propuesta está en discusión, sin duda se trata de una política amañada y dolosa, que conlleva doble filo. Por un lado, pregonar que se trata de acotar a las compañías con capital externo que, según el presidente explotan nuestros recursos naturales y, por la otra, cerrarle la puerta a las energías limpias, volviendo a los combustibles fósiles como el petróleo o el carbón, en una regresión a tiempos pasados. 

Oaxaca es pionero y principal productor de energía eólica. La situación geográfica que La Providencia nos legó, han hecho de la región del Istmo de Tehuantepec, la principal fuente generadora de energía producida por el viento. ¿Cómo darle la espalda a ese recurso natural que no tiene ningún estado del país? También la Mixteca, Tuxtepec y el mismo Istmo de Tehuantepec, tienen un alto nivel de insolación propicio para desarrollar energía solar o fotovoltaica. Muchos países buscan esos recursos por todo el mundo y Oaxaca, que requiere de inversiones, les da la vuelta. Es paradójico y nefasto.

En defensa de nuestros derechos

La semana anterior, los oaxaqueños vivimos un infierno de bloqueos y atropellos a los derechos civiles. Ésta no es diferente. No existe justificación alguna para que grupos, organizaciones o sindicatos, con la bandera o demanda que enarbolan, se conviertan en acicates para impedir la libre circulación, un derecho consagrado en nuestra Carta Magna. Los bloqueos que han ahorcado la ciudad y al estado, que condenan a los ciudadanos a caminar largos trechos; que obstaculizan el transporte público y se convierten en dolor de cabeza para quien por necesidad o trabajo se ve atrapado en calles y carreteras, deben acotarse bajo formas enérgicas. Esta práctica ha devenido una especie de institución para el chantaje y la extorsión. Poner a la ciudadanía inerme como rehén de las pasiones y debilidades de dirigentes sin escrúpulos, para hacer reaccionar a ediles omisos o funcionarios irresponsables, es una bajeza y cobardía. 

Nada, absolutamente nada podemos esperar de nuestra representación popular, en aprobar alguna ley que limite dicha práctica. Algunos de nuestros legisladores federales o locales, sobre todo llamados a sí mismos de izquierda, provienen de esa cultura. El bloqueo de calles y carreteras ha sido su inspiración. Tampoco debemos esperar nada de las autoridades estatales. La lucha por respetar el derecho a la libre circulación debe provenir de la sociedad civil organizada: vecinos, empresarios, transportistas, prestadores de servicios, comerciantes, comuneros y autoridades municipales. 

En julio tuvimos dos ejemplos en verdad dignos de mención. Cuando militantes y dirigentes del Movimiento de Unificación y Lucha Triqui Independiente –el MULTI- bloquearon por cuatro días la carretera internacional a la altura de Hacienda Blanca, vecinos de San Pablo, Etla, exigieron liberar la circulación. Hubo violencia, es cierto, pero se restableció el libre paso. Algo similar ocurrió, se sabe, cuando maestros bloquearon el crucero del Aeropuerto. Hasta ahí llegaron pobladores de San Agustín de las Juntas. Y advirtieron en tomar medidas enérgicas.

Insistimos: los oaxaqueños no merecemos vivir acotados, secuestrados o alienados por grupos y dirigentes. Debemos defender nuestro derecho a vivir en paz. Tampoco esperemos que la salvación provenga de la aplicación de la ley, lo cual, al menos en estos tiempos, nunca ocurrirá. El miedo para aplicarla es mayor que el daño que esta aberrante práctica sigue ocasionando al pueblo inerme.